Experimentar la influencia del poder

El Inicio de una Carrera con Desafíos

A veces me pregunto si alguien verdaderamente pasó tiempo en tal pequeñez. Con 21 años inicié mi carrera como periodista en Rosario y logré un puesto como reportero en una revista de alcance nacional en Buenos Aires. Tenía una motivación imparable y no me afectaban las primeras pruebas, como esperas de horas tras un “Venía mañana a las 17” solo para recibir un “Regresá en dos días”. Finalmente, escuché las palabras que ansiaba: “Comenzás esta semana” (obviamente sin contrato formal).

Las Dinámicas de Poder en el Trabajo

LLegué lleno de entusiasmo y me señalaron el único taburete en toda la redacción. Los demás contaban con sillas. “Este es tu sitio”. Ahora, claro, exigiría una silla por una cuestión de respeto propio, no porque lo precisara realmente. En aquel entonces, movido por la pasión, acepté el taburete. No iba a perder la oportunidad que tanto había perseguido -y anhelado-. Analizando desde el presente, no culpo a aquel joven periodista que era -¿cómo recriminar a quienes desean aprender?- pero sí siento cierta crítica hacia los supervisores de esa redacción. La duda me persiste. ¿Era el taburete una táctica para hacer sentir menos a uno? ¿O fue pura casualidad? Lo que seguro no fue casual fue la frase: “Este es tu lugar”.

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Existen empresas que promueven una competencia darwiniana: los trabajadores deben rivalizar entre sí y aquel que se destaque despejando el camino será visto como el más apto para ser promovido. Si a uno le toca un taburete, debería pensar: “Es mi primer peldaño, quiero llegar a la silla grande con ruedas”. Trabajar incansablemente hacia esa meta. Por otro lado, ciertas organizaciones adoptan un enfoque distinto: acompañan a los nuevos, ofreciéndoles un periodo inicial de adaptación para entender las dinámicas laborales antes de sumergirse de lleno. No tengo claro, desde un punto de vista de productividad, cuál método es más eficaz. Sin embargo, la segunda opción parece ser más empática: lograr reconocimiento no implica depreciar al recién llegado.

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