En los supermercados de Argentina, las góndolas muestran una mezcla internacional de productos con banderas de diversas naciones. Sin embargo, un elemento común que une todos estos productos son los característicos sellos negros, que muchos de ellos presentan al llegar. Normalmente, estos productos importados muestran entre tres y cuatro octágonos oscuros.
El Rol del Etiquetado Frontal
El etiquetado frontal se ha convertido en una medida destacada y debatida en la política sanitaria a nivel global. En Argentina, la legislación exige que los empaques adviertan explícitamente en su frente si contienen “exceso en azúcares”, “exceso en grasas saturadas”, “exceso en grasas totales”, “exceso en calorías”, o “exceso en sodio”. Esta normativa difiere de la adoptada por otros países.
Comparativa Internacional
En Estados Unidos, se utiliza la tabla nutricional conocida como “Nutrition Facts”, ubicada en la parte posterior de los productos, donde se especifican las calorías, grasas, azúcares y demás componentes, junto con la lista de ingredientes.
En Europa, se observa un enfoque variado. Países como Francia, Alemania, Bélgica, España y Países Bajos han adoptado el sistema Nutri-Score, que clasifica los alimentos con letras de la A a la E y colores que van del verde al rojo según su perfil nutricional.
Por otro lado, el Reino Unido usa el “semáforo nutricional”, el cual indica mediante colores (rojo, amarillo, verde) el nivel de grasas, azúcares y sal, mientras que Italia propone el sistema NutrInform Battery, que refleja porcentajes de nutrientes en relación a la dieta diaria recomendada.
Variedad en Productos y Sellos
Los alimentos y bebidas que se comercializan en Argentina deben cumplir con las normativas de rotulado vigentes, establecidas en el Código Alimentario Argentino y la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable.
Desde la COPAL, que agrupa a múltiples cámaras dentro del sector alimenticio, se señala que algunas importaciones cumplen todo lo exigido por la normativa, mientras que otras pueden tener incumplimientos, los cuales son gestionados por las autoridades pertinentes.
Una cuestión relevante tiene que ver con la rigidez de las normativas en cuanto a los nutrientes críticos. Esto determina que los productos importados a menudo presenten más sellos que los nacionales.
Un ejemplo de esto son las galletas dulces María “0% Azúcar” de Cuétara, de origen español, que no exhiben ningún sello, semejantes a las Maná Livianas argentinas de Arcor. En cambio, las galletas Vocación de la marca Lía muestran dos advertencias: “exceso en azúcares” y “exceso en calorías”.
Situación similar ocurre con las Cerealitas nacionales y las brasileñas Renata; estas últimas, poseen sellos indicando “exceso en sodio”, “exceso en grasas totales” y “exceso en calorías”.
Por otro lado, las pastas de origen italiano, como las DeCecco, no llevan estos sellos al igual que algunas marcas locales, pues son elaboradas sin sodio añadido. Sin embargo, otros productos italianos como Mazza pueden llevar sellos indicando “exceso en sodio”.
El licenciado en nutrición Luciano Muscio destaca que los productos importados deben ajustarse al etiquetado conforme a la ley argentina, lo cual implica la colocación de etiquetas autoadhesivas con los diagramas correspondientes. La cantidad de sellos puede variar según la composición de cada producto.
Además, recomienda a los consumidores educarse en la interpretación de la información nutricional para comprender mejor las cantidades de nutrientes presentes, ofreciendo un contexto más detallado que los sellos por sí solos.
