El distintivo argentino que destaca en un ranking mundial a pesar de las dificultades económicas

Existe un término del latín antiguo que podría describir perfectamente lo que un reciente estudio en ciencias sociales ha revelado sobre la agitada Argentina de 2023: en ese momento éramos una rara avis; una peculiar ave preocupada principalmente por las inestabilidades económicas más que el promedio mundial. Sin embargo, en lo que respecta al bienestar psicológico y social, conocido en este estudio como florecimiento humano, los argentinos nos encontramos en una posición favorable. Incluso, mejor que muchos otros.

El “Global Flourishing Study” o Estudio Global sobre el Florecimiento Humano, realizado por Harvard, es una extensa investigación que mide el bienestar en su totalidad. Este trabajo contó con la participación de 200.000 individuos de 22 naciones, incluyendo a una significativa muestra de 6.700 personas de Argentina. La investigación en el país fue liderada por el Instituto de Filosofía de la Universidad Austral, el mismo que recientemente señaló que los argentinos somos particularmente “familieros”.

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La situación en la Argentina moderna revela que somos más propensos al florecimiento, salvo por la persistente preocupación económica. En 2023 nos sentíamos así. Como este es un estudio longitudinal de cinco años (2023-2027), se espera que el próximo análisis revele los cambios durante la transición del gobierno de Alberto Fernández al período actual bajo una administración libertaria.

Encuentros asombrosos en el bienestar argentino

Regresando a esos tiempos de inflación exorbitante del 200%, el interés reside en la diferencia entre la autopercepción de bienestar psicológico y la desesperanza financiera, una discrepancia que plantea preguntas intrigantes para los investigadores. Todo esto se refleja en el estudio “El florecimiento en Argentina: evidencia del Estudio Global del Florecimiento en distintos grupos socioeconómicos y niveles de religiosidad”, publicado en el International Journal of Wellbeing.

Dentro del estudio, en la sección de “resultados”, los autores notaron con asombro que los adultos argentinos mostraban una media de florecimiento en 10 de los 12 indicadores evaluados, lo cual es bastante destacable considerando el contexto económico adverso.

Afrontando el contexto socioeconómico

El argumento es sólido: en 2022 los argentinos no solo enfrentaron las secuelas del COVID-19, incluyendo un confinamiento extendido hasta mediados de 2021, sino que la economía enfrentó tal crisis que desembocó en la renuncia del ministro de Economía, Martín Guzmán, en julio. Los índices de aprobación para el presidente Alberto Fernández fueron los más bajos desde el regreso a la democracia en 1983, lo cual incita a explorar qué factores sostuvieron el bienestar argentino en circunstancias tan difíciles.

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La teoría de los investigadores parece sencilla, pero sus conclusiones abren múltiples preguntas sobre el carácter sociocultural local. Proponen que aunque contar con bienestar económico básico es esencial para florecer (algo que puede parecer evidente), la relación no siempre es directa. Argentina parece confirmar esta teoría.

Por ahora, la investigación abarca cinco dimensiones, con 12 variables derivadas. La primera es el bienestar psicológico, incluyendo “felicidad”, “satisfacción con la vida”, “significado”, “propósito” y “salud mental autopercibida”. En estos aspectos, los argentinos puntuaron ligeramente por encima de la media global.

Asimismo, la segunda dimensión, bienestar social, evaluó la “conexión social subjetiva”, satisfacción con las “relaciones personales” y la calidad de éstas. Nuevamente, Argentina mantuvo puntuaciones superiores al promedio.

Una visión optimista en un entorno incierto

Claudia Vanney, directora del Instituto de Filosofía de la Universidad Austral y una de las autoras del estudio, ofrece una reflexión sobre por qué los argentinos presentaban una notable capacidad para sentirse bien, a pesar de los desafíos económicos. Según Vanney, “estamos acostumbrados a un enfoque negativo… tal vez parte de nuestra esencia tanguera”, pero señala que, “en comparación con otros países, aquí no enfrentamos conflictos bélicos significativos ni problemas raciales o religiosos graves”.

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Vanney sostiene que hay aberturas a la educación y un sistema de salud pública, y además, “vivimos rodeados de naturaleza”. Enfrentamos desafíos pero exhibimos resiliencia. Miramos adelante a pesar de las dificultades, lo que es positivo y merece reconocimiento. En cuanto al futuro, Vanney espera que en 2027 los resultados sean favorables bajo la administración de Milei, sugiriendo que una menor inestabilidad económica podría mejorar las métricas.

En definitiva, los argentinos enfrentan retos económicos significativos sin perder completamente la sensación de bienestar, un fenómeno que merece ser observado en los años siguientes.

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