Este lunes comenzó la operación para transportar a tres animales del antiguo Zoológico de Luján hacia santuarios en Europa. Se trata de dos osos pardos y una tigresa de bengala que abandonaron las instalaciones del parque clausurado en la Provincia de Buenos Aires, donde todavía queda una población de cerca de 60 felinos, además de otras especies.
Los animales que iniciaron su traslado son los osos llamados Florencia y Gordo, junto con la tigresa Flora. Alrededor de las 7:30 fueron colocados en jaulas para ser trasladados hacia el aeropuerto de Ezeiza.
Viaje a Europa
Después de un chequeo veterinario en Cañuelas, hoy comienzan su recorrido hacia sus nuevos destinos en Bulgaria y los Países Bajos. Los osos viajarán en un avión de carga, mientras que la tigresa lo hará en un avión comercial.
El antiguo zoológico cerró en 2021 durante la pandemia, luego de ser clausurado por denuncias de maltrato animal.
Los osos llegarán mañana a Sofía, Bulgaria, para luego dirigirse al santuario de Belitsa, una iniciativa de la organización Four Paws en colaboración con la Fundación Brigitte Bardot. Mientras tanto, la tigresa tendrá como nuevo hogar un santuario en Ámsterdam, Países Bajos.
El estado del ex Zoológico
A finales del año anterior, Clarín visitó las instalaciones del ex Zoológico de Luján y verificó su estado de abandono. Muchos elementos permanecían como congelados en el tiempo: vehículos oxidados al costado del camino, carteles deteriorados y numerosas jaulas vacías provocaban inquietud.
Para llegar a donde estaban situados los osos Gordo y Florencia, quienes ahora están siendo trasladados, era necesario atravesar una mansión cerrada y seguir un camino poco transitado. Permanecían separados del resto, confinados en jaulas más pequeñas que las de los tigres y leones. Su incomodidad y cansancio eran evidentes, dada la falta de espacio para moverse.
El zoológico de Luján facilitó durante muchos años que sus residentes se reprodujeran, alcanzando la cifra de 110 felinos. También recibieron animales de otros lugares, hasta que se decidió implementar la separación entre machos y hembras para controlar la situación.
Desde el 1° de septiembre del año anterior, Four Paws gestiona el lugar. Para noviembre, completaron las revisiones veterinarias y actualmente enfrentan la tarea más difícil, que es encontrar nuevos hogares a todos los animales, al igual que ocurrió con Gordo, Florencia y Flora.
Ubicado en el kilómetro 58 del Acceso Oeste, el controvertido recinto fue objeto de numerosas quejas por maltrato animal, incluyendo el uso de tranquilizantes y posible exterminio.
Las primeras señales de alerta aparecieron en 2019 cuando el Ministerio de Ambiente identificó que la instalación violaba la normativa provincial que prohíbe el contacto directo entre visitantes y animales. A pesar de las medidas para prohibir el acceso a las jaulas, las inspecciones mostraron que los visitantes aún podían entrar en las áreas restringidas.
Con la llegada de la pandemia, tras otra inspección en agosto de 2020, el Ministerio identificó más de 600 irregularidades, incluyendo la falta de identificación de especies, errores en los registros de altas y bajas, posibles traslados o muertes no declaradas, maltrato animal y la supuesta utilización de sustancias calmantes para los animales. Fue entonces cuando se decidió cerrar el establecimiento y comenzó el debate sobre el futuro de este espacio y de los animales.
D.D.
