En la Ciudad de Buenos Aires y su provincia, el clima caluroso y húmedo ha provocado una proliferación de un insecto volador llamado barigüí, conocido comúnmente como “mosca negra”. Este insecto puede causar desde molestias hasta reacciones alérgicas e infecciones.
Características del barigüí
La “mosca negra” se identifica como un pequeño insecto que se concentra especialmente en áreas con corrientes de agua, como ríos y arroyos. A diferencia del mosquito, el barigüí no pica, sino que muerde. Utiliza sus pequeñas mandíbulas para cortar la piel, lo que desemboca en dolor y molestias adicionales por la sangre que aflora de la herida.
Consecuencias de la mordedura
Una mordedura de barigüí puede dar lugar a dolores, erupciones, hinchazón y una intensa picazón. En ciertos casos, puede desencadenar reacciones alérgicas más severas que incluyan fiebre e inflamación en la piel. Suele dejar manchas rojas que evolucionan a costras difíciles de sanar, por lo que evitar rascarse es clave para prevenir infecciones provocadas por microorganismos presentes en las manos o uñas.
Prevención y cuidado ante una mordida de barigüí
Para prevenir las mordidas de este insecto, se recomienda aplicar repelente de insectos, preferiblemente los que contienen DEET en alta concentración. Asimismo, es aconsejable usar ropa de manga larga y pantalones, preferiblemente de colores claros, ya que los tonos oscuros atraen al barigüí. Otra medida preventiva es instalar mosquiteros en puertas y ventanas y mantener el entorno seco y limpio para reducir los riesgos.
Cómo actuar si te ha mordido
Si has sido mordido por un barigüí, debes limpiar la herida con agua y jabón lo más pronto posible para prevenir infecciones. Aplicar hielo o compresas frías puede ayudar a reducir la hinchazón, y las cremas calmantes o antihistamínicas pueden aliviar los síntomas. Es fundamental no rascarse y, en caso de una reacción alérgica severa, consultar con un especialista.
Distribución y combate del barigüí
Según el entomólogo Guillermo Tarelli, el barigüí suele encontrarse en el entorno, pero las lluvias intensas y el aumento del caudal de las corrientes facilitan su aparición en grandes cantidades. A diferencia de los mosquitos, que se crían en aguas estancadas, el barigüí prefiere las aguas en movimiento, lo que dificulta su control. Tarelli advierte que las fumigaciones tradicionales no son efectivas porque las larvas residen en ríos caudalosos.
Por ello, se recomienda evitar las cercanías a ríos y arroyos durante las horas de mayor actividad de este insecto, que son al amanecer y al atardecer.
