La Tragedia que Sacudió a Villa Centenario
En Villa Centenario, Lomas de Zamora, se produjo un trágico suceso que conmocionó a la comunidad local. Durante la tarde, mientras intentaba cruzar la calle, Ana, una mujer de 64 años, fue violentamente golpeada por una motocicleta. El impacto fue tan severo que tanto Ana como el conductor de la moto cayeron al suelo. Sin embargo, de manera inesperada, el motociclista optó por levantarse, ignorar la asistencia a la damnificada y darse a la fuga, dejándola inmóvil sobre el pavimento.
Su estado era crítico; de inmediato, fue trasladada al Hospital Gandulfo, donde pese a los esfuerzos médicos, sucumbió a las graves lesiones recibidas, muriendo después de un agonizante periodo.
La rápida acción de las cámaras de seguridad permitió la identificación del responsable, aunque este aún evade a la Justicia. Ante este panorama, Roberto, el hijo de Ana, lidera el clamor por justicia, destacando el dolor y la destrucción emocional que este hecho ha provocado en su familia, conocedores todos del autor del fatídico acontecimiento.
Una Comunidad Conmovida y un Hijo Policía en Busca de Justicia
Roberto, quien ejerce como policía, no ha ocultado su frustración y desesperanza ante el lento avance judicial para detener al culpable, a pesar de disponer de evidencias claras y el testimonio de los hechos. En una entrevista para TN, compartió su desgarrador testimonio, enfatizando la inconcebible demora legal, pese a tener al culpable identificado.
El fiscal Patricio Pérsico, al frente de la UFI 10 especializada en homicidios culposos de Lomas de Zamora, está cargo del caso, pero las críticas sobre la demora procesal son evidentes.
Según Roberto, el día del accidente, Ana se dirigía a realizar unas compras para el cumpleaños de su otro hijo. La fatalidad ocurrió apenas a unas cuadras de su hogar, una ruta que raramente tomaba, lo que añade un manto de tristeza e incredulidad a la tragedia.
Exigió justicia con firmeza, recordando cómo él mismo ayudó al ahora fugitivo en un pasado incidente. La ironía de haber asistido al mismo individuo que luego causaría la muerte de su madre se suma al tormento vivido por Roberto, quien ruega por el arresto del responsable.
Entre lágrimas, el desamparo se hace presente. La sensación de injusticia y la necesidad de una acción legal pronta son los deseos de una familia devastada por la pérdida.
La Secuela de un Acto Imperdonable
Roberto rememora con amargura otros actos temerarios del motociclista, incluido un incidente previo en el que atropelló a un niño. Su libertad constituye una burla para quienes buscan justicia por Ana y otras víctimas. Solo queda esperar que los mecanismos judiciales se activen para capturar al culpable.
Este doloroso episodio pone de manifiesto la vulnerabilidad de los ciudadanos ante la imprudencia y el desdén de otros, instando a una reflexión profunda sobre la seguridad vial y el respeto por la vida humana.