“No fui yo quien le quitó la vida a mi hijo. Más bien, lo cuidé y lo busqué”, afirmó este jueves Mariela Altamirano (28), madre de Ángel, el niño de cuatro años que falleció el pasado domingo en Comodoro Rivadavia en un incidente violento que está siendo investigado por la Justicia. Aunque Altamirano y su pareja son los principales señalados en relación con la muerte del niño que ha conmocionado Chubut, ambos permanecen en libertad.
Fuentes de Clarín indicaron que Altamirano tenía denuncias previas de violencia y le habían retirado la custodia de otro hijo. No obstante, ella rechazó ante los medios locales las acusaciones del entorno de la víctima. “No soy la responsable de la muerte de mi hijo”, repitió en varias ocasiones.
Altamirano fue formalmente acusada recientemente en la causa por la muerte de su hijo Ángel, de cuatro años, quien falleció el pasado domingo en el Hospital Regional de Comodoro Rivadavia, Chubut, tras sufrir un desvanecimiento en su hogar. En su defensa, la madre de 28 años reivindicó que “fue víctima” y sufrió abusos por parte del padre biológico del niño durante el embarazo y los primeros meses del bebé. “Se aprovechó de que no sabía y me echó de casa”, explicó.
Testimonio detallado sobre el fallecimiento de Ángel
En cuanto a los acontecimientos alrededor de la muerte de Ángel, Altamirano presentó su versión. “Nos levantamos temprano y llevamos a Ángel al baño, ya que últimamente dormía mucho. Se quedaba dormido desde las 11 de la noche y no se levantaba para ir al baño. Al levantarse encontramos que ya se había hecho pis, así que le dije a mi pareja que, como su cama estaba mojada, lo llevara a nuestra cama”, relató a ADN Sur.
Continuó: “Había estado dormido y escuché que estaba roncando. Luego, al revisarlo de nuevo, mi pareja dijo: ‘No está respirando’. Rápidamente le hice reanimación cardiopulmonar (RCP) y llamé a la ambulancia. Lo envolvimos en una campera y salimos a la calle pidiendo ayuda a los vecinos. Mi hijo se había desmayado. Nuestra vecina intentó llevarnos al hospital, pero estaba tan nerviosa que no podía arrancar su vehículo”, añadió.
Los datos del hospital indicaron que el pequeño Ángel fue ingresado alrededor de las 8:30 de la mañana del domingo y falleció antes de la medianoche en la unidad de cuidados intensivos donde estaba internado.
Altamirano continuó: “También estoy en busca de respuestas, porque nosotros no le hicimos daño al niño. ¿Por qué iba a recuperar a mi hijo para maltratarlo? No. Mi intención era alejarlo de personas con conductas adictivas para que estuviera conmigo”, afirmó.
Acusaciones de violencia y respuesta del contexto familiar
A pesar de que las primeras opiniones médicas hablaron de un paro cardiorrespiratorio sin señales de violencia externa evidentes, el examen preliminar de la autopsia reveló algo más grave: lesiones internas en la cabeza del niño. Para Luis López, el padre, esto no deja lugar a dudas: “A mi hijo lo asesinaron”.
Ángel creció inmerso en una batalla legal por su custodia. Al igual que su madre, el padre biológico también tenía una denuncia por violencia familiar en Chubut, según afirmaron fuentes cercanas al caso a Clarín.
Lorena Andrade (34), quien crio a Ángel junto a López, narró cómo Altamirano se trasladó a Córdoba poco después del nacimiento del niño y regresó a Chubut el año pasado. A pesar de que el niño había vivido todo ese tiempo con su padre y Lorena, en noviembre, la Justicia inició el proceso de revinculación otorgándole la custodia a Altamirano, a pesar de su historial de violencia que le había ya costado la custodia de otro hijo.
Testigos señalaron un intercambio verbal entre Altamirano y López dentro del hospital. Ella confirmó el incidente diciendo: “La doctora indicó que había tensión y solicitó nuestra salida dejando nuestros números de contacto. López y su pareja fueron los primeros en retirarse. Él la atacó insistiendo en que mi hijo ingresó con signos de violencia, pero el director pediátrico aclaró que mi hijo no los tenía cuando llegó a urgencias”, aseguró Altamirano.
Altamirano manifestó que estaba siendo amenazada junto a su familia: “No me importa lo que se diga, pero me produce mucha impotencia. Nos amenazan con incendiar la casa. Tengo una bebé de seis meses que debe estar a salvo. Ella es mi prioridad”, explicó, señalando que ésta fue la razón principal para no asistir al velatorio de Ángel.
El inicio de la relación con López también salió a la luz: “Nos conocimos en 2020 en Comodoro y comenzamos una relación. Pero durante el embarazo sufrí agresiones. Cuando el niño tenía seis meses, López empezó a consumir drogas y alcohol, desaparecía días enteros dejándonos desamparados. Tuve que decir basta porque la situación era insostenible”, narró.
En la narrativa de su historia, Altamirano detalló para la Justicia su obligación de proveer una pensión alimentaria para Ángel. “Siempre cumplí con la cuota alimentaria. No porque me lo pidieran, sino porque se impuso un embargo. Nunca tuve problemas en contribuir económicamente porque es mi hijo”, aclaró.
Siguió explicando: “Llegué a Comodoro con lo puesto. Apenas llegué conseguí trabajo estable y una vivienda con mi pareja. Nos apoyamos mutuamente para salir adelante. Aunque recientemente me robaron cosas de mi casa, he trabajado duro por lo que tengo”, denunció.
Mientras tanto, el fiscal Facundo Oribones ya ha imputado a Altamirano y a su pareja, quienes son los principales sospechosos. Además, solicitó a las autoridades de Misiones y Corrientes información sobre posibles denuncias previas en contra de la madre de Ángel.
RN
