Desde hace tiempo, se discute la falta de relevancia percibida de la educación escolar. Quizás porque muchos estudiantes sienten que no están adquiriendo los conocimientos necesarios, o porque no consideran que la educación escolar sea un trampolín hacia el éxito social. De igual manera, la flexibilización de las normas ha llevado a pensar que no hay mucha diferencia entre asistir y no asistir al colegio diariamente.
Es un hecho que estas percepciones han conducido a un aumento del ausentismo escolar en el país, un problema que preocupa a numerosos ministerios de educación, especialmente en la Capital y Provincia, donde los números son particularmente preocupantes.
Un reciente estudio del Observatorio de Argentinos por la Educación arroja luz sobre esta problemática al revelar que un 51% de los estudiantes de secundaria en Argentina faltan al menos 15 días al año. Esto representa un incremento de 7 puntos porcentuales en tan solo dos años, un incremento visible en todas las provincias.
Un aspecto que empeora aún más el panorama es que, aunque las enfermedades son la causa principal de la inasistencia (62% de los estudiantes), el segundo motivo más común (39% de los alumnos) es la simple falta de motivación para asistir a clases.
Este dato plantea preguntas sobre la relación de los jóvenes con la escuela, especialmente porque en las escuelas privadas, que suelen tener un nivel socioeconómico más alto, es donde más estudiantes admiten no asistir por falta de ganas, un 49%, comparado con el 34% de los estudiantes de escuelas públicas.
En estas instituciones también suelen encontrarse familias que permiten ausencias por viajes u otras actividades sin reparo.
Es importante señalar que en Argentina no existen estadísticas oficiales sobre ausentismo escolar publicadas por las provincias. El informe del Observatorio se basa en un cuestionario sobre el entorno escolar de las pruebas Aprender desarrolladas por la Secretaría de Educación nacional, dirigido a alumnos del último año de secundaria en 2024, en el que se preguntó cuántos días ausentes tuvieron durante el año.
Los resultados reflejan la percepción de los estudiantes sobre sus ausencias, pero son representativos porque el operativo es censal y cubre a todos los estudiantes del país.
Preocupantes alarmas estadísticas
El informe también revela que en los últimos dos años, el porcentaje de estudiantes con más de 20 faltas creció del 26% al 30%, y aquellos con entre 15 y 19 días de ausencia ha pasado del 18% al 21%.
Desde el Observatorio señalan que este crecimiento llevó a que en el 2024 se introduzcan categorías para los estudiantes con más de 30 faltas al año, algo que no se contemplaba en 2022.
A pesar de que todas las provincias muestran un aumento en la falta de asistencia, existen grandes variaciones. Buenos Aires lidera este fenómeno con un 66% de estudiantes acumulando al menos 15 días de ausencia, seguida por la Ciudad con un 59%, Tierra del Fuego con un 55% y La Pampa con un 54%.
Por el contrario, las provincias de Santiago del Estero (28%), San Juan (29%) y Jujuy (30%) registran niveles de ausentismo más bajos, según informan los estudiantes.
El fenómeno del ausentismo escolar impacta negativamente en la calidad educativa. Durante la prueba Aprender, el 46% de los directores reportaron que el ausentismo era un problema moderado o serio, incluso más preocupante que la impuntualidad (45%), los resultados académicos deficientes (39%) o la falta de docentes (37%).
Resulta preocupante que la “falta de interés” sea una de las causas más significativas del ausentismo.
Sistema de incentivos ineficaz
“¿Por qué tantos estudiantes carecen de motivación hacia la escuela?” se pregunta Bruno Videla, profesor de secundaria y coautor del informe junto a Martín Nistal y Eugenia Orlicki de Argentinos por la Educación. Videla argumenta que un factor influyente es un sistema académico que ofrece muchas facilidades a quienes no cumplen, mostrando un sistema de incentivos ineficaz.
Videla también señala la poca colaboración entre las escuelas y las familias. Añade que los estudiantes que mantienen la regularidad suelen tener a un adulto en casa que los supervisa, cosa que no ocurre en quienes son más irregulares.
Romina De Luca, investigadora del Conicet y docente, afirma que al examinar el ausentismo no se puede ignorar la disparidad social entre los estudiantes de escuelas privadas y públicas.
“Podemos interpretar la ‘falta de ganas’ de asistir a la escuela en relación con la ‘devaluación’ de los títulos académicos: los estudiantes no perciben que la secundaria determine su futuro, especialmente aquellos que probablemente continúen en la educación superior”, menciona De Luca, indicando que para estos estudiantes, la secundaria es solo un paso hacia el siguiente nivel.
Los mayores motivos de ausentismo en el sector público están vinculados a las condiciones de vida: dificultades para acceder a la escuela, problemas de salud de algún familiar, responsabilidades de cuidado o trabajo, entre otros. De Luca también menciona el desenganche escolar que puede preceder la finalización de la secundaria.
De Luca también menciona el efecto de la flexibilización de los regímenes académicos, los cuales cuestionan la importancia del calendario escolar al crear espacios para la recuperación de contenidos que contribuyen al aumento del ausentismo.
Se dedican más días de clase a recuperar materiales que a avanzar en nuevos conocimientos o habilidades, reforzando la función de la escuela como espacio de contención social, explica.
Cómo contrarrestar la tendencia
La principal cuestión es qué pueden hacer las políticas públicas para revertir esta situación. Según Videla, es crucial resolver la falta de información pública sobre el ausentismo.
En Argentina, no se cuenta con un sistema de datos abiertos sobre la inasistencia estudiantil, lo cual limita la capacidad de monitorear esta problemática y diseñar políticas basadas en evidencia. Esto también es destacado en el informe del Observatorio.
Otros países, como Chile y Uruguay, ya disponen de información abierta al público sobre el ausentismo, comenta el Observatorio.
De Luca sugiere que el mismo Estado reduce el tiempo efectivo de clases al incluir períodos de recuperación que recortan el currículum escolar, lo cual podría estar afectando la motivación de los estudiantes para asistir a clases.
Como medidas, propone mejorar el acceso a las escuelas mediante infraestructura pública y transporte, además de crear redes de apoyo social para evitar que los adolescentes asuman tareas de cuidado.
Para evitar que el ausentismo escolar termine en abandono, los autores del informe recomiendan políticas diferenciadas que combinen salud, infraestructura, convivencia escolar y estrategias de revinculación.
Campaña por el “tiempo escolar”
Próximamente, Argentinos por la Educación lanzará una campaña que busca destacar un problema que consideran va más allá del ausentismo: la pérdida de “tiempo escolar”.
El objetivo es visibilizar que, en Argentina, se pierde al menos un mes de clases por año debido a una combinación de factores como ausencias de estudiantes, calendarios no cumplidos, inasistencias de maestros, huelgas, problemas de infraestructura y jornadas escolares incompletas.
