Nuevamente, la comunidad de San Cristóbal en el norte de Santa Fe se encuentra en estado de alarma debido a un mensaje anónimo que se viralizó vía WhatsApp. Este mensaje, que advertía sobre la posibilidad de un nuevo tiroteo, se propagó velozmente entre estudiantes y padres de diversas instituciones educativas, tanto primarias como secundarias, afectando profundamente a una colectividad que aún se recupera de la trágica pérdida de Ian Cabrera, un joven de 13 años.
Un mensaje interrumpe la tranquilidad
En un restaurante junto a la ruta 4, una pareja disfrutaba del almuerzo cuando la mujer recibió un WhatsApp de su hija. La joven, de 13 años, expresaba su temor después de recibir un mensaje perturbador en el que se anunciaba un posible tiroteo, y pedía que la recogieran de su clase de inglés. De inmediato, los padres abandonaron el lugar apresuradamente para buscar a su hija, compañera del fallecido Ian y quien vivió el impacto del incidente en la escuela N° 40 Mariano Moreno.
El contenido que generó pánico
El mismo mensaje alarmante fue recibido por cientos de estudiantes y sus familias, especialmente aquellos vinculados a escuelas secundarias, incluyendo una institución en el centro de la ciudad, otra más en las afueras, y la especialmente afectada donde ocurrió el incidente fatal. El mensaje advertía sobre individuos peligrosamente armados y mencionaba que el intento anterior había fallado, por lo que ahora se recurriría a un nuevo plan.
Investigaciones en curso
Las autoridades están investigando el origen del mensaje, y señalan su conexión con posibles grupos organizados a través de plataformas como Discord, donde se sospecha que había enlaces con G.C, el ejecutor de los disparos. Se alerta a padres y estudiantes de la comunidad para que extremen precauciones.
Reacción de la comunidad educativa
El gobierno de Santa Fe, a través de diversas oficinas, analiza este nuevo episodio de amenazas y ha instaurado medidas de seguridad adicionales. Mientras tanto, los padres no cesan de retirar a sus hijos más temprano de lo habitual, como medida preventiva tras el escalofriante mensaje.
Por la tarde, madres preocupadas se reunieron frente a importantes colegios primarios, ansiosas de llevar a sus hijos a casa. Conversaciones con los medios locales confirmaron que estos mensajes han incrementado el temor generalizado y que padres y niños sienten que la escuela ya no es un lugar seguro. Las cifras indican que una significativa proporción de estudiantes optaron por no asistir a clase ante la amenaza perceptible.
En la escuela Mariano Moreno, el tema ha sido profundamente sensible. Los estudiantes, testigos directos del ataque armado, aún procesan el terrible evento. Profesores y directivos reciben constantes consultas de padres preocupados sobre el estado emocional de sus hijos y las medidas futuras.
Especialistas en salud mental del Ministerio de Salud provincial, junto con el Ministerio de Educación, colaboran intensamente con las familias afectadas, ofreciendo apoyo permanente para lidiar con el impacto psicológico de esta tragedia.
