El reconocido ilustrador Guillermo Decurgez, conocido popularmente como Decur, se prepara para un nuevo desafío profesional: desde el 1 de abril, tomará las riendas de la contratapa de un destacado diario argentino, Clarín. Su llegada a este espacio emblemático, que alguna vez fue hogar de grandes figuras como Fontanarrosa y Caloi, marca un nuevo capítulo en su carrera, y él lo vive con asombro y gratitud tras una espera que se extendió por 17 años.
Con 44 años, Decur ha sido un apasionado del dibujo desde la infancia, utilizando su talento principalmente para divertir a sus amigos. Aunque su familia lo apoyaba, el arte no era visto como una posible carrera, lo que llevó a Decur a trabajar junto a su padre en trabajos de construcción, dejando el dibujo como una pasión privada. Con el tiempo, su recorrido laboral lo llevó desde frigoríficos hasta una empresa automotriz, pero una serie de eventos, incluida una lesión, lo devolverían al dibujo.
Reencontrándose con el arte
El momento decisivo llegó durante una etapa de apatía, cuando se topó con una entrevista del ilustrador Liniers. Los relatos y vida de este creador encendieron una chispa en Decur, quien al día siguiente salió en busca de inspiración y libros, marcando así el comienzo de un viaje ininterrumpido en el mundo de la ilustración.
El camino de regreso al arte no fue fácil ni directo, más bien una “montaña rusa” de altibajos. En este trayecto, vivencias personales impactantes, como el nacimiento de su hijo con síndrome de Down, enriquecieron su perspectiva tanto emocional como artísticamente. Esto, junto con el reconocimiento internacional y premios significativos, ha consolidado su carrera, aunque Decur siempre ha valorado el proceso creativo sobre la perfección técnica.
Inspiraciones que moldean su mundo creativo
Las influencias de maestros del humor gráfico como Quino y Caloi son evidentes en su trabajo, aunque es Fontanarrosa quien deja una marca imborrable en sus dibujos. Desde pequeños juegos de infancia, donde manipulaba las formas icónicas del autor rosarino, hasta la aplicabilidad del color en sus obras, Decur se siente constantemente inspirado y agradecido por estas referencias culturales.
El ser oriundo de Rosario contextualiza su nueva tarea en Clarín, una función anteriormente desempeñada por iconos como Fontanarrosa. Con entusiasmo, Decur toma el lugar que Maitena, una influyente ilustradora, dejará, prometiendo una propuesta novedosa y distinta que explora un “mini universo” lleno de diversidad, escenas cotidianas y conexiones humanas.
En este entorno imaginativo, personajes como Emilio, inspirado por su hijo, y Pedro, un chihuahua con una historia personal, emergen con historias que prometen resonar con el público. Para Decur, el humor es multifacético, capaz de inspirar reflexión y despertar emociones más allá de la simple risa.
Otra figura que menciona es Jabba the Hutt de Star Wars, quien tomará protagonismo en sus tiras acudiendo a sesiones de psicoanálisis, fusionando así el humor con narrativas más profundas. Además, Decur planea integrar técnicas de collage en sus obras, utilizando diversos materiales para ofrecer una experiencia visual única en cada tira.
En sintonía con su visión artística, Decur contempla su futuro sin definiciones estrictas, enfocándose en la evolución y experimentación constante de su trabajo, prometiendo innovación y sorpresa en cada entrega.
