El sacerdote Héctor Pinamonti, originario de Córdoba, falleció el sábado por la tarde en Sampacho, al sur de la provincia, sin haber sido encarcelado por las múltiples denuncias de abuso sexual infantil en su contra. Aunque tenía 93 años y fue considerado culpable por la propia Iglesia, la Justicia nunca avanzó una investigación.
La noticia, confirmada por los medios de la región, indica que recibió sepultura el domingo, y fue dada a conocer inicialmente por María Betiana Malatini, una de las denunciantes, quien expresó en redes sociales: “Hoy falleció el sacerdote que abusó de mí cuando era una niña”.
En 2021, la Iglesia decidió apartar a Pinamonti tras encontrarlo culpable de abuso sexual en múltiples ocasiones, después de una prolongada investigación interna. Sin embargo, la justicia civil no avanzó al estar los casos prescritos, impidiendo así cualquier juicio.
Años atrás, Malatini destacó la figura de Pinamonti al denunciarlo por abuso cuando tenía apenas 11 años. Los hechos ocurrieron en la casa parroquial de San Basilio, en el departamento de Río Cuarto.
Investigación Canónica y Consecuente Sanción
La denuncia inicial de Malatini condujo a una investigación canónica prolongada. El obispo Adolfo Uriona, responsable de la Diócesis de Río Cuarto que supervisaba a Pinamonti, lo encontró responsable de abuso sexual por los actos realizados entre 1995 y 1999 en la parroquia de San Basilio.
En 2021, Uriona dictaminó que Pinamonti enfrentara la sanción de “prohibición total de ejercer el ministerio sagrado en público por tiempo indeterminado”, aunque seguía vinculado a la Iglesia.
A pesar de la condena eclesiástica, la denuncia pública de Malatini inspiró a otras mujeres a presentar sus casos. Una nueva denunciante señaló que fue víctima de abuso por parte de Pinamonti cuando comenzó su carrera sacerdotal en 1978, tiempo durante el cual lideraba la parroquia en Sampacho hasta el año 1986.
Testimonios de Víctimas Anteriores
Otro caso revelado es el de una mujer de 58 años en la actualidad, quien manifestó que fue violada por el sacerdote siendo menor. Su testimonio, además de ser impactante, fue ratificado en la Diócesis de Río Cuarto, más allá del ámbito mediático.
En 2022, después del juicio eclesiástico a Pinamonti, una joven relató otro incidente ocurrido varios años atrás. También fue víctima de abuso antes de una misa en la parroquia de General Deheza, cuando tenía solo 8 años.
“Me forzó a practicarle sexo oral mientras me manoseaba durante varios minutos, previo a la misa en un almacén detrás del altar”, denunció esta última mujer.
Con base en estos testimonios, Pinamonti recibió una sanción definitiva por la Iglesia que le prohibía ejercer el ministerio sagrado en público, de manera indefinida.
Él fue hallado responsable de numerosos abusos sexuales a menores durante más de 30 años, pero los casos quedaron sin investigación judicial debido a la prescripción de los delitos.
El Impactante Mensaje de Malatini: “Tuvo Prestigio y Poder por Años”
María Betiana Malatini fue la primera denunciante y también la primera en comentar sobre el deceso de Pinamonti en Facebook: “Hoy murió el sacerdote que abusó de mí cuando era niña. Durante años tuvo prestigio, respeto y poder. Hasta que hablé. Fue denunciado. Fue juzgado. Fue condenado”.
Adicionalmente, Malatini destacó: “Murió un 8 de marzo, el día en que las mujeres recordamos que nuestra voz también hace justicia”.
El caso de Pinamonti trae reminiscencias del caso Justo José Ilarraz, donde la Corte Suprema de Justicia de la Nación desestimó una condena de 25 años de prisión por abuso, alegando que los delitos estaban prescritos.
El tribunal argumentó que los delitos prescribieron siete años antes de su denuncia, y se negó a considerarlos crímenes de lesa humanidad, describiéndolos solo como “aberrantes”.
D.D.
