Hace apenas unos años, la manera de verificar que los hijos habían llegado bien a su destino era esperar una llamada desde un teléfono fijo o confiar en un mensaje prometido, o simplemente asumir que todo estaba bien. Hoy, la realidad es distinta: se puede usar una aplicación para saber en tiempo real la ubicación del celular y seguir su movimiento.
El control parental ha evolucionado. Actualmente, existen aplicaciones que permiten a las familias compartir su localización, conocer los trayectos realizados y recibir notificaciones cuando los menores llegan a ciertos lugares, como la escuela o el hogar.
Para muchos progenitores, estas aplicaciones representan un mecanismo de seguridad: confirmar un regreso luego de una salida, asegurar que el niño llegó al colegio, o encontrar el dispositivo en caso de pérdida. Aquí se mencionan algunas de las herramientas más comunes adoptadas.
Google Family Link
Una de las opciones de control parental más reconocidas para dispositivos Android es Google Family Link. Permite crear una cuenta bajo supervisión, donde los padres pueden gestionar permisos, controlar el tiempo de pantalla y aprobar descargas desde su propio dispositivo.
Una función distintiva es el seguimiento del dispositivo: si el teléfono del joven tiene GPS activado y conexión a Internet, los padres pueden ver su ubicación en el mapa en tiempo real.
Además, se puede verificar si el teléfono está encendido y cuánta batería le queda, un aspecto clave ya que sin batería, la ubicación no se actualiza. Esta aplicación también es compatible con usuarios de iPhone que desean monitorear dispositivos Android.
Life 360
Life360 se destaca entre las aplicaciones de localización familiar a nivel mundial. A diferencia de otras enfocadas solo en el control parental, trabaja con “círculos”, grupos en los que familiares y amigos comparten su ubicación. Es especialmente popular entre padres de adolescentes en sus primeras salidas.
Tras configurarla, la app muestra en tiempo real la ubicación de cada miembro del círculo en un mapa. Además, guarda un historial de lugares visitados y puede enviar alertas al entrar o salir de sitios específicos.
Se pueden configurar notificaciones para saber cuándo los hijos llegan a sus destinos, como el colegio o la casa. Es compatible con dispositivos Android y iPhone, y ofrece versiones gratuitas y de pago con funciones adicionales.
Find My
En dispositivos Apple, está integrada la aplicación Find My. Creada por Apple, facilita la localización de dispositivos de la marca y permite compartir ubicaciones con familiares.
Con el permiso del menor, los padres pueden usar la app para ver la localización del dispositivo en el mapa. El sistema también ofrece notificaciones automáticas al llegar a lugares específicos.
Si un dispositivo se pierde o es robado, se puede utilizar una función de búsqueda para recuperarlo o bloquearlo. Al estar integrada, no requiere descargas adicionales.
Find My Device
Para dispositivos Android, Google ofrece Find My Device. Originalmente concebida para localizar teléfonos extraviados o robados, también es útil para encontrar un dispositivo de un menor si está vinculado a la cuenta familiar.
La aplicación muestra en un mapa la última ubicación conocida del teléfono y permite hacerlo sonar, bloquearlo, o borrar sus datos a distancia.
Aunque su objetivo no es específicamente el control parental, muchos padres la utilizan para saber la ubicación en caso de emergencia.
FamiSafe
FamiSafe, desarrollada por Wondershare, es otra aplicación popular para el control parental. Ofrece supervisión de aplicaciones, filtrado de contenido y gestión del tiempo de pantalla.
En cuanto a la localización, permite seguimiento GPS en tiempo real y un historial de movimientos. También ofrece la posibilidad de establecer zonas seguras y recibir notificaciones cuando el niño entra o sale de ellas. Es compatible con Android y iPhone.
Consideraciones Éticas en el Uso de estas Aplicaciones
Aunque estas aplicaciones se presentan como herramientas de seguridad, también plantean un debate sobre la vigilancia de los movimientos de los adolescentes.
Especialistas recomiendan dialogar antes de habilitar estas funciones, explicando que el objetivo es proteger sin invadir la privacidad.
El cambio de paradigma es notable: antes, la incertidumbre se resolvía con una llamada que podía nunca llegar; hoy, una aplicación ofrece seguridad, aunque no es infalible.
“Los hijos deben aprender a desenvolverse por sí mismos, enfrentando situaciones de riesgo, mientras que los padres deben manejar la ansiedad de no estar siempre presentes”, señala la psiquiatra Alejandra Doretti.
Para los padres, no saber su paradero implica tolerar una incertidumbre. Para Doretti, ese es un aspecto esencial en la crianza sana.
Las aplicaciones de localización generan una impresión de control, pero deben ir acompañadas de acuerdos con los jóvenes, pues deben ser vistas como una forma de cuidado más que de vigilancia.
Promoción de la Autonomía en los Adolescentes
Lograr un acuerdo con los jóvenes implica entender que la autonomía es un proceso escalonado, que requiere establecer confianza mientras se dialogan los riesgos.
Charo Maroño, doctora en Psicología, indica que el uso de estas apps en adolescentes con emergente vida íntima complica su percepción de privacidad, pues los padres pueden conocer todos sus movimientos.
Maroño advierte sobre el abuso tecnológico que perjudica el desarrollo de la identidad y privacidad: “Generaciones anteriores crecimos con el teléfono público, sin apps de geolocalización. El uso excesivo de tecnología dificulta aprender a ser independientes”.
Para los padres, el diálogo es clave para trasladar confianza en lugar de ansiedad a los hijos, quienes necesitan saber que pueden desenvolverse sin supervisión constante.
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