Restricción de móviles en escuelas secundarias de la ciudad: la perspectiva de estudiantes y padres sobre la iniciativa

Desde este jueves, las autoridades educativas de la Ciudad de Buenos Aires han establecido que tanto estudiantes como profesores en todas las secundarias, sean estas públicas o privadas, no podrán hacer uso de sus teléfonos móviles durante las clases. El uso durante los momentos de recreo dependerá del criterio de cada escuela, y cualquier actividad digital deberá llevarse a cabo con dispositivos proporcionados por la institución.

Este reglamento forma parte de la iniciativa “Aulas sin celulares”, que ya se había implementado en los niveles preescolar y primario el año pasado. La finalidad anunciada es disminuir las distracciones, intensificar la atención y fomentar el aprendizaje. El gobierno de la ciudad pide también la colaboración de las familias en la aplicación de la medida, destacando la importancia de trabajar juntos para su éxito.

La opinión de los estudiantes

En la Escuela Técnica N°4 República del Líbano, los estudiantes comentaron que la directiva no alteró su rutina diaria. Indicaron que las reglas actuales ya prohibían el uso de móviles durante las clases, excepto cuando eran requeridos por un docente como recurso didáctico. Durante los recreos y los momentos de descanso, en contraste, utilizan libremente sus dispositivos para escuchar música, navegar en redes sociales o comunicarse.

Benjamín, de 14 años, expresó: “No me importa mucho si me dejan usarlo o no. En la primaria ya estaba acostumbrado a no usarlo en clase. Hoy en el recreo lo uso, pero si lo prohíben, no me afecta”. Lucas, de 13 años, añadió: “Traje el celular, pero lo tengo guardado en la mochila. Solo lo usé en el recreo para pagar en el kiosco con Mercado Pago. Y me parece bien”.

Umma, también de 13 años, explicó: “Dentro del aula solo lo usamos si el profesor lo permite. En los recreos sí podemos. Creo que está bien no usarlo en las clases, pero durante el recreo no me afectaría mucho, ya que solo lo uso para hablar con mi mamá”.

La perspectiva de los padres

Los padres están de acuerdo en que los teléfonos móviles no deberían causar problemas si se limitan a los momentos de descanso, aunque admiten que en casa la distracción que provoca es mayor.

Yanina, madre de Benjamín, mencionó: “Es positivo porque de lo contrario se distraen mucho. En casa es difícil debido a que se desconcentran al estudiar. Aunque el móvil ayuda en algunas tareas, también puede ser un obstáculo. Desde la app AprendeBA nos preguntaron nuestra opinión sobre esta norma”.

Leila, madre de Lucas, afirmó: “Estoy de acuerdo con la medida, ya que permite que los niños se enfoquen más en sus estudios”.

Mariela, madre de María Sol, recordó: “Se nos notificó desde el primer día de clases que los celulares no estaban permitidos para mensajes, etc. Solo si un docente decide utilizarlos para alguna actividad en clase. Tampoco podemos llamar a nuestros hijos durante clases, debemos comunicarnos con la escuela para cualquier cosa. En el recreo sí podían usarlos o para emergencias”.

Aunque tanto padres como alumnos estuvieron dispuestos a compartir sus opiniones, las autoridades de la escuela mostraron una actitud incómoda y negativa ante la presencia de los periodistas, lo cual contrasta con la naturalidad con la que estudiantes y sus familias abordaron el tema.

Visiones de otras escuelas

En San Cristóbal, Eugenio Luis Rzotkiewicz opinó: “Estoy completamente a favor de que se prohíba el uso de celulares entre los estudiantes. Sin embargo, pienso que durante las horas libres y recreos deberían permitirlo, ya que a menudo lo requieren para hacer pagos en el buffet, enviar un correo o buscar información”. Su hija María Emilia añadió: “El celular es parte de nuestra rutina diaria. Si está totalmente prohibido, a menudo no sabemos qué hacer. Además, otras actividades básicas como jugar a las cartas o tomar mate tampoco están permitidas, actividades que fomentan la socialización”.

En Palermo, Vanina Albaranque, madre de Paloma, fue crítica: “No estoy de acuerdo porque el celular es un objeto personal. Considero que es una agresión hacia la libertad individual. Mi hija lo utiliza para emergencias. Esto no tiene relación con la educación, que debería estar más avanzada en el uso adecuado de la tecnología. Las escuelas no deben funcionar como prisiones”.

En Chacarita, Rosa Pacheco comentó: “Me parece excelente que los estudiantes no usen los celulares en el colegio; lo mismo debería aplicarse para los maestros, que a menudo descuidan a sus alumnos al estar en redes sociales. Debe ser igualitario para ambos lados”. Su hijo Mateo, de 16 años, discrepó: “No estoy de acuerdo, yo lo uso para avisarle a mi mamá si llegué bien o si algo me ocurrió. Algunos lo usan para jugar, pero no todos hacemos eso”.

En la Escuela Politécnica Manuel Belgrano, Jazmín Gauna, madre de Ámbar, sugirió: “Está bien que no usen los celulares durante las clases. Sería ideal que el profesor los recoja en una caja y los devuelva en los recreos”. Ámbar, de 18 años, presentó otra perspectiva: “No creo que sea necesario. Después de la pandemia, el uso del celular para las tareas se hizo común. Además, no todos pueden comprar libros, algunos los leemos desde el celular. No me distraigo con el celular, me distraigo más con mis amigos”.

La regla frente a la realidad

La experiencia en diferentes escuelas, según relatan alumnos y padres, indica que, en general, la norma se sigue: los teléfonos no se utilizan en clases sin autorización docente. Sin embargo, también ilustra cómo su aplicación varía de acuerdo al contexto escolar, permitiendo su uso en recreos o situaciones específicas.

Por ejemplo, en el colegio al que asiste Emilia, el celular dejó de ser un medio de pago: solo se permite el uso de efectivo en el buffet. Las familias que deseen contactar a sus hijos deben usar el teléfono de la escuela o el correo electrónico del consejero escolar.

Quizás también te interese:  La administración anula la norma que controlaba los incrementos en tarifas y matrículas de colegios privados

Aunque la mayor parte de las escuelas está cumpliendo con la nueva regla, hay una marcada diferencia entre el ideal de “aulas sin celulares” promovido por el gobierno de la ciudad y la realidad cotidiana, donde el dispositivo sigue presente, aunque bajo normativas claras y con adaptaciones de cada institución, a excepción del caso de Emilia.

La medida genera un debate acerca del rol del móvil en la vida escolar: ¿Es una herramienta educativa, una distracción o un espacio para socializar?

PS

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad