El aumento de la miopía y el mito erróneo sobre una causa beneficiosa

“Perfectos para proporcionarle a tus ojos un respiro de la luz azul de los dispositivos”, afirma una campaña publicitaria en línea promovida por una óptica en Argentina. Esta afirmación refleja con claridad el mensaje impreciso que ha sido adoptado rápidamente; la luz azul, una pequeña parte del espectro lumínico, se ha asociado erróneamente a un cuidado ocular especial en parte gracias a ciertos famosos que empezaron a usar filtros blue blocker.

Con el aumento global de la preocupación por la salud visual en niños y adolescentes, es importante aclarar ciertos malentendidos sobre cómo la luz azul está relacionada con la salud ocular, específicamente la miopía. No es dañina por definición, no proviene exclusivamente de los dispositivos electrónicos y no se detiene con lentes de tonos amarillos o naranjas, como muchos creen.

Impacto futuro de la miopía

El enfoque en la miopía y su relación con la luz azul es significativo porque hay una preocupación creciente para el año 2050: se prevé que un 40% de los niños serán miopes. Esta información fue publicada por el British Journal of Ophthalmology en un artículo titulado Prevalencia mundial, tendencia y proyección de la miopía en niños y adolescentes de 1990 a 2050: una revisión sistemática integral y un metanálisis realizado por investigadores chinos.

En la revisión sistemática se incluyeron 276 estudios sobre más de 5,4 millones de niños y adolescentes en 50 países. Esta investigación mostró que la miopía infantil ha estado aumentando de manera constante desde 1990, afectando actualmente al 30% de los menores en todo el mundo. Basado en estos datos, para 2050 se espera que 740 millones de niños y adolescentes tengan miopía.

¿Destino inevitable o prevención posible?

Quizás también te interese:  Dulzura y calma: los capibaras se convierten en protagonistas de un libro de colorear para niños

La cuestión es qué medidas se pueden tomar. ¿Es inevitable que los niños pertenecen a ese 40% futuro estimado que desarrollará miopía durante sus años escolares?

Es alentador saber que, contrario a la creencia de que la genética lo determina todo, algunos factores ambientales, especialmente relacionados al estilo de vida y la luz azul, juegan un papel casi definitorio en la adquisición de la miopía.

Esteban Travelletti, responsable de la sección de Pediatría y Estrabismo en el Hospital de Clínicas, indicó que este es un tema en evolución. Aunque existe evidencia científica que señala la predisposición genética como un factor de riesgo, influencias derivadas del modo de vida están empezando a ganar relevancia.

Aún así, Travelletti enfatizó la necesidad de educar al público sobre maneras de prevenir la miopía adquirida, ofreciendo claves para evitar ideas equivocadas sobre la salud ocular.

Estrategias para prevenir la miopía en niños

Con el incremento en la prevalencia de la miopía entre niños y adolescentes, cabe preguntarse qué hábitos cotidianos pueden ser modificados. Travelletti explicó que el mal uso de pantallas se ha identificado erróneamente como el principal culpable.

El problema central reside en mantener la vista enfocada a corta distancia durante largos períodos sin variación. Este hábito puede llevar al ojo de los niños a adaptarse a la visión cercana y descuidar la lejana.

Mirar durante mucho tiempo a corta distancia puede mal acostumbrar los ojos de los niños. Foto: Shutterstock

Esta adaptación ocular produce un estiramiento y deformación del globo ocular que ocasiona una visión deficiente a lo lejos. Además, la miopía no sólo implica el uso de gafas, sino también está vinculada a un incremento del riesgo de sufrir otras enfermedades oculares.

Para prevenir el desarrollo o la progresión de la miopía, es recomendable realizar pausas frecuentes durante el uso intensivo de la vista. Como lo ejemplificó Travelletti, es tan importante como cambiar la postura del cuerpo para evitar problemas en la columna vertebral.

Uso equilibrado de pantallas y exposición al aire libre

A pesar de que no es fácil negociar con los niños el tiempo frente a las pantallas debido a la digitalización de muchas actividades escolares, es posible influir en la forma en que esos dispositivos son utilizados.

Adjustando la distancia de las pantallas, se le solicita al ojo que cambie su enfoque. En el caso de una computadora, debe estar a unos 50-80 cm de distancia, mientras que el televisor debería observarse a una distancia de dos o tres metros para que el ojo descanse adecuadamente.

Algunos filtros para gafas no siempre son necesarios y pueden resultar perjudiciales. Foto: Shutterstock

Otro aspecto crucial, muchas veces pasado por alto, es que la iluminación adecuada y, especialmente, la luz natural son esenciales para mantener a raya la miopía. Según investigaciones, los niños que pasan al menos dos horas al día al aire libre presentan mejores indicadores de salud ocular.

La luz solar estimula la producción de dopamina dentro del ojo, ayudando a controlar el crecimiento ocular excesivo. Aulas con una adecuada entrada de luz solar son fundamentales para reducir la incidencia de miopía en escolares.

Mitos sobre la luz azul y su verdadera función

A pesar de los inconvenientes de que los niños pasen mucho tiempo ante dispositivos electrónicos, no son las pantallas las que ocasionan problemas visuales directamente. Travelletti explicó que no causan más daño visual que un libro, ya que el verdadero problema es la exposición prolongada a la visión de cerca.

La luz azul, contrario a la creencia popular, no hace daño por sí sola. Está presente tanto en los dispositivos electrónicos como en la luz solar y, en realidad, cuando es parte del espectro completo de la luz natural, ayuda a frenar el crecimiento ocular desmedido en jóvenes.

Esta luz azul forma parte del espectro lumínico del sol y funciona como un moderador del crecimiento ocular. Por ello, una exposición balanceada a la luz natural es beneficiosa, aunque siempre evitando la sobreexposición dañina.

Para los miopes, la luz azul no representa un peligro, pero se recomienda cautela en su uso para personas con hipermetropía, ya que podría afectarles de manera distinta. No obstante, se requiere más investigación sobre esta relación.

Intervenciones médicas: gotas y lentes especiales

Además de promover actividades al aire libre y modificar los hábitos de enfoque visual, Travelletti comparte otras opciones médicas que son viables cuando la miopía ya ha avanzado.

Una estrategia médica es el uso de atropina diluida en gotas, que evita el crecimiento desmesurado del ojo y es adecuada para niños y adolescentes bajo supervisión médica, visando ralentizar el incremento de la miopía.

Otra alternativa óptica involucra lentes especiales que ajustan la corrección visual central y alteran el enfoque periférico. Estos diseños, controladamente desenfocados, ayudan a frenar el crecimiento del globo ocular, reduciendo así la progresión de la miopía.

PS

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad