La alegría del Carnaval llena de colorido el distrito de 25 de Mayo desde el segundo sábado de enero hasta el último fin de semana de febrero. Durante este tiempo, unas 50 mil personas se congregan para participar de las festividades que se han posicionado como la principal atracción turística de la región. Este sábado marca el cierre de esta gran celebración.
El Inicio de la Fiesta
La celebración comienza informalmente con el “Festimayo”, una tradición que ya cuenta con más de 50 años de historia y se lleva a cabo el primer sábado de enero.
El Carnaval de 25 de Mayo destaca no solo por su colorido, sino también por su capacidad para atraer visitantes de pueblos cercanos como Bragado, Roque Pérez, Chivilcoy, Lobos, Bolívar, Saladillo, 9 de Julio y Carlos Casares. Incluso personas de la Ciudad de Buenos Aires y La Plata también se suman al evento. Amigos y familiares de los performers también se organizan para brindarles apoyo. Viviana Luna, miembro de la comparsa Mirú Mirá y de la Comisión de Carnaval, comentó a Clarín sobre la sorpresa y la alegría que la fiesta provoca en los asistentes.
El formato del evento es similar al célebre Carnaval de Gualeguaychú: consiste en tres bloques, cada uno con tres comparsas, tres carrozas y tres batucadas. Sin embargo, se modifican los lugares de presentación y se rotan los turnos. La velada comienza con una comparsa de niños, que actúa como semillero local incorporando a los más pequeños al show.
Protagonistas y Competencia
En la edición de este año, como en las anteriores, participan tres comparsas (Así-Así, Mirú Mirá y Burucuyá), dos batucadas (Emperatríz y Maimará), y cuatro carrozas (Club Argentinos, Así-Así, Comunidad Del Carmen y Club Atlético Juventud Unida). Todas compiten por los tres primeros lugares.
El emblemático corsódromo de 25 de Mayo es el escenario del carnaval desde hace 26 años, aunque las festividades se realizan en la ciudad desde el lejano 1890. En el 2024, este lugar fue designado Capital Provincial del Carnaval.
Las carrozas, mantenidas en galpones localizados a varias cuadras de distancia, son una parte esencial de la logística del evento. Debido a esto, su tamaño suele ser menor que el de las carrozas del “Carnaval del País”, ya que deben desplazarse lentamente por las calles del pueblo.
Para Viviana, el corazón del Carnaval reside en “la capacidad de unirnos sin diferencias, compartiendo un mismo espacio y alegría”. En esta fiesta se vive un ambiente vibrante lleno de danza, música, vestuarios elaborados y júbilo colectivo. “La verdadera magia es celebrar juntos”, enfatiza.
Además, el escenario del Carnaval alberga historias de jóvenes que encontraron refugio y un sentido de pertenencia en sus comparsas y batucadas, alejándose de problemáticas de calle.
Hace 36 años, Nola Muñoz, de 84 años, formó la primera comparsa para que su nieta bailara con amigos. Lo que comenzó como un grupo infantil ahora se conoce como Así-Así, que ha crecido de 57 niñas a 96 niños inscritos para el próximo año. “Queremos permitir que cada niño tenga la oportunidad de bailar al menos una noche”, compartió con Clarín.
Los preparativos incluyen una ardua tarea en la confección de los trajes, donde los niños aprenden a soldar, coser, y a crear tocados entre otras habilidades. Así, se convierten en verdaderos confeccionadores de vestuario teatral.
“Cada año añadimos suculentos adornos en plumas a nuestros vestuarios, una inversión que asciende a millones de pesos”, explicó Viviana. La Comisión de Mirú Mirá ha destinado $20.000.000 para esta edición. “Somos independientes financieramente y si es necesario, organizamos eventos menores para recaudar fondos adicionales, como bingos”, añadió.
El impacto económico en la comunidad local es notorio: los hoteles alcanzan una ocupación del 100% durante los fines de semana del Carnaval, ofreciendo una demanda que en ocasiones supera la oferta disponible. “Este es el evento turístico más trascendente del distrito”, asegura Julián Burgos, secretario de Turismo.
Detalles del Espectáculo
El Carnaval tiene lugar en el Bulevar Valmarosa en el Parque Laguna Mulitas, un amplio espacio de 30 hectáreas. Allí, el corsódromo cuenta con una pasarela con tribunas y la fiesta inicia a las 10 de la noche.
El recinto tiene capacidad para 4.500 personas sentadas. Si se considera al público de pie, la capacidad es casi el doble. Se ofrece la venta de sillas y mesas para cuatro personas, así como asientos en tribunas. El costo de entrada es $12.000, y los precios de las ubicaciones varían entre $2.000 y $5.000 pesos. Las mesas tienen un precio de $40.000.
Las instituciones organizadoras también gestionan el servicio de alimentos y bebidas, con cantinas y parrillas dentro del área del evento.
Además, este año se implementó un “after” con barra y música dentro del evento. El área habilita juegos de espuma, algo que usualmente no se realiza para proteger los disfraces. “Este añadido ha sido muy popular y la gente se queda hasta las cinco de la mañana”, comentó Viviana.
Para concluir el evento, después de la última noche de festividades, se elige a la Embajadora Distrital del Carnaval entre las participantes de las diferentes instituciones. La ganadora avanza para representar en la competencia de Embajadora Provincial.
