Descubrimiento del crimen en Wilde
En el barrio de Wilde, en el Gran Buenos Aires, se generó una gran conmoción por el asesinato de Mariel, una enfermera de 54 años. Su madre, una mujer de 90 años con problemas de movilidad, es quien descubrió la trágica escena. Ella logró, con gran esfuerzo, subir las escaleras para encontrar a su hija y señaló al exmarido de Mariel, un hombre con un historial delictivo serio, como el principal sospechoso del homicidio.
Antecedentes y amenazas previas
Según lo referido por Blanca, la madre, que depende de una silla de ruedas, Mariel había conseguido esa misma semana la renovación de una orden de alejamiento contra su exmarido a través de la justicia. Este hombre, que había amenazado de muerte a Mariel en varias ocasiones, cumplía 50 años el mismo día del fallecimiento de su hija.
Descripción del hallazgo
Mariel fue encontrada sin vida y atada en su residencia de Wilde. La casa, de dos pisos, la compartía con su madre, quien vive en la planta baja debido a su dificultad para movilizarse. Blanca declaró ante un medio de comunicación que desconocía la hora exacta de la muerte de su hija, aunque precisó que ocurrió el día anterior.
Relato de los acontecimientos
El día del suceso, Mariel había almorzado con su madre, como de costumbre. No obstante, esa noche, al no presentarse para la habitual reunión de mate de las 20, Blanca se preocupó enormemente. Sin poder contactarla, decidió pedir ayuda a un vecino. Este vecino subió al piso superior y encontró el cuerpo sin vida de Mariel, ya con signos de que había fallecido. Posteriormente, un médico amigo llegó al lugar y confirmó la muerte.
Blanca, muy afectada, denunció diversas demandas en contra del exesposo de su hija. Según sus relatos, cuando la pareja se separó hace varios meses, el hombre, un delegado sindical en el área de seguridad privada, se llevó todas las pertenencias de la casa en una camioneta, incluidas cosas personales como la ropa y hasta el televisor.
Pese a que Mariel no compartía los detalles de su relación con su madre, Blanca había oído de personas cercanas que su yerno había amenazado a su hija tras la separación. Incluso, mencionó un intento fallido de contratar a alguien en una feria para hacer daño a ella o a su hija, aunque no se concretó por falta de dinero.
Blanca realizó duras declaraciones respecto al pasado del exesposo, indicando que además de haber trabajado en seguridad, tenía un prontuario que incluía piratería del asfalto y violación. A pesar de su historial delictivo, el sospechoso seguía libre y cumplió años recientemente.
Muy afectada, Blanca ha pedido fervientemente justicia por el asesinato de su hija, solicitando que el exesposo sea eliminado de su puesto como delegado sindical y detenido por sus crímenes. Desde la puerta de su casa, dejó en claro su deseo de que pague por todo el daño causado.
