En un día memorable, el 21 de noviembre de 2005, un grupo de cirujanos argentinos revolucionó el ámbito médico al llevar a cabo la primera operación con un robot en toda Latinoamérica. Esta cirugía se dirigió a un paciente con dificultades para tragar y tuvo lugar en el Hospital de Clínicas, siendo transmitida en vivo al Congreso Argentino de Cirugía, que se desarrollaba en el hotel Sheraton.
Expansión de la Tecnología Robótica en Quirófanos Argentinos
Casi veinte años después, los robots han consolidado su presencia en los quirófanos. “Desde el inicio del 2025, Argentina ha evidenciado un crecimiento en la implementación de esta tecnología comparando con otras naciones de América Latina. En el último año, múltiples instituciones en el AMBA, Mar del Plata, Misiones, Córdoba, Santa Fe, Catamarca, Tucumán, Río Negro y Chubut han integrado robots quirúrgicos, sumando más de 25 robots endoscópicos ya instalados o en proceso de instalación”, señala Gustavo García Fornari.
El Hospital Italiano fue pionero en introducir un programa continuo de cirugía robótica en 2008, incorporando su primer robot Da Vinci. Este hospital, liderado por Gustavo García Fornari, jefe de Cirugía Robótica, ha realizado más de 2.500 operaciones, con un 95% centradas en procedimientos urológicos.
El Rol de los Robots en la Cirugía
Aun con la tecnología robótica, el cirujano sigue siendo quien dirige la operación. El robot actúa como un complemento, ofreciendo una tercera “mano” para afinar la precisión y eficiencia en la intervención quirúrgica.
Ricardo Munafó, director del área de Cirugía de Cadera y Rodilla en la Trinidad Palermo, subraya: “El robot juega un papel crucial en la planificación previa y en la ejecución de cortes necesarios para los componentes protésicos, siempre bajo la dirección del cirujano experto”, recientemente introduciendo el robot Rosa en su centro.
La cirugía robótica presenta varias ventajas sobre las técnicas tradicionales o laparoscópicas gracias a la visión tridimensional aumentada y a la precisión en el movimiento de las pinzas robóticas. Patricio Cal, especialista en cirugía bariátrica en el Hospital Churruca, destaca la precisión que ofrece el robot, permitiendo maniobrar en espacios reducidos y aumentando la efectividad de la intervención.
En Argentina, cinco empresas ofrecen robots quirúrgicos, divididos en dos categorías principales. Andrés Anania, especialista en cirugía robótica, explica que tanto el sistema Da Vinci como el Mako han cambiado el panorama para diversos tipos de cirugía, desde la general a las ortesis articulares.
Estos dispositivos replican movimientos humanos con mayor exactitud, eliminando temblores y aumentando la precisión. Diego Belisle, del Sanatorio Allende de Córdoba, quien en menos de un año ha realizado 120 intervenciones, resalta las ventajas en cirugías oncológicas, donde preservar tejido sano es primordial.
En operaciones de prótesis en cadera y rodilla, el robot permite una colocación precisa del implante. Anania detalla que el robot Mako es aún más preciso gracias a su capacidad para acumular y emplear datos de procesos quirúrgicos previos.
Sebastián Defranchi, del Hospital Universitario Fundación Favaloro, señala que aunque la cirugía convencional sigue siendo común en ciertos casos, la cirugía robótica avanza rápidamente en áreas donde los enfoques menos invasivos son preferidos.
La cirugía robótica propone procedimientos seguros y con menos riesgos para los pacientes, reduciendo el dolor post-operatorio y acelerando la recuperación. Pablo Contreras del Hospital Alemán confirma el creciente interés de los pacientes en estos métodos avanzados, especialmente en lugares con altos estándares de complejidad.
La inversión para adquirir robots de cirugía es considerable, situándose alrededor de dos millones de dólares, por lo que se encuentran mayormente en clínicas privadas. En el sector público, ciertos hospitales como el Madariaga en Misiones destacan por implementar estos sistemas pioneros desde el 2012.
David Rywaka, ginecólogo en el hospital Madariaga, asegura que aunque la cirugía robótica presenta desafíos financieros, a largo plazo resulta ser un método costo-efectivo para cirugías invasivas complejas.
El entrenamiento especializado es fundamental para los profesionales de la salud para aprovechar el máximo potencial de la robótica. Aunque en algunos casos el costo de la cirugía es cubierto por seguros médicos privados, la mayoría de las veces el paciente debe cubrir parte de los gastos adicionales.
Norberto Bernardo, profesor en la UBA y cirujano en el Finochietto, estima que la integración de la cirugía mínimamente invasiva como estándar será predominantemente robótica, reflejando tendencias observadas en Norteamérica y Europa.
Defranchi cree que Argentina tiene el potencial de ser un modelo para el futuro, siempre que las inversiones necesarias se realicen y se fomente un ecosistema adecuado para el desarrollo de la especialización quirúrgica robótica.
AS
