Un informe revelador del Journal of the American Medical Association (JAMA) ha puesto de manifiesto un problema significativo: la falta de atención a los síntomas cardíacos en mujeres jóvenes, incluso antes de alcanzar la menopausia. El cardiólogo Jason Kovacic, quien dirige el Instituto de Investigación Cardíaca Victor Chang y es profesor en la Universidad de Nueva Gales del Sur en Sidney, Australia, describe esto como un “punto ciego clínico” para las pacientes que experimentan un síndrome coronario agudo (SCA).
La búsqueda de diagnósticos precisos
Harmony Reynolds, profesora en la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York, señala que “muchas mujeres consultan a varios especialistas en cardiología porque no logran obtener un diagnóstico adecuado. Buscan varias opiniones con la esperanza de encontrar a un médico que les brinde la confianza necesaria”.
El malentendido radica en la percepción equivocada de que las mujeres jóvenes tienen menos riesgos cardíacos que otros grupos, una creencia errónea de que los infartos son padecimientos de personas mayores o de hombres jóvenes. Este prejuicio resulta perjudicial para las mujeres jóvenes.
Factores de riesgo y atención médica
Kovacic explica que los síntomas de SCA en mujeres premenopáusicas a menudo se atribuyen a causas incorrectas, lo que retrasa la atención médica oportuna. Sin embargo, el SCA sí afecta a las mujeres jóvenes, y es importante que la sociedad esté consciente de ello.
Reynolds y Kovacic lideraron un importante comunicado de la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA) sobre los síndromes coronarios agudos en estas mujeres. Publicado en la revista Circulation, el documento resalta las particularidades del riesgo y aboga por mayor concienciación, tanto por parte de los pacientes como de los profesionales médicos.
El informe de JAMA menciona que el problema no se limita a los cardiólogos, sino que también afecta a paramédicos, médicos de urgencias y de atención primaria. “Las condiciones que pueden derivar en SCA en estas mujeres han sido tratadas de manera aislada”, dice Kovacic.
Concienciación y prevención
En 1999, Noel Bairey Merz, directora del Centro Cardíaco para Mujeres Barbra Streisand en el Centro Médico Cedars-Sinai, ya planteaba esta problemática, subrayando el mito de que las mujeres premenopáusicas estaban protegidas, una creencia que resultó ser errónea.
A pesar de la evidencia existente, las mujeres jóvenes continúan enfrentando resultados adversos. En las últimas dos décadas, ha habido un aumento en la tasa de hospitalización y mortalidad por infarto en este grupo comparado con los hombres.
Fernando Botto, cardiólogo y consultor en el Instituto Cardiovascular de Buenos Aires, sugiere que las mujeres, al igual que con mamografías anuales, deberían consultar al cardiólogo regularmente. Declara: “Después de los 30 años, cualquier molestia en el pecho o falta de aire debe ser motivo para consultar con un especialista, sin subestimar los síntomas”.
El prejuicio sobre el mayor riesgo de infartos en hombres se debe a que ellos desarrollan aterosclerosis antes que las mujeres. Aunque las mujeres tienen protección hormonal, esta disminuye con el tiempo, aumentando el riesgo cardiovascular.
Reynolds señala que las guías clínicas actuales no detallan adecuadamente las causas del SCA en mujeres premenopáusicas. Los hombres generalmente sufren aterotrombosis, pero solo el 50% de las mujeres con SCA experimentan este tipo de episodio.
Además, se ha observado que la disección espontánea de la arteria coronaria es una causa común de infartos durante el embarazo. Los cambios hormonales durante esta etapa pueden provocar desgarros en las arterias.
La falta de reconocimiento correcto de los síntomas, tanto por parte de las mujeres como de los servicios de emergencia, contribuye a la demora en la atención. No obstante, el dolor en el pecho sigue siendo el síntoma más común, a pesar de que a menudo las molestias se presentan como dolor en la mandíbula, espalda, náuseas o fatiga.
Kovacic afirma que “quizás le hemos dado demasiada importancia a que los síntomas difieren entre hombres y mujeres”. Reynolds añade que “puede ser solo una molestia en lugar de un dolor agudo”. La declaración de la AHA sugiere un mejor seguimiento, incluyendo el uso de técnicas avanzadas de diagnóstico para mujeres jóvenes.
