Descubren un nuevo efecto positivo para la salud ligado a una falla inédita en las transmisiones del Mundial

En el Mundial 2026, uno de los temas más discutidos ha sido el retraso con el que las emisiones de los partidos llegan a la audiencia. La metodología de transmisión varía según la tecnología utilizada por los espectadores, resultando en una diferencia temporal que puede alcanzar casi los sesenta segundos. Mientras que para algunos esta espera es molesta, hay quienes han encontrado un beneficio inesperado en ella.

Este retraso novedoso y paradójicamente perjudicial surge como consecuencia de mejorar la calidad de imagen para quienes siguen el evento vía Internet. Las personas que sintonizan mediante antena o cable optan generalmente por una imagen de menor calidad para mantenerse al tanto de las incidencias futbolísticas en el momento, o lo más cercano a ello.

El fenómeno del “team delay”

En este contexto, ha emergido un grupo que defiende el retraso en la señal. Han hallado en este problema tecnológico un aliado para combatir la ansiedad. “Ver el partido con retraso me proporciona calma. Los gritos en la calle ya te anuncian lo que ocurrió, así que al verlo, el sufrimiento es menor”, comenta uno de los adeptos al “team delay,” que suman una nota colorida a la variada hinchada argentina.

Parecería una forma de aceptar resignadamente que el estruendo externo al celebrar un gol arruina la sorpresa, o una torpe estrategia de marketing ante la frustración que genera la falta de conexión. No obstante, los recientes enfrentamientos de la selección argentina en el Mundial han sido un cúmulo de adrenalina y emociones difíciles de manejar por completo.

Las imágenes de lágrimas ante una posible derrota y la euforia por una victoria subsecuente se han visto intensamente en redes sociales, reflejando un fenómeno que mientras para los aficionados neutrales resulta emocionante, tanto que no dudan en calificar a los partidos de Argentina como los más destacados del torneo.

Impacto emocional del delay

Desde el cuarto enfrentamiento, los argentinos no han tenido otra opción que lidiar con una montaña rusa emocional similar a la final de Qatar 2022. Algunas declaraciones en la red social X tras el partido contra Egipto destacan la necesidad de encontrar una solución al estrés anticipado que provocan los encuentros: “Gracias al retraso por aliviar mi ansiedad y permitir saber cómo terminó todo”; “Probablemente soy el único que disfruta el retraso, me calma la ansiedad saber si fue gol o no. ¡No deje de gritar, vecino, gracias!”

Una encuesta hipotética sobre si prefieren la transmisión con o sin retraso posiblemente favorezca la segunda opción, aunque la primera cuenta ya con algunos simpatizantes. Martín Etchevers, secretario de Investigación y profesor en Psicología Clínica y Psicoterapias de la Universidad de Buenos Aires, explica a Clarín este curioso fenómeno.

“Nuestra mente busca disminuir la incertidumbre. Desconocer lo que sucederá aumenta la tensión y ansiedad; conocer el resultado proporciona alivio o recompensa. En el fútbol, gran parte de la emoción deriva precisamente de esa incertidumbre compartida, por ello el retraso se percibe a menudo como una frustración: altera la sincronía entre lo que observamos y lo que ya ocurrió, reduciendo así la recompensa emocional. Para quienes padecen más la ansiedad, el retraso puede servir como un regulador externo, similar a alguien que prefiere ignorar y pide que le relaten lo que pasó: se pierde un tanto de recompensa, pero se gana en serenidad y control”, señala el especialista.

Agrega también: “No todos experimentamos la emoción de la misma manera, algunos prefieren minimizar la incertidumbre. El fútbol del mundial es una experiencia colectiva y social vivida simultáneamente por millones, un poco de distancia actúa como amortiguador: estoy a destiempo y parcialmente afuera, pero más seguro”.

La ansiedad y la incertidumbre

Según explica el psicoanalista y psiquiatra Pedro Horvat a Clarín, los conceptos de ansiedad e incertidumbre están estrechamente ligados: “Un recurso clave contra la ansiedad es el pensamiento anticipatorio, lo que hacemos al enfrentar una situación o resolver un problema sabiendo que algo sucederá. Empleamos el pensamiento para visualizar escenarios posibles y sus respuestas. Esto nos permite controlar y principalmente neutralizar uno de los grandes factores de ansiedad: la incertidumbre. No sé cómo resultará algo, pero si tengo una serie de respuestas previstas, eso genera un alivio considerable en la ansiedad”.

El Fan Fest en Buenos Aires, una experiencia donde todos gritan al unísono. Foto: Maxi Failla

Horvat aclara que “el pensamiento anticipatorio no es lo mismo que fantasear libremente”. Detalla que: “El pensamiento anticipatorio suele ser ejecutivo, mientras que el fantaseo libre implica imaginar que ocurrirá lo deseado, trayendo placer y alivio de la ansiedad, sin necesariamente ser útil en la práctica”.

El experto resalta que “el delay no es pensamiento ni fantasía, sino un dato anticipatorio de la realidad. Es esta realidad la que señala ‘tal cosa sucederá o no’, haciéndolo bastante distinto. No solo algunas personas alivian la incertidumbre reduciendo la ansiedad al anticipar lo que pasará. Hay también otro escenario en el que me pongo como ejemplo: si Messi está por ejecutar un penal y nadie grita, ya sé que no lo ha convertido. Pero me quedo esperando: ojalá no estén viendo, ojalá el vecino no esté, ojalá no haya retraso. Es decir, mis deseos me llevan a intentar desmentir el dato real”.

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Finalmente, Horvat concluye que no existe una realidad única, sino que cada individuo la interpreta según sus propias necesidades. Todos recibimos la misma información del retraso. Algunos lo utilizan para tranquilizarse, otros lo refutaran para que prevalezcan sus deseos, y otros sacarían provecho de dicha información de manera útil. En el caso del fútbol, las opciones son más limitadas, pero al enfrentar la realidad de modo general, se presentan estas tres posibilidades, dependiendo de cómo cada uno se posicione ante lo que acontece en la vida.

Además, el psicoanalista comparte una anécdota a la que denomina “el falso retraso”: “Tendré un par de vecinitos, probablemente un par de hermanos en el edificio de al lado, que han descubierto el chiste de gritar cuando no sucede nada. Así que el otro día, cuando Messi se preparaba para el penal, parece que ya sabían que había fallado y gritaban todos gol. Ya lo han hecho en dos o tres partidos, así que no les creo más. Esta broma es interesante, ya que ellos mismos intuyeron cuán importantes son estos datos para todos sus vecinos”.

PS

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