Impactante situación: razones detrás del peor inicio de año en décadas en un famoso destino turístico

Nadie habría anticipado una serie de días lluviosos, ventosos y con temperaturas bajas después de que la última semana de 2025 registrara temperaturas mínimas de 30 grados y máximas de 38. Se publicaron artículos sobre fenómenos ocasionales como las noctilucas y alexandrium, microorganismos que aparecieron en el agua debido al calor intenso.

“Estamos autorizados a decir que el comienzo de 2026 es el más desfavorable en los últimos 40 años. Algo similar, aunque con menor intensidad, ocurrió en enero de 1986 y se repitió en 1991, pero no con esta duración”, expresa José Serra (72), vicepresidente de la Asociación Uruguaya de Meteorología y presidente del Centro Latinoamericano de Meteorología.

Causas del Cambio Climático en la Costa Uruguaya

Serra destaca que el mal tiempo impacta en toda la costa atlántica uruguaya “debido a la alta variabilidad atmosférica, generando un ciclón extratropical con vientos intensos. Esto llevó a declarar alerta naranja en el Departamento de Maldonado. El fenómeno no se restringe a esta zona del planeta, pues el Hemisferio Norte experimenta temperaturas extremadamente bajas, y nevó en Barcelona por primera vez”.

Alerta Meteorológica en Punta del Este

El Instituto Uruguayo de Meteorología (InUMet) aumentó la advertencia de vientos fuertes persistentes entre 40-70 km por hora, con ráfagas de hasta 100 km del sudeste. El aviso se aplica a gran parte de la tarde del sábado, impactando áreas como José Ignacio, La Barra, Manantiales, Punta del Este, Pan de Azúcar, Punta Ballena, Portezuelo y San Carlos. “Es inusual vivir este invierno en esta época”, ilustra Serra.

Lluvias, vientos fuertes y tormentas recibieron a los turistas que llenaron la ciudad de Punta del Este. Foto: Ariel Grinberg

Imprevisiones del Cambio Climático

El año anterior ocurrió algo similar, pero la inestabilidad predominó más en la segunda quincena de diciembre de 2024, cuando hubo solamente dos días soleados en trece días. En ese entonces, había algunos momentos de mal tiempo, lo cual permitía disfrutar de la playa algunos períodos prolongados.

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“Llegamos el 5 de enero y nos vamos este lunes 12. Vinimos por una semana y es increíble, solo fuimos un día a la playa y en otros dos momentos había viento y nubes, fuimos forzadas”, cuenta Vanina (39), quien se aloja en el Hotel San Marcos y vino desde Buenos Aires con dos amigas.

Un trabajador camina solitario por La Barra durante el mediodía, el momento con más precipitaciones. Foto: Ariel Grinberg

Una docente, de Lanús, sonríe para no llorar mientras se resguarda de la tormenta bajo un techo en la calle Mar del Plata, que da hacia La Brava. “Estamos pálidas, volvemos apenadas, ya que costó llegar aquí. Somos trabajadoras asalariadas y nos prometimos pasar una semana en Punta del Este, pero no fue sencillo, ya que aunque hay paridad con algunas playas argentinas, este es un lugar caro. Terminamos gastando casi el doble de lo previsto debido a las pocas veces que fuimos a la playa”. A pesar de la frustración, las tres argentinas no quieren posar para una foto.

Impactos Económicos y Turísticos

Durante la mañana y el mediodía, Punta del Este parecía una ciudad pandémica, con playas desiertas y calles vacías, esta vez a causa de las lluvias continuas. Clarín recorrió las playas en un momento en que el cielo finalmente se despejó. “Queremos una foto en la playa como sea”, expresa una pareja de mediana edad. “Nos vinimos cinco días, nos vamos mañana porque el lunes trabajamos en Buenos Aires, más mala suerte no se puede”, dicen mientras caminan por la orilla frente al Hotel San Rafael, donde se realiza un gran proyecto a cargo de Giuseppe Cipriani.

En la zona de La Barra, Manantiales, Punta del Este y Punta Ballena, se intensificó la alerta naranja con vientos que podían alcanzar los 100 km por hora. Foto: Ariel Grinberg
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Reacciones de los Turistas y Residentes

“Las paradojas de Punta del Este”, señala Washington Becerra frente a un quiosco en La Mansa. “Este año es un boom turístico, algo que no sucedía desde hace tiempo, y el clima no acompañó”, sonríe. “Son muchos los días perdidos para generar ingresos, pero no se puede luchar contra el clima… Creo que el mal tiempo nos da un respiro y nos ayuda a organizar el local, pero esto ya es excesivo”.

Washington subrayó “el auge del turismo” y, en las últimas horas, la Dirección Nacional de Migración informó que entre el 20 de diciembre y el 8 de enero ingresaron a Uruguay 473.626 personas: 219.391 argentinos, 138.092 uruguayos, 50.485 brasileños, y el resto estadounidenses y paraguayos. Durante el mismo período, 420.218 turistas salieron del país.

“No soporté más en la habitación y vine solo. Deje a mi familia, pero no podía irme sin disfrutar del mar”, dice Pablo, un médico cordobés. Foto: Ariel Grinberg

Un padre acompaña a su hijo de siete u ocho años que, vestido con suéter y chaqueta, corre por la arena. Pide que no se tomen fotos, pero comenta lacónicamente: “Ya no sabía qué hacer adentro de la habitación, mi hijo pasaba horas con el iPad o viendo la televisión. Prefiero que esté aquí al aire libre y libere energía. El mal clima deprime incluso en una ciudad tan hermosa”, dice este argentino de unos 40 años.

Las playas se muestran vacías e inmensas. Aunque el viento molesta, se tolera por el momento. Ha dejado de llover, pero “la presión atmosférica sigue generando inestabilidad, la cual cambiará el lunes cuando llegue una masa de aire cálido y las temperaturas suban. Estos días no concuerdan con la estación, estamos experimentando una anomalía sorprendente”, menciona Serra.

En la Parada 10, de La Brava, aparece una imagen inusual. Un hombre decidido a ingresar al mar. No hay nadie en 500 metros a la redonda. Sin guardavidas. Nos acercamos y su semblante no es amigable. “Estoy molesto, me regreso el martes, esto es increíble. Siempre vengo por estas fechas, pero nunca había experimentado esta sucesión de lluvia y viento. Mi esposa e hijo permanecen en la habitación, les pedí disculpas y vine. En unos días tengo que estar en el quirófano operando. Te dejo, me meto al agua para desahogarme”.

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