Rescate Histórico en San Pedro
Un capítulo ignoto de la historia argentina resurge desde el siglo XIX gracias al Archivo de Documentación del Museo Paleontológico de San Pedro. En el antiguo Juzgado de Paz de esta localidad de la provincia de Buenos Aires, investigadores han rescatado informes oficiales producidos entre marzo y julio de 1852. Estos documentos han permitido reconstruir el corto intento por reavivar el Regimiento de Granaderos a Caballo, inicialmente creado por José de San Martín en 1812 y disuelto en 1826 bajo la presidencia de Bernardino Rivadavia.
El Papel de Eustaquio Frías
Un conjunto de nueve cartas escritas de puño y letra por el teniente general Eustaquio Frías —quien fue granadero de San Martín en las campañas del Perú, Ecuador y el sur chileno— refleja la iniciativa del Gobierno de Justo José de Urquiza por restablecer el Regimiento de Granaderos a Caballo de Nueva Creación.
Inicialmente, se añadieron a la unidad 56 soldados junto con suministros de oficina, armamento y diarios de campaña. Pero, a pesar del decidido esfuerzo de un antiguo acompañante de San Martín y del teniente coronel Justo Guaty, el proyecto fue abandonado alrededor de cinco meses después de su reactivación.
Fotografía de Fernando de la Orden: los nueve informes oficiales de 1852 fueron encontrados por los investigadores del Archivo del Museo Paleontológico de San Pedro.
“Los documentos no aclaran dónde se instalaría el regimiento renovado, ni por qué terminaron en el Juzgado de Paz permaneciendo allí olvidados por más de un siglo. Estos materiales desconocidos constituyen un interesante desafío para la historiografía argentina”, asegura José Luis Aguilar, director del Museo y líder del Grupo Conservacionista de Fósiles de San Pedro, quien descubrió estos documentos con sus colegas Noelia González y Javier Saucedo.
La primera señal de este breve resurgir de los Granaderos fue brindada por el historiador Roberto Colimodio, que redescubrió la autobiografía de Frías preservada en el Archivo y Museo Mitre. Un fragmento muy llamativo de ese manuscrito original, escrito por Frías, revela: “El general Urquiza me convocó y me instruyó que, junto al ministro de Guerra, el general Manuel de Escalada, formara una unidad de caballería y buscara oficiales de las filas del Ejército”.
Colimodio también comenta que el fin rápido del regimiento resucitado se debió en parte a la noticia de la revolución del 11 de septiembre, que marcó el inicio de la separación de la Provincia de Buenos Aires de la Confederación Argentina. Este evento complicó además a Frías en su gestión para conseguir en la Capital los salarios adeudados por más de tres meses a sus soldados, suboficiales y oficiales, completando una deuda pendiente de alimentos y vestimenta.
Finalmente, el 28 de noviembre de 1852, Frías, desalentado por la falta de apoyo prometido por los jueces de Paz para ampliar su contingente, cumplió con una misión en la Guardia de frontera de San Miguel del Monte, acompañado solo por un pequeño grupo de militares.
Lista escrita a mano por el teniente general Eustaquio Frías de soldados añadidos al renovado cuerpo de Granaderos en 1852.
Denominado “el último granadero”, según el vicepresidente del Instituto Sanmartiniano y de la Asociación Sanmartiniana, Roberto Elissalde, en un artículo del diario La Prensa, publicado el 30 de noviembre de 2024, Frías había ingresado a la división Granaderos a Caballo de la Escolta en 1817 y ascendió al grado de cabo cuando se unió al cuerpo comandado por San Martín en Mendoza dos años después.
El Regimiento, disuelto por segunda vez, revivió en 1903 (más de cincuenta años después), por orden del presidente Julio Roca. Posteriormente, en 1909, José Figueroa Alcorta -quien sucedió a Manuel Quintana- asignó las funciones de escolta presidencial a los granaderos.
Imagen de la versión actual de los Granaderos a Caballo durante la ceremonia del aniversario por el fallecimiento del general José de San Martín en Plaza de Mayo, año 2024. Foto de Federico López Claro.
El cuerpo, creado para reforzar las campañas de liberación en el continente, reapareció el 28 de mayo de 1880, cuando se repatriaron los restos mortales de San Martín desde Boulogne-sur-Mer, Francia, en el vapor Villarino. Ocho sargentos del Regimiento 1º de Caballería de Línea escoltaron el desembarco y traslado del féretro, luciendo el icónico uniforme de los Granaderos a Caballo. No obstante, este capítulo de la historia argentina, que nuevamente asoma a la luz, permaneció en el olvido durante décadas.
