En tiempos pasados, los tatuajes se asociaban a la contracultura. Hoy, en cambio, son una práctica común. En Argentina, 60% de las personas poseen al menos uno. Esta costumbre se ha afianzado entre los jóvenes adultos y se extiende a sectores donde anteriormente era mal vista.
Diego Staropoli, propietario de Mandinga Tattoo y tatuador, observa un cambio social respecto a esta práctica: “Desde ejecutivos hasta personas marginales se tatúan actualmente. Lo que marca la diferencia es el talento del artista, pero el tatuaje ya no es exclusivo de un grupo social específico”.
Los brazos y las piernas son las áreas más tatuadas, sumando el 50% de las menciones, seguidas por la espalda (14%) y el torso (13%). También figuran los tobillos (10%) y el cuello (5%). Staropoli explica: “En hombres, los brazos suelen ser más tatuados, mientras en mujeres son las piernas, ya que son las partes más visibles”.
Una investigación realizada por el Centro de Investigaciones Sociales (CIS) de la UADE, denominada “Radiografía del tatuaje en Argentina”, concluye que el 61% de la población tiene al menos un tatuaje. El inicio en esta práctica se da a edades tempranas: el 24% antes de los 18 años y el 32% entre los 18 y 24. En promedio, las mujeres comienzan casi un año antes que los hombres.
El número de tatuajes también está en aumento. En promedio, las mujeres tienen tres, y los hombres, dos. De los que se tatúan, uno de cada tres tiene más de seis tatuajes.
Staropoli menciona: “La juventud actual opta por tatuajes más atrevidos en zonas más visibles, como el rostro, cuello o manos. Los adultos prefieren espacios más reservados como la espalda o el pecho, debido a que los más jóvenes suelen buscar mostrar, mientras los adultos tatuados lo hacen por razones más personales”.
En los últimos años, el tamaño de los tatuajes también ha evolucionado. “Ahora los argentinos prefieren piezas más grandes desde su primer tatuaje, sin esperar a sumar pequeños diseños iniciales”, añade Staropoli.
El informe también revela que la motivación simbólica o personal (41%) supera ampliamente a la estética (7%), lo cual refleja el creciente uso del tatuaje como símbolo de identidad.
“Hace una década, los tatuajes seguían tendencias impulsadas por figuras famosas. Ahora, se busca algo que represente de manera única y personal, siempre con un toque artístico”, indica Staropoli.
Roberto López, un tatuador que ha trabajado con celebridades como Lionel Messi, afirma que la aceptación social del tatuaje en Argentina es inédita: “El tatuaje dejó de ser un tabú o un obstáculo laboral, por lo que esconderlos ya no es necesario”.
En palabras de López, actualmente las nuevas generaciones muestran una clara preferencia por los diseños sencillos. “Existe una tendencia hacia lo minimalista: tatuajes de líneas, palabras, nombres o fechas de reducido tamaño”.
Tendencias actuales en los tatuajes
El mundo del tatuaje también sigue tendencias, al igual que la moda o los cortes de cabello. “Durante años, futbolistas, músicos y algunos influencers han marcado tendencias significativas”, explicó López.
López recuerda cómo ciertas personalidades impusieron estilos: “Lo oriental era popular hasta que Dwayne Johnson introdujo el estilo maorí. Después, David Beckham popularizó los brazos cubiertos con imágenes religiosas”.
El impacto de Lionel Messi fue significativo, relatando su vida a través de las imágenes en su brazo. “Un jugador que inspira admiración se convirtió rápidamente en referente”, sostiene López, destacando la influencia del fútbol en la sociedad argentina.
Para López, cada tatuaje cuenta una historia que a menudo determina la ubicación en el cuerpo.
“Los clientes llegan con ideas claras sobre el diseño y la zona a tatuar, y es labor del artista asesorarles. Sin embargo, hay casos en que la ubicación es insustituible”, afirma López.
Como ejemplo, relata una experiencia significativa: “Una joven acudió queriendo tatuarse ‘sé feliz’ en su dedo índice. Le advertí sobre la posible pérdida de nitidez, pero insistió. Al terminar, con lágrimas en los ojos, compartió que su padre falleció sosteniéndole ese dedo y esas fueron sus últimas palabras. Hay tatuajes cuya ubicación es inalterable, sin importar lo estético”.
Según el estudio, el arrepentimiento entre quienes se tatúan es bajo —menos de uno de cada diez—, relacionado más con cambios personales que con factores sociales.
“Mayormente, las personas lamentan tatuajes mal elaborados y tienden a cubrirlos con otros diseños. Con frecuencia, los diseños viejos de amor se reemplazan por piezas más grandes e impactantes”, explica Staropoli.
El tatuaje en la piel: una pasión
Algunos llevan la pasión por los tatuajes a un nivel mucho más extremo, como es el caso de María Laura Esteban, quien comenzó a tatuarse en la adolescencia y ahora suma 45 tatuajes en su cuerpo. “El primero me lo hice a los 16, con la autorización de mi madre, quien incluso me acompañó”, recuerda.
Sobre la elección de las zonas, ella señala que ya no sigue una lógica específica: “Donde haya espacio, ahí va un tatuaje. Me encanta el arte del tatuaje, así que lo haría en cualquier parte, quizá menos en el rostro”.
Alsina coincide en que, aunque persisten, los prejuicios han disminuido considerablemente. “A pesar de que aún existen, su fuerza es mucho menor. Afortunadamente, el tatuaje se está normalizando más rápido”, afirma.
En su experiencia personal, ni la cantidad ni la ubicación de sus tatuajes han sido barreras: “Nunca me han cerrado puertas por mis tatuajes. Tampoco les presto mucha atención. Tengo tatuados hasta las manos”. Asegura que, en ocasiones, estos pueden ser un factor de interés: “Siento que me abren puertas; atraen miradas, la gente pregunta sobre ellos, y uno nunca sabe a dónde puede llevar eso”.
Con una presencia cada vez más evidente y generalizada, los tatuajes han evolucionado de ser un símbolo de rebeldía a convertirse en una forma común de expresión personal. “Desde artistas, presentadores de televisión, hasta políticos, mostra sus tatuajes. Esto transformó los estigmas y hoy los tatuajes son parte integral de nuestra identidad cultural”, concluyó López.
AS
