La despedida a Ricardo Fevrier, un periodista clásico que marcó historia en Clarín

El Clásico Periodista de Clarín

La frase “¡Regresa Richard! ¡Te extrañamos!” resonaba cada vez que Ricardo Fevrier compartía alguna observación irónica, ácida y astuta en su perfil de Facebook. Era reconfortante volver a encontrarse con él, aunque fuese a través de las redes, desde su jubilación en 2011, lo cual significó el fin de compartir nuestras rutinas diarias en la redacción.

Inicios en Clarín

Ricardo llegó a Clarín a mediados de la década de los noventa, ocupando el puesto de editor de la sección de Información General, hoy conocida como Sociedad. Su primer desafío consistió en encargarse del turno matutino de la redacción, labor que implicaba mucho esfuerzo y responsabilidad, pero escaso reconocimiento. Una de sus primeras tareas fue coordinar la cobertura de eventos como la muerte de Carlitos Menem Jr. y la explosión de Río Tercero, lo cual realizó con gran maestría. Personalmente, me beneficié enormemente con su presencia.

Trayectoria y Legado

Más tarde, desempeñó el rol de prosecretario centrándose exclusivamente en la sección de Policiales, en una época en la que éramos imbatibles como equipo. Ricardo era un editor meticuloso, amable pero exigente, y un periodista íntegro. Lamentablemente, este lunes nos dejó Ricardo, Richard, o “El Viejo” como algunos lo llamaban, a los 78 años. Tenía tres hijos – Andrés, Leonardo y Laura – y cuatro nietos. Sufría de una enfermedad pulmonar obstructiva crónica debido a años de fumar, lo cual afectó drásticamente su salud.

Un Profesional Multifacético

Ricardo Fevrier era de esos periodistas de antaño que habían experimentado de todo y que incluso fue novio de mi prima en su juventud. Su curriculum incluía trabajos como vendedor de sifones, empleado en una carnicería, en una joyería, en un almacén, despachador de remolques, taxista y encargado de una parrilla. Su experiencia callejera y su cultura eran evidentes.

Comenzó su carrera periodística en 1983, en plena transición democrática, dentro del archivo de la revista Primera Plana. Allí, tuvo la oportunidad de escribir al menos una vez, lo que lo enamoró del periodismo, algo que personalmente agradezco mucho. Posteriormente, pasó a trabajar en La Razón, el diario dirigido por Jacobo Timerman, donde dejó una marca imborrable y se encargó de la sección Gremiales. Durante un tiempo, formó parte de un dúo formidable con Eduardo Parise, como corresponsales en casa de Gobierno bajo el mandato de Raúl Alfonsín.

Junto a Parise llegó a Clarín tras una breve experiencia en la agencia Interdiarios. Siempre recordaremos aquellos años como apasionantes, con crónicas policiales impactantes, especialmente durante la ola de secuestros extorsivos en 2003, un periodo turbulento que mantuvo a toda la redacción al borde del asiento más de un año.

Se retiró de la redacción en 2011, dedicándose a su familia. Su ausencia siempre se ha sentido, y así seguirá siendo. Ávido lector, amante del cine y fervoroso seguidor de San Lorenzo, sus últimos años, limitados por la necesidad de oxígeno suplementario, estuvieron marcados por su pasión por el fútbol y la literatura.

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Nuestro grupo, aquellos que trabajamos con él, notamos con el tiempo la ausencia de sus comentarios inteligentes en las redes. Nunca nos detuvimos a contemplar que tal vez se estaba despidiendo.

Sabemos que no regresarás, pero siempre te recordaremos y extrañaremos, Richard.

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