Un cambio de paradigma en el tratamiento de la migraña
El término “dolor de cabeza” suele emplearse como una metáfora común para describir problemas complicados que uno enfrenta en la vida diaria. Entre las diversas formas de cefalea, la migraña es conocida por su intensidad y su capacidad de limitar nuestras actividades diarias. En Argentina, se está impulsando un tratamiento revolucionario que se presenta durante la Semana del Intervencionismo Mínimamente Invasivo (SIMI 2026), que da inicio este lunes en Buenos Aires.
Nuevas oportunidades para casos resistentes
La migraña, en sus formas más ingles graves, puede impedir el normal desarrollo de actividades laborales, familiares y del día a día. En los últimos tiempos, han surgido distintas opciones terapéuticas para hacerle frente, que incluyen desde tratamientos preventivos hasta medicamentos específicos y toxina botulínica. A pesar de ello, persiste un grupo de personas que experimenta migrañas de alta frecuencia mensualmente, sin encontrar alivio con las alternativas actuales.
La irrupción de la neurorradiología intervencionista
Este grupo de pacientes, afectados por migraña crónica refractaria, podría encontrar esperanza en la neurorradiología intervencionista que se focaliza en intervenir directamente en la circulación meníngea, involucrada en la generación del dolor. La idea se basa en el conocimiento preexistente sobre el sistema trigeminovascular, que es una interacción entre nervios, meninges y vasos sanguíneos cerebrales, esencial en la producción del dolor. Gracias a avances tecnológicos, ahora es posible acceder directamente a estos vasos.
Técnicas innovadoras para aliviar el dolor
Utilizando microcatéteres introducidos generalmente desde la arteria de la muñeca, los neurorradiólogos pueden dirigirse hasta vasos específicos, como la arteria meníngea media, bajo guía angiográfica. Una estrategia en desarrollo consiste en el uso de lidocaína, un anestésico local, dentro de esta arteria, modulando temporalmente los procesos asociados al dolor migrañoso. Los resultados tempranos han mostrado un interés creciente en esta intervención.
Uno de los estudios más completos, publicado en The British Medical Journal (BMJ), analizó 45 participantes con cefalea refractaria que experimentaban más de 27 días de dolores mensuales a pesar de la medicación. Tras el procedimiento, aproximadamente dos tercios reportaron mejoría inmediata, y después de un mes, más de la mitad había disminuido sus días de migraña a la mitad.
Un futuro prometedor para pacientes selectos
En el congreso de la Society of Neuro Interventional Surgery (SNIS), realizándose en 2026 en Estados Unidos, el neurorradiólogo David Fiorella presentó estos hallazgos esperanzadores para aquellos que aún buscan una solución. Pedro Lylyk, director del congreso, señala la importancia del encuentro entre la neurología y la neurorradiología, enfatizando que no se trata de reemplazar tratamientos existentes sino de ofrecer una opción a pacientes con migraña resistente que aún sufren limitaciones severas.
El procedimiento ya está disponible en Argentina, y su indicación requiere evaluación personalizada y multidisciplinaria, especialmente para aquellos que continúan teniendo síntomas incapacitantes a pesar de los tratamientos previos. La intervención se lleva a cabo en una sala de angiografía con acceso arterial minimamente invasivo para tratar de forma precisa el área de interés.
Aunque los resultados actuales son prometedores, se necesitan más estudios para definir a qué pacientes beneficiará este procedimiento, la duración de su efecto y su posición dentro del manejo integral de la migraña.
