¿Cómo funciona nuestro recuerdo? La memoria toma protagonismo en escena

Algo de surrealismo, un toque de ensueño y abundante humor para atravesar cinco décadas de historia argentina. Esos son los componentes de “El reverso de la memoria”, obra teatral creada por Marcos Arano Forteza junto al colectivo Malvado Colibrí.

Durante una hora y media, veinte artistas en el escenario, que incluyen a 14 actores y seis músicos, interrogan los altibajos de la historia argentina, con sus repetidos ciclos y desvaríos. En determinado momento de la función, un personaje lanza una pregunta impactante al público sobre los recuerdos personales. Los presentes cierran sus ojos y luego comparten las imágenes que surgieron en su mente.

El enigma de la memoria

Así, el teatro se convierte en un mosaico de memorias, escenas cotidianas de madres, padres, abuelos… Lo que decidimos preservar de nuestras vivencias. ¿Acaso lo elegimos? ¿De qué manera opera el intrincado proceso que conocemos como memoria?

Vinculación entre lo personal y lo colectivo

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“En mis producciones, siempre quise conectar lo personal con lo colectivo. Tanto a nivel cognitivo como histórico, existe siempre una lucha por saber qué versión prevalece. Cuando recordamos, estamos narrando ese recuerdo más que el hecho en sí. Cada perspectiva nos ofrece una visión, pero sin abarcar la totalidad. Esa cuestión científica y de alguna manera filosófica, es algo que nos interesa investigar”, comparte Arano Forteza, dramaturgo, director y actor de esta puesta en escena.

Todas las generaciones presentes

El valor de la experiencia transmitida

Aunque el elenco de “El reverso de la memoria” está formado por actores de diversas edades, la representación resalta, además del humor, el compromiso de las generaciones mayores por transmitir su experiencia, y de las más jóvenes por escuchar. El director lo define como un “legado” que, en muchas ocasiones, no apreciamos lo suficiente.

Durante los ensayos, surgieron eventos que nos parecen evidentes, pero que quienes tienen hoy 30 años no conocen. Por ejemplo, el famoso abrigo de piel de María Julia Alsogaray. Creo que las generaciones mayores tienen el deber de preservar ese legado. Vivimos en una era donde se ensalza la juventud, la innovación y la tecnología, ignorando que un abuelo puede relatar la historia viva, imprimiéndola en su cuerpo. Ellos son un testimonio vivido de la historia, capaces de observar con perspectiva”, añade Arano Forteza.

En la obra, algunos recuerdos se presentan desdibujados, confusos, como las imágenes de televisores antiguos de tubo. Esto no solo sucede con los eventos políticos del país, sino también con ciertas memorias autobiográficas de los personajes. ¿Cómo cambia el recuerdo con el paso del tiempo? ¿Qué rol desempeña el recordar? Teresa Torralva, psicóloga, doctora en Medicina y presidenta de la Fundación INECO, analiza cómo con los años, muchos recuerdos pierden claridad mientras el “núcleo emocional del recuerdo” persiste.

“Una persona mayor puede recordar con precisión cómo se sintió en un momento significativo de su vida, aunque los detalles específicos sean borrosos. Esto es parte del envejecimiento normal, no siempre es una señal de alerta. Ocurre también que, con los años, los recuerdos se ‘contaminan’ con narraciones posteriores, imágenes que hemos visto y lo que otros nos han contado sobre ese mismo evento. Sin darnos cuenta, vamos modificando ligeramente la memoria original cada vez que la evocamos. Esto sucede a todo el mundo, pero se intensifica con la edad porque simplemente acumulamos más años, repeticiones y capas superpuestas sobre cada recuerdo”, explica Torralva, que también desempeña un rol como profesora titular de Neurociencias en la Universidad Favaloro y lidera el Departamento de Neuropsicología del Grupo INECO.

La neurociencia descubre que los recuerdos cargados emocionalmente -especialmente los dolorosos o traumáticos- se procesan de manera distinta a los recuerdos neutrales. “La amígdala, estructura cerebral asociada a las emociones, interactúa con el hipocampo durante la formación del recuerdo y fortalece su consolidación. Por eso, los recuerdos dolorosos a menudo quedan profundamente grabados, no de forma tenue. Lo que puede ocurrir es que, con el paso del tiempo, la persona deje de acceder activamente a ese recuerdo, evitando situaciones o pensamientos que lo reactiven. Un recuerdo que no se ‘reactiva’ frecuentemente se vuelve menos accesible, aunque la memoria cerebral de base persista”.

Nuestra historia personal: el relato de los recuerdos

La memoria autobiográfica es mucho más que una simple recolección de datos, según Torralva. “Es el material con el que tejemos el relato de quiénes somos. Narrar la propia historia no es simplemente recobrar hechos, sino construir una narrativa que les otorga sentido y los entrelaza.

Este relato es, en gran parte, nuestra identidad. A lo largo de los años, acumulamos más recuerdos, pero no todos tienen el mismo peso. La adolescencia y primera juventud suelen concentrar los llamados ‘recuerdos de bache’ (reminiscence bump), que son los más vívidos y los que empleamos mayormente para definirnos. Además, recordar cumple una función esencial: dar coherencia a nuestra identidad a lo largo del tiempo. Nos permite conocer la persona que éramos y la que somos ahora; en cierto modo, seguimos siendo la misma, a pesar de los cambios”.

La especialista menciona la importancia de mantener la memoria activa mediante conversaciones, fotografías, relatos compartidos. Una memoria que también se transforma cada vez que la compartimos. Considera que esto es una forma de preservar la identidad.

Existe otra manera más en la que se puede mantener viva la memoria: asistiendo a una representación teatral. Uno de los retos, según Marcos Arano Forteza, es actuar como un puente: “Intentamos llegar a nuevos públicos que no están familiarizados con la historia. El desafío reside en cómo logramos que los jóvenes establezcan una conexión emocional con estos relatos, con esta memoria colectiva”.

Información: “El reverso de la memoria”, de Marcos Arano Forteza y Malvado Colibrí, se presenta los viernes a las 22:30 durante septiembre y la primera semana de octubre. La entrada es a la gorra, pero es necesario reservar un lugar a través de la página web de Alternativa Teatral.

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