Inicio del juicio en París
En la distinguida sala Voltaire, dentro del tribunal de Apelaciones de París, comenzó el lunes el juicio relacionado con el fallecimiento del jugador de rugby argentino Federico Martín Aramburú (42) y el intento de asesinato de su amigo neozelandés, Shaun Hegarty.
El entorno luxuoso presentaba tapices del siglo XVIII y una caja de vidrio reforzada que resguardaba a dos de los cuatro acusados. Este lugar, famoso por haber sido la residencia temporal de María Antonieta antes de ser ejecutada, estaba repleto de periodistas y familias de la parte civil, quienes se turnaban para acceder al recinto.
Los acusados en el banquillo
En el juicio se encontraba Loïk Le Periol (32), acusado de homicidio con violencia y amenazas armadas, ataviado con camisa celeste y gafas. A su lado estaba su compañero de aquel fatídico día, Romain Bouvier, detenido y también acusado de intento de asesinato, ambos portando armas de manera ilegal.
Bajo vigilancia judicial, apareció Lyon Rochemir, la exnovia de Le Priol, acusada de tentativa de asesinato y manipulación de la escena del crimen. Conducía el Jeep verde militar que los llevó al encuentro fatal con Aramburú y Hegarty. Si son hallados culpables, podrían enfrentar cadenas perpetuas.
La presión y calor del proceso
A pesar de las temperaturas elevadas y con solo un ventilador para aliviar el calor, el proceso judicial avanzó de manera ceremonial. Se prohibieron las fotografías y filmaciones en el tribunal para mantener la solemnidad del juicio.
Los acusados se identificaron y dieron detalles sobre su vida personal. Le Periol y Bouvier actualmente están encarcelados, a la espera del final de este proceso que decidirá su futuro.
El juicio tendrá una duración de varias semanas, en las cuales se abordarán las características personales de los acusados, testimonios de testigos y expertos, así como las declaraciones de las partes civiles y el alegato final de la defensa antes de conocer el veredicto el 25 de septiembre.
La defensa alega legítima defensa
Según el acusado Loïk Le Periol, la muerte de Federico Aramburú ocurrió por un acto de defensa propia, una afirmación que se mantiene como el eje central de su defensa durante el juicio.
Le Periol, quien reconoció ser responsable de la muerte de Aramburú, defiende su actuar como un intento de protección personal. Argumentó: “Siempre sostuve que actué en defensa legítima” e hizo un mea culpa expresando lo que significa cargar con semejante tragedia.
Su cómplice, Romain Bouvier, también admitió haber disparado, aunque niega haber tenido la intención de matar al exjugador de rugby. La posterior autopsia desveló que las heridas causadas por Bouvier no fueron mortales, lo cual ajusta su acusación a intento de homicidio.
