¿Por qué los mayores practican el nudismo más que los jóvenes?

En el marco del nuevo milenio, el nudismo en Argentina vivió un proceso de transformación significativo. La historia de esta práctica en el país comenzó en los años 30 con la llegada de un grupo de alemanes que establecieron la Primera Asociación Nudista Desnudista Argentina. “Operaban en una isla del Tigre, algo bastante discreto y casi secreto”, relata Florencia Brenner, quien con 75 años impulsó la creación de la Asociación para el Nudismo Naturista Argentino (APANNA) en 2004.

Dicha evolución continuó con la apertura de La Escondida, alrededor del 2000 en Chapadmalal. Esta fue la primera playa destinada al nudismo en Argentina y logró un impacto impresionante al captar el interés de muchos, incrementando la cantidad de adeptos en el país.

Asimismo, en 2003 se fundó Yatán Rumi, una reserva naturista en Córdoba. Recientemente se trasladó a una ubicación más amplia para recibir a más visitantes, señala Miguel Suárez, otro de sus fundadores a sus 69 años. “Actualmente, contamos con capacidad para 15 huéspedes, un área de camping y planeamos establecer un glamping para ampliar nuestra oferta de cara a la próxima temporada”, afirma.

El impacto de la experiencia

Suárez y Brenner coinciden en que, aunque cada vez más personas se aventuran en el mundo del nudismo, suelen iniciar esta práctica una vez superados los 30 años.

Establecer convocatorias para atraer a los más jóvenes fue una necesidad evidente. “Observamos que la mayoría de nuestros visitantes eran personas mayores de 50 años. Decidimos que un evento deportivo podría ser la clave, así que comenzamos a organizar una maratón nudista cada primer domingo de diciembre para dar inicio a la temporada”, comenta Suárez.

Adaptación familiar y social

Los adultos continúan liderando esta tendencia. Nora F., a sus 54 años, integró a su hijo al mundo del nudismo desde joven. “Ahora tiene 26 años y, aunque no es nudista, no tiene inconveniente en rodearse de quienes lo son”, asegura.

Nora se adentró en esta filosofía hace más de dos décadas, viviendo cerca de un lago. “El nudismo siempre ha sido algo natural en mi entorno. Lo practico tanto en mi casa con mi pareja como en Yatán Rumi, y buscamos estos espacios en cada escapada”, describe.

Las reuniones con amigos nudistas se mantienen como una costumbre regular: “Celebramos cumpleaños o simplemente compartimos comidas. Hacemos lo mismo que en cualquier encuentro textil, pero sin ropa: dialogamos, comemos, e incluso en ocasiones bailamos”, añade.

Desafíos y percepciones juveniles

El nudismo plantea una interrogante acerca de por qué los jóvenes no participan tanto como los mayores. Una explicación recurrente refiere al temor a la exposición en redes sociales, aunque no es el único factor. También existe una barrera generacional.

Florencia Brenner señala que las familias conservadoras han inculcado una visión errónea sobre el cuerpo desnudo, que todavía persiste. “Cuando en Argentina el nudismo comenzaba a tomar forma, los jóvenes no llegaron a replantearse que esto no era un tabú”, explica.

Evolución y aceptación personal

El especialista en psicología y sexología, Patricio Gómez Di Leva, menciona que la reserva hacia la desnudez generalmente se introduce durante la infancia, a través de conceptos de privacidad y espacio público. “Desaprender eso conlleva un proceso”, afirma Di Leva, quien practicó el nudismo por primera vez a los 30 años.

Con respecto a las redes sociales, Di Leva argumenta que el nudismo, en esta era de filtros y retoques, se erige como un acto aún más subversivo. “La cultura de los filtros nos confunde sobre lo que es auténtico. El nudismo es el antídoto a las imágenes retocadas que consumimos a diario”, destaca.

Al abordar si el nudismo está en declive entre los jóvenes, Suárez comenta que los menores de 30 nunca han sido mayoría en estas prácticas. Aclara que la mayoría empieza alrededor de los 30, después de haber dejado de lado algunos prejuicios.

Finalmente, Suárez enfatiza que conceptos erróneos como la vinculación entre nudismo y sexo dificultan su réplica. “El nudismo se trata de la aceptación personal. Lo que sucede en un entorno nudista es igual que en cualquier otro lugar en cuanto a intimidad”, concluye.

Además de La Escondida, destacan otros sitios en Argentina como Playa Querandí, la quinta Edén en La Reja, y el Complejo Paraíso Natural en Bahía Blanca que ofrece eventos y actividades relacionadas.

Por último, Suárez subraya la dicotomía entre nudismo y naturismo, enfatizando que el naturismo respeta ciertas normativas, como evitar el sexo público. Instituciones como APANNA, con 200 socios mayores de 50 años, respaldan estos principios alineándose con la Federación Naturista Internacional.

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