El mieloma múltiple es una enfermedad rara que afecta el sistema hematológico, no obstante, representa el segundo más común de su tipo. Los números indican que se diagnostican entre tres y cuatro casos al día, lo que se proyecta en aproximadamente 1.300 casos anualmente. A pesar de su baja incidencia en las estadísticas globales, su detección es complicada debido a síntomas engañosos.
Entendiendo el mieloma múltiple
Este tipo de cáncer impacta a las células plasmáticas, un tipo de glóbulos blancos que produce anticuerpos en la médula ósea. Estas células, al tornarse cancerosas, se multiplican sin control. Aunque Argentina no cuenta con cifras exactas, se sabe que el riesgo de desarrollar esta enfermedad aumenta con la edad, siendo más común entre los 50 y 70 años.
Los expertos en hematología instan a reconocer rápidamente los primeros signos, especialmente en los servicios de urgencias, para lograr un diagnóstico temprano y evitar complicaciones.
Mariana Auad, vicepresidenta de la Fundación Argentina de Mieloma, recalca la importancia de sensibilizar sobre los síntomas del mieloma en la comunidad médica, especialmente entre los clínicos y traumatólogos, quienes son frecuentemente los primeros consultados por los pacientes.
Síntomas y diagnóstico
En sus primeras etapas, el mieloma múltiple podría no mostrar señales evidentes. Sin embargo, al avanzar, pueden surgir dolores óseos, fatiga intensa, disfunciones renales y fracturas inusuales. Debido a un sistema inmunológico debilitado, también es común el desarrollo de neumonías.
Interpretación gráfica de células de mieloma múltiple en el torrente sanguíneo.
El dolor corporal, similar a una “fiebre o tendinitis”, se presenta porque estas células interfieren con la regeneración ósea, resultando en debilidad y fracturas potenciales.
El crecimiento desmedido de estas células puede provocar un aumento del calcio en la sangre, generando una sed intensa y efectos de confusión mental que podrían asemejarse a una “diabetes”.
Muchas veces, anomalías en análisis de sangre u orina, como la presencia de proteína monoclonal (proteína M) o la proteína de Bence Jones, pueden ayudar a detectar la enfermedad.
Avances en el tratamiento
El diagnóstico definitivo requiere una punción de médula ósea para determinar el porcentaje de infiltración de las células plasmáticas anomalías, que debe superar el 10%. Las radiografías de columna y huesos largos pueden evidenciar lesiones líticas.
A través de terapias innovadoras, la vida de los pacientes se ha extendido notablemente. Aunque el mieloma múltiple sigue siendo incurable y los tratamientos pueden eventualmente ser ineficaces, los tratamientos dirigidos han cambiado drásticamente las expectativas de vida, pasando de unos pocos años a una década después del diagnóstico.
Recientemente, la aprobación de un anticuerpo biespecífico, elranatamab, ha traído nuevas esperanzas. Este tratamiento está diseñado para pacientes que ya han experimentado recaídas tras múltiples líneas de tratamiento, y ha mostrado respuestas profundas y sostenibles.
Según Paola Ochoa, médica especialista del Instituto Alexander Fleming, esta nueva terapia representa un avance significativo para los pacientes que ya han agotado las principales clases de tratamiento disponibles. Los nuevos anticuerpos redirigen el sistema inmunológico para atacar las células de mieloma.
La reciente aprobación se basa en resultados prometedores del estudio de fase 2 MagnetisMM-3, donde una considerable tasa de respuesta se mantuvo viable incluso después de adaptaciones en la frecuencia de las dosis, mejorando la calidad de vida de los pacientes.
Esta incorporación de nuevos tratamientos diversifica las opciones disponibles en Argentina, fortaleciendo el enfoque en mejorar la supervivencia y el bienestar de los afectados. Finalmente, se destaca que la capacidad de ajustar la intensidad del tratamiento según la respuesta del paciente es clave para maximizar su efectividad y mejorar la calidad de vida.
