Primeros éxitos en pacientes que disminuyen la frecuencia de inyecciones para perder peso

Un avance significativo se ha documentado en el ámbito de los medicamentos GLP-1 para bajar de peso, ya que por primera vez un grupo de personas ha conseguido reducir la frecuencia de sus inyecciones sin experimentar un aumento de peso posterior. Esta noticia fue publicada en un artículo de la revista Obesity y también fue discutida en una conferencia en los Estados Unidos.

Un enfoque novedoso en el tratamiento

Este paso añade un elemento no conocido previamente en estos tratamientos, puesto que hasta ahora, las investigaciones solo describían la tendencia de los pacientes a recuperar el peso perdido una vez dejaban los medicamentos, algo conocido como el “efecto rebote”. De hecho, un reciente estudio ha revelado que los pacientes recuperan el 60% del peso perdido durante el primer año después de dejar el tratamiento.

La historia de estas drogas para la pérdida de peso a veces es malinterpretada. Originalmente fueron diseñadas como tratamientos contra la diabetes, demostrando además una notable capacidad para disminuir el peso. Sin embargo, es importante destacar que en la vida real no hay “magia”, y los especialistas médicos recalcan que este tratamiento debe acompañarse de supervisión médica y cambios en el estilo de vida para evitar efectos secundarios negativos.

El experto en obesidad en Estados Unidos, Spencer Nadolsky, ilustró esta problemática con un comentario reciente en una red social: “Normalmente, el peso se recupera al cesar un medicamento GLP-1. Generalmente sucede lo mismo al abandonar una dieta y programa de ejercicios. Asimismo, se incrementa la presión arterial al dejar el medicamento para la hipertensión”.

Desafíos y oportunidades

A pesar de esta lógica -teniendo en cuenta que la obesidad se considera una enfermedad-, los pacientes suelen preguntar al médico si tendrán que usar el tratamiento de manera indefinida. Esto es algo que Mitch Biermann, experto en obesidad y medicina interna de la Clínica Scripps en San Diego, relata en una entrevista publicada en el The New York Times.

Imágenes de semaglutida y tirzepatida, varios caminos para lograr la pérdida de peso. Foto: Reuters

El estudio, llevado a cabo en esa clínica, involucró a un grupo de voluntarios que hicieron ajustes en la frecuencia de sus inyecciones tras alcanzar su peso objetivo y encontrarse estables. En lugar de inyectarse semanalmente, algunos comenzaron a espaciar las inyecciones cada dos semanas o incluso más.

Según cuenta Biermann, fue al tercer caso de un paciente que mantenía su peso inyectándose cada dos o tres semanas cuando empezó a sugerir esta práctica a otros pacientes.

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Tras 36 semanas de seguimiento, casi todos los participantes que espaciaran sus inyecciones, principalmente cada dos semanas y algunos incluso cada diez días, mantuvieron el peso inicial y experimentaron beneficios adicionales como mejoras en la presión arterial y control de azúcar en la sangre.

Es importante subrayar que este fue un estudio con solo 34 participantes en un único centro médico. Solo cuatro de ellos aumentaron de peso tras modificar el plan y regresaron a las inyecciones semanales. Por ello, los expertos indican que se deben tomar estos hallazgos con cautela.

La reducción en la frecuencia de las inyecciones ayudó a mantener el peso en la mayoría. Foto: Shutterstock

En el futuro, sería necesario llevar a cabo estudios más amplios en diversas poblaciones y contextos. Además, este experimento consistió en espaciar las inyecciones manteniendo la dosis previamente utilizada.

En Argentina, algunos médicos han comenzado a probar reducciones de dosis de semaglutida en situaciones específicas, aunque todavía hay poca información pública sobre estas experiencias, y los profesionales son cautelosos para no generar expectativas infundadas en los pacientes.

Biermann publicó su investigación junto a Michelle Wong, de la misma clínica; Ash Wu, de la Universidad Samuel Merritt, en California; y Pawanjot Garhe, de la Universidad de California. “El propósito del estudio fue evaluar si la reducción de frecuencia en la dosificación de agonistas de receptor GLP-1 mantiene la pérdida de peso y mejoras en el síndrome metabólico después de un tratamiento inicial exitoso con la terapia semanal estándar”, según la introducción del artículo citado.

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Los datos revelan que los pacientes mantuvieron un tratamiento espaciado durante un promedio de 36,3 semanas, reduciendo su peso de 87,9 kg antes del tratamiento a 74,1 kg en la meseta y 74,4 kg en la fase de mantenimiento. Esto sugiere que la disminución gradual de las dosis es una estrategia prometedora para disminuir la carga del tratamiento sin perder eficacia.

Biermann, también investigador en ensayos clínicos con laboratorios que desarrollan estos medicamentos, señala que esta experiencia puede cambiar el enfoque de las conversaciones, ya que el tratamiento a largo plazo no necesariamente implica una dosis máxima semanal perpetua.

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