Finaliza la operación de la prisión de Devoto, dejando tras sus muros memorias imborrables

Desde su inauguración en 1927, la prisión de Devoto ha sido parte integral del tejido social de Buenos Aires. Este icónico establecimiento carcelario, situado entre las calles Bermúdez, Nogoyá, Desaguadero y Pedro Lozano, será trasladado al complejo penitenciario en Marcos Paz al final del año, dejando atrás un legado lleno de historias intensas y desafíos comunitarios. Por décadas, los habitantes cercanos han soportado los ecos de disturbios nocturnos, quemas y voces enajenas que emanaban de sus paredes, lo que generaba un impacto negativo en el mercado inmobiliario local.

Historias y ecos que no se olvidan

Las paredes de Devoto han sido testigos de innumerables anécdotas y momentos históricos. Uno de los episodios más recordados ocurrió el 25 de mayo de 1973, conocido como “El Devotazo”. Por orden de Héctor Cámpora, presidente mediante el mandato del fundador del movimiento justicialista Juan Domingo Perón, se otorgó la libertad no solo a los presos políticos, sino también a criminales de diverso calibre, sorprendiendo al mismísimo Perón. Durante esas horas turbulentas, hasta François Chiappe, un infame mafioso internacional, caminó libre por Buenos Aires.

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El peso de la fama y las frases célebres

Devoto también está inmortalizada en la cultura popular a través de la frase futbolera “De la gloria a Devoto”, una expresión que señala la delgada línea entre el éxito y el fracaso. Se dice que esta frase fue concebida por Carlos Bilardo, emblemático símbolo del fútbol en los años 60, en referencia al escándalo internacional que se desató durante la final de la Copa Intercontinental de 1969.

La prisión fue un contexto recurrente para varias figuras infames de la historia argentina. Entre ellas, Carlos Robledo Puch, conocido como “El Ángel de la Muerte”, y los miembros del clan Puccio, expertos en secuestros notorios durante los ’80. También pasaron por allí figuras como Luis “El Gordo” Valor, famoso por su fuga al estilo de Hollywood en 1994, que grabó su nombre en la historia carcelaria.

La prisión no solo fue hogar de criminales históricos, sino también de personajes cuyos casos se entrelazaron con la política. Héctor “Bambino” Veira, famoso exfutbolista y entrenador, fue condenado por violación, aunque fue liberado bajo circunstancias dudosas ligadas a influencias en la justicia nacional. Este y muchos otros eventos han tejido un complejo tapiz de historias que se entrelazan con la historia del país.

Con el traslado de Devoto a Marcos Paz, este emblemático sitio dejará atrás recuerdos de tragedias y redenciones, éxitos fugaces y notoriedad infame. Las historias que sus muros guardan se mantendrán vivas en la memoria de aquellos que conocen su historia, pruebas irrefutables de una época en la que la prisión fue mucho más que un simple edificio.

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