Existen momentos cuyas fechas cargan un significado adverso, un peso especial que proviene de alguien que ya no está. Como cumpleaños, celebraciones de fin de año o el día de la madre, pero esta le toca a la muerte. “Estoy a poco tiempo del primer aniversario del fallecimiento de mi hijo. Todavía puedo recordar: ‘Hace un año a esta hora, estábamos haciendo cierta cosa’. ¿Y qué hacía yo? Adquiría una venda y una férula para la cirugía de Cami”.
Una familia devastada
Anabella Bianucci (46) perdió a su hijo Camilo Nuin (18), quien jugaba de mediocentro en San Telmo, durante una operación de ligamentos cruzados en su pierna derecha en la clínica Espora de Adrogué, el 25 de junio de 2025. “Algunas jornadas se hacen intolerables… Pienso alejarme unos días con mi hija para despejarme, aunque el domingo volvemos para participar en el homenaje”.
Este domingo a las 15, en el Club de Baby Fútbol El Rayo en Merlo, Camilo será homenajeado. “Elegimos ese lugar porque mi hijo jugó allí desde los ocho hasta los doce años y fue muy feliz. Estoy convencida de que Cami habría estado conforme con la elección”, expresa Anabella, que está en tratamiento para aliviar su angustia, “pero estas fechas te hacen sentir aplastada”, añade.
Investigación y búsqueda de justicia
La familia sospecha de negligencia médica y su mirada está puesta en el cirujano Javier De Franco y particularmente en el anestesista Horacio Martínez Cerana. “Descubrí que Martínez Cerana no es anestesista, sino un médico legista. Lo confirmé en el SISA (Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino), una red del Ministerio de Salud donde figuran todos los datos de los profesionales de la salud a nivel nacional”, menciona.
El rostro de Anabella refleja una mezcla de emociones: impotencia, tristeza, pero especialmente una gran determinación. “El Colegio de Médicos de Avellaneda indicó que ‘el doctor Horacio Esteban Martínez Cerana está matriculado desde el 9 de marzo de 1992, sin haber registrado especialidad alguna’. No es común, ¿verdad? Todos los médicos suelen estar registrados con su especialidad, si es que la tienen,” declara con un toque de sospecha.
El proceso penal se desarrolla en la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N° 10 de Lomas de Zamora, bajo la supervisión del Fiscal Carlos Pérsico. Al momento, no hay acusados formales.
“En septiembre se hará una segunda reunión pericial ante el fiscal en la Asesoría Pericial de Lomas de Zamora. En la primera, el 17 de marzo pasado, se determinó que mi hijo murió de un paro cardiorrespiratorio. Parece una broma, ¿no? Todos terminan igual. Quiero entender por qué una sencilla operación de ligamentos derivó en un evento fatal. Sostenemos que fue un homicidio simple,” expresa Anabella, una madre luchadora que busca respuestas en la Justicia.
Camilo aspiraba a jugar en Primera. Como capitán de la reserva de San Telmo, tenía todas las cualidades para sobresalir, según el técnico Chiqui Arias. El 12 de marzo de 2025, cuando Arias le comentó a Nuin que el DT de Primera seguía sus pasos y pensaba incluirlo en el equipo, se lesionó los ligamentos de su rodilla derecha.
“Era muy centrado, comprometido con su carrera deportiva. Un chico responsable, que no salía a fiestas, y planeaba estudiar la licenciatura en educación física… Era muy apreciado por sus compañeros, lo que se evidenció con la concurrencia de más de 300 personas a su funeral,” señala Anabella, quien habla en nombre de la familia. Camilo, el padre, opta por mantenerse al margen y ahora acompaña a Juana, la hija menor.
Anabella asumió el papel de investigadora y defensora de la justicia, tocando puertas mediáticas para que su versión se escuche, debido a la inacción judicial. “¿Qué falló? La muerte de Camilo no fue un accidente perturbable, el sistema dejó al paciente desprotegido desde la clínica Espora, cuyas operaciones se realizaron bajo condiciones precarias. Ni siquiera pesaron o midieron a mi hijo antes de anestesiarlo”.
También critica la mercantilización y frialdad del proceso: “La comunicación médico-paciente fue sujeta a la confirmación de una transferencia del club San Telmo, lo que dejó a mi hijo indefenso frente a sus inquietudes previas”.
Cuestiona Anabella la ruptura de protocolo al informar a la familia: “Mientras esperábamos con ansiedad en la sala, las autoridades de la clínica contactaron primero a los directores del club San Telmo para informar el fallecimiento de Cami, antes que a nosotros, faltando a toda ética”.
La familia Nuin denuncia un “escudo de silencio corporativo”. La negligencia quirúrgica está amparada por una red de instituciones que eluden su responsabilidad. Estas incluyen la clínica Espora, el Colegio de Médicos de la provincia de Buenos Aires, la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires y la Federación Argentina de Asociaciones de Anestesia”, enumera. “Nadie ha dicho nada al respecto. Es indignante”, manifiesta su descontento.
Insiste en Martínez Cerana, “que antes de la operación de Camilo ya tenía una condena por negligencia médica. Fue condenado a 2 años y 8 meses de prisión y 4 años de inhabilitación, y actualmente sigue trabajando sin restricciones en la misma clínica Espora. Investigando, descubrí ese antecedente y contacté a los padres de otro deportista operado por Cerana en 2006, quien quedó cuadripléjico tras la cirugía”.
Anabella rememora lo que una enfermera anunció a gritos aquella mañana del 25 de junio. “Me adelanté y la enfermera me decía: ‘Hubo complicaciones, está en paro’. Poco después, apareció Martínez Cerana, sin sacarse el tapabocas y solo mostrando los ojos: ‘Murió’, dijo fríamente, y se fue. Solo tuve tiempo de gritarle: ‘¿Qué le hiciste, hijo de puta?’, antes de que cerrara la puerta”.
Sigue insistiendo que no fue un accidente, sino abandono. “¿Quién nos cuida al depositarnos en manos de un equipo médico, si las clínicas priorizan las finanzas y eludir responsabilidades?”, reflexiona.
Recuerda aquella trágica mañana… Y aún con una leve sonrisa cuenta sobre el abrazo eterno, el del adiós y la dificultad de dejar solo a Camilo en el quirófano. “Lo abracé con toda mi fuerza, lo sentí cálido y con el rostro en paz, con su típica expresión serena. A pesar del esfuerzo por aferrarse a la vida, se enfrentó a la negligencia médica”.
