Ambiente y Personal Actual en Barzin
Un joven con rastas bien cuidadas, peinadas en un rodete, y un fino bigote oscuro, se encuentra vestido con polo marrón y pantalones oscuros, dando la bienvenida en Barzin. Este concurrido bar se sitúa en el corazón de Ipanema, una de las áreas más visitadas de Río de Janeiro.
Este establecimiento se destaca por contar con dos niveles, jardines con diversas plantas, y asientos tanto en el interior como en el exterior. Un letrero luminoso proclama: “Leve como a por da sol” (Luz como una puesta del sol). La barra, en segundo plano, exhibe una variedad de botellas de whisky y aperitivos.
La sonrisa del joven se quiebra cuando un periodista le consulta sobre el día en que se hicieron acusaciones de conducta racista contra una argentina, en enero pasado. Aunque inicialmente incierto, afirma ser uno de los tres denunciantes por injuria racial y tiene planeado comparecer en el Juzgado N° 37 de Río de Janeiro para testificar en contra de Agostina Páez, una abogada de Santiago del Estero.
Deja claro que no puede proporcionar más detalles debido a las instrucciones de los propietarios y el proceso en curso.
Una fotografía muestra el bar Barzin donde los gestos racistas fueron capturados. Foto: Juano Tesone / Enviado especial.
Ambiente en Barzin Tras el Incidente
Otra empleada, que observa de cerca al joven, muestra incomodidad. Es la encargada de acomodar a los clientes a sus mesas. Mientras las lluvias de verano emergen en Ipanema, el joven admite que permanece el mismo equipo de trabajo que fue filmado por las cámaras de seguridad, equipo al que Páez acusa de intentos de cobro injustificado y gestos obscenos hacia ella y sus amigas.
Tras casi tres meses desde el encuentro, enfrentarán a Agostina en una audiencia que podría determinar su futuro. Las posibilidades son un dictamen de inocencia, una condena de 2 a 15 años de prisión, o una prolongación de la situación. Una pena de 4 años o más resultaría en su detención.
El Panorama para Agostina
Agostina aguarda con ansiedad el veredicto, acompañada de su padre, Mariano Páez, quien viajó desde Santiago del Estero, haciendo escala en Buenos Aires para llegar a Río. Junto a ellos está Sebastián Robles, su abogado, y Carla Junqueira, abogada brasileña especializada, quien asumió la defensa.
La decisión será tomada en el Tribunal Penal N° 37 de Río de Janeiro por el juez Guilherme Schilling Pollo Duarte. Fabiola Sousa Costa, fiscal del caso, imputa a Agostina por tres actos de injuria racial sucedidos presuntamente en el bar.
Una de las situaciones se debió a un vídeo viral donde, al salir del local, Agostina imita sonidos y gestos de primates hacia los empleados, lo cual resultó en una acusación formal en Brasil por injuria racial.
A pesar del evento, Barzin continúa operando sin interrupciones. Mientras tanto, los televisores del local siguen emitiendo un partido de la Champions League, ignorando a los medios ubicados en las cercanías. Alba y Lucas, quienes viajaron desde Argentina, comentan que los turistas ahora actúan con más prudencia tras el incidente con Agostina, a pesar de no sentir represalias directas.
Foto ilustrativa de los mozos: Juano Tesone / Enviado especial.
Agostina ha explicado que su comportamiento surgió de una situación que identificó como un intento de estafa, por cargos adicionales a su grupo que ya se habían abonado, junto con gestos ofensivos por parte del personal. A pesar de su defensa, ha publicado un video en el que se muestra arrepentida, reconociendo su error y las lecciones aprendidas.
Junqueira buscará la absolución de su cliente o la disminución de la pena lo suficiente como para permitirle regresar a su país.
Actualmente, Agostina está en libertad condicional, bajo monitoreo con una tobillera electrónica y restricciones de salida del país.
Río de Janeiro. Enviado especial.
