Un rincón argentino en el corazón de Ámsterdam
La pista de baile está al máximo, los desconocidos se unen en el pogo, las canciones se cantan a pleno pulmón y los vasos de fernet circulan como si estuviéramos en Buenos Aires. Este ambiente no ocurre en Argentina, sino en Ámsterdam, gracias a una celebración creada por un argentino que se ha convertido en un punto de encuentro emotivo para quienes viven lejos de su tierra natal.
El origen de “Flama” y su creador
Detrás de la fiesta “Flama” está Daniel Paz, conocido como Pape, su alias como DJ. Con 37 años, este argentino de Escobar, que vivió gran parte de su vida en Belgrano y la Facultad de Exactas de la UBA, decidió cambiar su rumbo. Aunque trabajó siete años como programador en Buenos Aires, sintió que había alcanzado un techo profesional y que vivir en el extranjero era un pendiente personal. En 2017 se mudó a los Países Bajos, con la ventaja de que su padre ya residía en Ámsterdam, lo cual hizo el cambio más llevadero. Ahora, después de casi nueve años de residencia, considera que mudarse fue una de sus decisiones más valientes.
El nacimiento de una fiesta única
Pape siempre tuvo un perfil técnico, pero también un lado social y musical. Nunca pensó que este último tomaría tanto protagonismo. Extrañaba la energía de las fiestas argentinas, lo que lo llevó, casi por casualidad, a crear este evento. Todo comenzó cuando dos amigos decidieron celebrar su cumpleaños en Ámsterdam con música argentina y fernet. Pape, temiendo que el manejo de la música fuera un caos, decidió aprender a ser DJ. Se preparó, invirtió tiempo en practicar y obtuvo una consola. Aunque el cumpleaños no se concretó, la idea de organizar un evento perduró.
En 2023, Pape decidió hacer realidad su concepto alquilando un lugar pensado para 100 personas. Las entradas se agotaron rápidamente con gente haciendo fila para entrar. Fue evidente que la necesidad de conexión con la cultura argentina era compartida por muchos. Todo se gestionó artesanalmente, desde la venta de tickets hasta la comunicación. Su hermana diseñadora gráfica creó el primer flyer, mientras que un amigo sugirió abrir una cuenta de Instagram.
Al pasar el tiempo, decidió formalizar su proyecto, registrando la marca y organizando ya tres ediciones que atraen a unas 300 personas por noche. Junto a su novia Rocío y con la ayuda de amigos cercanos, Pape gestiona cada detalle del evento. Aunque implica retos económicos y de planificación, nunca fue una fiesta solo para argentinos. “Queremos que cualquiera pueda experimentar lo que es una noche en Argentina”, señala Daniel.
La música es el núcleo de esta experiencia, enfrentando el reto de satisfacer los variados gustos argentinos. Suena desde cumbia vieja y moderna hasta cuarteto clásico y reggaetón. A mitad de la noche, el himno nacional resuena, uniéndose todos en un canto emocionado.
El evento sirve como un punto de encuentro para la comunidad en Países Bajos. Con detalles como obsequios para los primeros en llegar, puestos de glitter y tatuajes temporales, se busca que la fiesta sea memorable. El fernet es una constante, y gracias a una colaboración con una marca conocida, se ofrecen sorteos y promociones, asegurando que el fernet sea accesible para los argentinos.
Con el tiempo, la fiesta se ha trasladado a una discoteca profesional cerca de la estación central de Ámsterdam, lo que representa un gran desafío. Sin embargo, ver a 300 personas cantando cuarteto demuestra que todo esfuerzo ha valido la pena. “El sueño es que este evento llegue a otros países donde haya argentinos que busquen ese espacio de reunión”, expresa Pape.
La diferencia de esta fiesta no está solo en la música, sino en la energía. Se trata de cantar, saltar, abrazarse y compartir. Aunque seas un extranjero y estés solo, no te sentirás fuera, porque siempre acabas interactuando con alguien o con todo un grupo. Y es que, para Pape, un argentino puede sentirse en casa en cualquier parte del mundo.
