Nuevas recomendaciones para evaluar la salud física en personas que entrenan
Según un nuevo comunicado del Colegio Americano de Cardiología (ACC), la mayoría de las personas que desean ejercitarse no requieren someterse a pruebas regulares de salud cardíaca. Esta guía proporciona directrices sobre cómo gestionar tanto el ejercicio aeróbico como el de fuerza, tanto para personas sanas como para aquellas con condiciones de salud preexistentes.
Impacto en las evaluaciones pre-ejercicio
El informe de la ACC señala que no es necesario realizar pruebas de esfuerzo de forma rutinaria para la mayoría de las personas asintomáticas o clínicamente estables antes de comenzar una rutina de ejercicio. Estas pruebas no indispensables podrían incluso retrasar el inicio de la actividad física.
Se recomienda considerar las pruebas de esfuerzo en individuos con enfermedad coronaria crónica o insuficiencia cardíaca si existen preocupaciones sobre posibles riesgos o si se planea participar en actividades físicas intensas.
Esta nueva declaración desafía las normas comunes. Por ejemplo, en Buenos Aires, una modificación legal de marzo de 2011 requiere que las personas que asisten al gimnasio presenten anualmente un certificado de aptitud física, que incluya un electrocardiograma actualizado.
El presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), Sergio Baratta, sugirió que este asunto necesita revisión y enfatizó la falta de directrices gubernamentales para orientar diferentes grupos poblacionales, lo que además respaldaría legalmente las recomendaciones médicas.
Baratta también destacó el debate en Estados Unidos sobre quién debe financiar estos estudios, mientras que en Argentina se espera que sean cubiertos por las obras sociales, prepagas o en hospitales públicos.
Las directrices de la ACC enfatizan que es extremadamente improbable que ocurran eventos cardíacos severos durante el ejercicio en la población general. Por lo tanto, no es necesario realizar chequeos médicos, incluidos los de esfuerzo, antes de empezar actividad física de moderada a intensa.
No obstante, si los pacientes experimentan síntomas durante el ejercicio, especialmente aquellos que podrían indicar isquemia cardíaca, deben dejar de hacer ejercicio inmediatamente y buscar atención médica.
Baratta coincidió en que, para la actividad física moderada, un examen médico inicial y un electrocardiograma son suficientes, sin necesidad de evaluaciones anuales, y sugirió que sería necesario que el Estado determine el período de renovación.
Además, Baratta destacó la importancia de implementar una ley que permita estudiar genéticamente a personas que fallecen de muerte súbita. Esto podría ayudar a identificar riesgos entre sus familiares.
Se busca realizar un análisis genético post mortem cuando las autopsias tradicionales no sean concluyentes, lo cual podría ayudar a detectar y monitorear a familiares que compartan riesgos genéticos similares.
Investigaciones demuestran que identificar una causa genética en casos de muerte súbita puede perm…ir diagnósticos más precisos en familiares directos, los cuales se podrían beneficiar con chequeos cardiológicos específicos y tratamiento adecuado.
Beneficios del ejercicio físico
El informe de la ACC, presentado en el Journal of the American College of Cardiology, subraya la importancia del ejercicio en la prevención cardiovascular, y lo equipara al papel que juegan la regulación de la presión arterial y el control del colesterol.
El mayor impacto positivo sobre la salud cardiovascular se observa cuando una persona empieza a realizar actividad física después de un periodo de inactividad. Incrementar la cantidad de ejercicio puede continuar mejorando la salud, aunque los beneficios suelen estabilizarse conforme se alcanzan niveles más altos de actividad.
La recomendación principal para los adultos es alcanzar al menos 150 minutos de ejercicio moderado o 75 minutos de actividad vigorosa cada semana. Una combinación de ambas también es válida. Para obtener más beneficios, se aconseja intentar llegar a 300 minutos de ejercicio moderado o 150 minutos de ejercicio vigoroso semanalmente.
No obstante, no se trata de establecer un límite rígido entre ejercicio suficiente e insuficiente. Actividades simples como caminar más, usar las escaleras o romper el sedentarismo prolongado también son pasos importantes hacia una mejor salud.
PS
