La empanada es una tradición culinaria argentina que ha encontrado su lugar en cada rincón de Buenos Aires, siendo disfrutada en restaurantes y a través de servicios de delivery. Recientemente, ha habido un renacimiento de esta delicia, con lugares que reinventan las empanadas utilizando ingredientes de alta calidad y técnicas meticulosas, mientras se mantienen fieles a la esencia de las versiones “clásicas”.
Un claro ejemplo de esta tendencia es “Empanadas Calientes”, una pequeña ventana en Belgrano que forma parte del ambicioso proyecto gastronómico Amalgama. Este proyecto, creado por el empresario Andrés Porcel, el chef Pedro Bargero y el sommelier Marco Scolnik, busca reinventar lo conocido, y entre sus planes figuran un omakase y un bar especializado.
Bargero expresa: “Amalgama representa la interacción entre el ser humano y el alimento, abarcando toda experiencia que surge de esa conexión. La empanada es una expresión excelente de esta unión: un pequeño manjar que encierra historia, tierra y momentos compartidos”.
La visión de Palermo: La Imperfecta
En el vibrante barrio de Palermo, Diego Rizzi y Emilia Saravia han abierto un local dedicado enteramente a las empanadas, tras el éxito de su restaurante anterior, El Imperfecto. Saravia comenta que reinventar la empanada hoy no implica alejarse de la tradición; es un proceso de comprensión y respeto, personalizándolo para que el legado se mantenga a través de las generaciones.
Saravia y Bargero comparten la idea de que la empanada refleja su lugar de origen. A continuación, presentamos cinco lugares destacados en Buenos Aires para disfrutar de esta creatividad culinaria.
Empanadas Calientes
En esta novedosa apertura, las empanadas pueden ser cocinadas al horno o fritas, dependiendo del relleno. La versión de carne no se enfoca en una región específica, sino en la expectativa de jugosidad, con cebolla, morrón, bife de chorizo y asado picados. Destacan también las variedades de pollo y humita. Una opción imperdible es la de pacú, que rinde homenaje al Litoral con su pescado ahumado, cebolla, morrón y huevo.
La Imperfecta
Emilia, originaria de Salta, hace que las empanadas de este lugar tengan un sabor auténtico al de una peña en su tierra natal. Se cocinan al instante en un horno de barro a 400°, con ingredientes tradicionales como papa y huevo, acompañadas de yasgua. También ofrece empanadas tucumanas, exclusivas de un cocinero de esa provincia, y otras opciones como la de humita y carne molida con maní y limón.
Explorando Saavedra: Taytay
Nicolás Cámara, en Saavedra, preserva la receta familiar de las empanadas bolivianas, más grandes y dulzonas, coloreadas con achiote y cocinadas a 400°. Tanto las empanadas de carne como las de pollo incluyen papa, huevo, arvejas y caldo, que les dota de una jugosidad especial. Destaca la Pucakapa, con cebolla caramelizada, queso y locoto.
Abasto y la tradición de Roma
Ubicado en Abasto, este bar casi al borde del cierre se ha revitalizado como un lugar que celebra la pizza porteña, y sus empanadas no son la excepción. Son generosas y llenas de sabor, con opciones de carne cortada a cuchillo y pollo cocido en horno a leña, cebolla, especias y caldo en el relleno.
Montecarlo: Un clásico centenario
En este bar lleno de historia, la chef Paula Comparatore impresiona con sus empanadas inspiradas en las tradicionales salteñas, pero con menos grasa y una cocción lenta. Se pueden pedir fritas, recomendación obligatoria, e incluyen variedades con cordero y merken, quesillo y trucha con cebolla.
AS
