Una tragedia sucedió en Mendoza cuando una bebé perdió la vida al caer en un canal de riego. Mientras su padre cocinaba, la pequeña se alejó de la casa sin que nadie lo notara. Un tío fue quien descubrió su cuerpo en el agua, lo que llevó a las autoridades locales a investigar cómo terminó allí. Esta es la segunda vez en menos de una semana que un niño fallece por ahogamiento en un canal en la provincia.
El doloroso descubrimiento
El triste suceso tuvo lugar un domingo en el área de Los Corralitos, dentro del municipio de Guaymallén en el Gran Mendoza. La niña, de solo un año y que ya caminaba, estaba al cuidado de su padre, un joven de 22 años que en ese momento estaba cocinando. Fue entonces cuando, debido a una puerta que quedó abierta, la pequeña salió al exterior sin ser vista.
Según lo relatado por el padre a la Policía, él notó que su hija no se encontraba dentro de la casa y la puerta principal estaba abierta. Sus familiares iniciaron una búsqueda que lamentablemente concluyó cuando un tío de 23 años encontró a la niña sumergida en el canal frente a su hogar.
Desesperados por salvarla, la familia trasladó rápidamente a la menor al microhospital de Puente de Hierro, en Guaymallén. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos médicos para revivirla, la pequeña ya había fallecido por ahogamiento.
Investigación en curso
Este incidente ocurrió alrededor de las 15 horas en una vivienda situada en la calle Severo del Castillo al 8500, en Los Corralitos. Inicialmente, se recibió un aviso de la desaparición de la niña y pronto llegó otra notificación sobre su hallazgo en el agua.
Las autoridades se encuentran investigando el tiempo que pasó desde que la menor salió de su hogar hasta que sus familiares se percataron de su ausencia. También buscan determinar el recorrido que hizo para llegar al canal y evaluar las condiciones de seguridad en el área.
El caso está siendo manejado por la Oficina Fiscal de Guaymallén. Hasta la fecha, no hay información oficial sobre cargos hacia el padre de la menor.
Condiciones de peligro
En Mendoza, el agua proveniente de los Andes se distribuye a través de una intrincada red de canales y acequias. Este sistema es vital para la agricultura de la región, que cultiva viñedos, olivares, frutales y hortalizas.
El accidente se produjo en Los Corralitos, parte del cinturón verde que abastece de productos agrícolas al área. Existen canales de riego de diferentes tamaños, algunos de los cuales son estrechos pero con suficiente agua como para ser peligrosos para un niño. Las corrientes, junto con las paredes resbaladizas y la profundidad, hacen difícil salir una vez que alguien cae.
Muchos de estos canales carecen de barreras de seguridad que impidan que los niños se acerquen demasiado, convirtiéndose en potenciales trampas mortales.
Hecho reciente y similar
Un caso similar ocurrió el 6 de octubre, cuando Nahuel González, de 12 años, cayó en un canal de riego en Barriales, localidad del departamento de Junín, al este del Gran Mendoza. El niño estaba acompañado por su padre en el momento del incidente.
La corriente lo arrastró y fue necesaria una operación de búsqueda en la que participaron policías, bomberos y otros rescatistas con tecnología avanzada. Finalmente, encontraron el cuerpo del joven horas después de que desapareciera.
Ambas tragedias, aunque diferentes en sus contextos, comparten un mismo escenario: los canales de riego que cruzan las zonas rurales donde viven y trabajan numerosas familias agrícolas.
Mendoza. Corresponsal
D.D.
