Una peregrinación con una motivación especial
El recorrido hacia Luján que comenzó este sábado, se inició bajo una intensa lluvia que lentamente se disipó. Este año, algo hizo que se destacara entre las 51 ediciones anteriores: la inminente llegada del Papa León XIV a la Argentina, quien visitará este emblemático sitio de fe. Esta noticia ha generado un entusiasmo extra en la comunidad católica, convirtiéndose en el principal tema de conversación entre los peregrinos.
La historia personal de María Luján
Para María Luján Oribe, de 23 años, esta peregrinación posee un significado muy especial. Es su primera travesía a Luján, motivada precisamente por la próxima visita del Sumo Pontífice. Su vínculo con la Basílica data de antes de su nacimiento. Se ríe al mencionar que su nombre no es casualidad. “Mis padres vinieron hace 24 años a pedir por mí”, relata.
María cuenta cómo su madre, incapaz de tener hijos, llevó a su padre a Luján para pedir por un hijo. Finalizaron su peregrinación con cansancio y dolores, y un mes después recibieron la noticia de que ella venía en camino. Aunque esperaban un varón, al descubrir que era una niña, decidieron nombrarla como la Virgen.
Ahora, María Luján recorre por primera vez el mismo sendero que sus padres. “Ellos tenían mi edad cuando vinieron a caminar. Hoy, 23 años después, lo hago yo”, añade. Este año también es especial para ella por la llegada del Papa a su país, lo que la motivó a continuar la tradición familiar. Además, viene a agradecer y a pedir algo que prefiere mantener en privado.
Un camino lleno de historias personales
María no camina sola; la acompaña su amiga Verónica Bustamante, de 32 años, quien también tiene sus razones personales para participar. “Agradezco porque gracias a Jesús y la Virgen encontré sanación emocional. Fue como un renacer”, explica emocionada. Ambas amigas esperan con ilusión la llegada del Papa, esperanzadas en que traerá paz al país.
Por otro lado, Laura Sanguino, de 46 años, ya está acostumbrada al recorrido, pues esta será su 31ª peregrinación. Inició su camino a los 15 años, cuando rogaba por la protección de su padre camionero que sufría constantes accidentes. Con emoción, Laura narra la ocasión en que la Virgen le concedió el milagro de la maternidad, a pesar de todo pronóstico médico.
Laura recuerda: “Después de implorarle tanto a la Virgen, pude tener a mi hijo”. Su esposo hizo una peregrinación a Luján en busca de ayuda divina y le entregaron el aceite de la lámpara de la Virgen para que ella lo usara durante su embarazo. Hoy, su hijo de 10 años se llama Manuel, en honor al negrito Manuel de la Virgen.
Acompañada por Ethel Beatriz Romero, de 46 años, ambas mujeres siguen la tradición. Ethel cuenta que comenzó a peregrinar al pedir por la recuperación de su familia tras una grave intoxicación. Ahora, ambas esperan ver por primera vez a un Papa en su tierra natal, deseando que su visita traiga esperanza en estos tiempos difíciles para el país.
Con la lluvia intensificándose, los peregrinos prosiguen su marcha hacia la Basílica. El desafío de recorrer 60 kilómetros bajo la lluvia no los detiene; todos abrazan la esperanza y el rejuvenecimiento espiritual que representa llegar a Luján.
