Este fin de semana, en las plataformas sociales de la iglesia de San Cayetano en Liniers, apareció un sorprendente video registrado por las cámaras de vigilancia ubicadas en la entrada de la iglesia. El material muestra a la imagen de la Virgen de Luján aparentemente “desplazándose” hacia la entrada principal donde los devotos acceden al templo.
Un hecho inesperado antes de la peregrinación
“Esta tarde, la Virgen de Luján nos dio una inesperada sorpresa. Siempre es la anfitriona de los peregrinos en el pórtico de San Cayetano, y la vimos caminando hacia la puerta”, anuncia el mensaje en X, destacando la cercanía de la próxima peregrinación a Luján, programada para el sábado 3 y domingo 4 de octubre.
La iglesia de San Cayetano de Liniers es el inicio del recorrido de esta peregrinación que este año celebra su 52ª edición. El año anterior, más de 2.5 millones de personas realizaron el trayecto de 60 kilómetros hacia la Basílica de Luján.
Una tradición que perdura
“¡Nuestra Madre también es peregrina y ya quiere comenzar la caminata!”, añade el post donde también se compartió el video del instante en que un viento mueve la venerada imagen situada usualmente en la entrada.
La figura de la Virgen aún alcanza a cruzar la plataforma de acceso antes de ser detenida por un hombre en la puerta. “¿Quién tiene más ganas de salir a la peregrinación desde el punto de partida?” se escucha decir humorísticamente en el video registrado el sábado a las 18:47.
El video, cargado de humor, ha sido una estrategia para promover la tradicional marcha, sugiriendo de manera indirecta el evento que originó la adoración a la Virgen en Luján.
Según la tradición, la imagen tenía como destino la localidad de Sumampa, en la actual provincia de Santiago del Estero, pero el carro que la transportaba quedó varado en el trayecto cerca de Luján, determinando su nuevo lugar de veneración.
El origen de esta pequeña imagen de 38 centímetros se remonta a 1628. Antonio Farías Saá, un portugués que residía en Sumampa, aspiraba a construir una capilla en su estancia en honor a la Virgen y encargó una imagen de la Inmaculada Concepción.
El encargado de la fabricación, un amigo residente en Brasil, envió dos imágenes. En mayo de 1630, ambas llegaron al puerto de Buenos Aires por vía marítima desde San Pablo, y ahí iniciaron su recorrido hacia la región hoy conocida como Santiago del Estero.
Tras un viaje de tres días, la caravana se detuvo a 50 kilómetros de lo que hoy es la ciudad de Luján, en una zona llamada Zelaya, para descansar en la estancia de Rosendo de Trigueros.
Al día siguiente, a pesar de múltiples intentos, los bueyes no lograron mover la carreta. Al descargar uno de los cajones que contenía la imagen de la Virgen, el carro pudo continuar sin inconvenientes.
Los transportistas que acompañaban el viaje abrieron la caja y se encontraron con la imagen de arcilla cocida de la santa, representando a la Inmaculada Concepción. Lo interpretaron como un señal divina, y creyeron que la Virgen deseaba permanecer allí, entregando la imagen a Rosendo de Trigueros.
La otra figura, que representaba a María con el niño Jesús, llegó a su destino, y en 1670 se erigió un santuario dedicado a ella bajo el título de Nuestra Señora de la Consolación de Sumampa.
Por su parte, la otra imagen se convirtió en la Virgen de Luján. Como la población se enteró de los eventos, comenzaron a reunirse, y Trigueros edificó una ermita que la albergó desde 1630 a 1674. Este punto aún es conocido como el “Lugar del Milagro”.
Más tarde, tras el deceso de Rosendo de Trigueros, se trasladó a la estancia de doña Ana de Matos, la viuda de un capitán español propietario de una bien protegida finca a orillas del río Luján.
No obstante, en las mañanas impidamente la Virgen reaparecía en el “Lugar del Milagro”, lo que continuó varias veces. Se acusó a Manuel, un esclavo encargado de cuidarla, aunque él lo negaba.
Finalmente, el obispo de Buenos Aires, fray Cristóbal de Mancha y Velazco, y el gobernador del Río de la Plata, don José Martínez de Salazar, gestionaron el traslado de la figura, acompañado por doña Ana y Manuel.
En 1886, el sacerdote Salvaire presentó al papa León XIII la solicitud de los fieles y del episcopado del Río de la Plata para coronar a la Virgen. León XIII concedió la bendición de la corona y asignó un Oficio y Misa específicos para su festividad, que se celebro en el sábado previo al cuarto domingo tras la Pascua. La coronación tuvo lugar en mayo de 1887.
El primer santuario en honor a Nuestra Señora de Luján se abrió el 8 de diciembre de 1763, donde se encomendaron figuras prominentes de la independencia argentina: Manuel Belgrano, José de San Martín, Cornelio Saavedra, Domingo French, Juan Manuel de Rosas, entre otros líderes y caudillos.
D.D.
