Durante 46 años, dos mujeres vivieron sin saber que habían sido entregadas a familias incorrectas desde el día de su nacimiento. Todo comenzó el 25 de mayo de 1977, en la misma maternidad de Córdoba, donde sus madres dieron a luz. Un “error o negligencia del personal”, como lo calificó la Justicia, resultó en su intercambio.
Cada una creció creyendo que estaba con su verdadera familia. Pasaron su niñez, adolescencia y gran parte de su adultez sin tener idea de que había otra mujer nacida el mismo día y en el mismo hospital, y que desde el principio sus historias estuvieron entrelazadas.
La búsqueda de la verdad
La verdad salió a la luz muchos años después. Una de las mujeres comenzó a investigar a través de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi), cuando los análisis genéticos iniciales mostraron que no había relación biológica con quienes consideraba su familia.
La pesquisa permitió identificar a la otra mujer, nacida el mismo día en dicha maternidad. Estudios de ADN adicionales confirmaron que ambas habían sido intercambiadas al momento del nacimiento.
El descubrimiento fue más que un dato sobre su origen. Para ellas, supuso afrontar que su vida había sido construida sobre una “falsedad” y que las personas a las que llamaron padres y hermanos no lo eran biológicamente.
“Se la llevaron y apenas vi su espalda blanca. Luego, una enfermera me llamó cuando buscaba a otra madre. Le pregunté por mi hija, que no me la traían, y me respondió: ‘¿No te la han traído? Toma’. Y me la dio. Sentí que no era mi hija. Al crecer, no se parecía a sus tres hermanas”, contó Natalia al eldocetv, quien crió a una de las mujeres conocidas como “M”. Ambas se reencontraron y se abrazaron. “Nos ofrecen una compensación irrisoria, exigimos justicia”, añadió sobre lo ocurrido en la Maternidad Provincial de San Vicente.
Un fallo judicial tardío
El caso llegó a los tribunales, resultando en una condena al Estado provincial. El juez en lo Civil y Comercial, Mariano Díaz Villasuso, determinó que la Provincia debía asumir la responsabilidad por la mala gestión del servicio de salud.
La sentencia fijó compensaciones de entre $25 millones y $30 millones, más intereses, para las mujeres intercambiadas y para la madre de una de ellas, quien crió a una niña que no era su hija biológica.
Según el fallo, una maternidad no se limita al acto del nacimiento; también debe asegurar que cada bebé sea entregado a su familia correspondiente, siendo este asunto especialmente importante en pos del derecho a la identidad.
El juez también destacó la magnitud del daño sufrido. Ambas mujeres crecieron en familias diferentes a las que realmente les correspondían.
El dolor se intensificó por el tiempo transcurrido. Dos de los padres y una de las madres involucradas ya habían fallecido cuando se descubrió la verdad.
Esto significó que, aunque se pudieron restablecer los vínculos biológicos, algunas oportunidades de relación ya eran imposibles de realizar.
Identidad y reparación emocional
El fallo destacó el derecho a la identidad. La Justicia comprendió que el perjuicio no solo se relaciona con el fallo cometido hace casi cinco décadas, sino con su impacto a lo largo de toda la vida de las afectadas.
No solo se les privó de crecer con sus familias biológicas, también se integraron a otras familias, creando nuevas conexiones afectivas y recuerdos.
Estos efectos son sumamente profundos porque afectan prácticamente toda la vida de las afectadas, habiendo descubierto la verdad no durante su infancia, sino 46 años después.
El contexto histórico del caso también fue notable. La maternidad estuvo asociada al período represivo de la dictadura, pero la Justicia descartó que el intercambio tuviera relación con aquel momento.
Las mujeres ingresaron al hospital libre y voluntariamente para dar a luz, y las pruebas genéticas no mostraron coincidencias con familiares de desaparecidos registrados en el Banco Nacional de Datos Genéticos.
La resolución judicial, con fecha 6 de agosto de 2026, corresponde a la causa iniciada por las personas afectadas, condenando al Estado provincial por el daño moral de una situación oculta hasta ahora.
Impacto duradero y sobrevivientes
Una de las madres sintió desconfianza justo después del nacimiento, estando en la clínica. Su bebé le fue devuelta 18 horas después, y ella comentó a su esposo: “No se parece mucho”. Él pensó que era resultado del estrés del parto y no le dio importancia.
No obstante, la duda persistió.
Cuando una de las mujeres cumplió 46 años en 2021, ya en Uruguay, recordó esa duda materna y decidió buscar su identidad. Se sometió a un ADN y descubrió que sus padres no eran sus progenitores biológicos.
“L” investigó los registros de nacimientos del 27 de mayo en el hospital de Córdoba. Cuatro mujeres se hicieron pruebas de ADN y una de ellas, aún residente en Córdoba, descubrió que sus padres tampoco eran sus padres biológicos. Era la otra bebé intercambiada, “M”.
En el caso de “M”, sus padres biológicos, viviendo en Uruguay, habían fallecido. Para “L”, solo su madre biológica estaba viva.
“En la familia surgió esta conversación sobre la duda, hasta que un día M se armó de valor y se realizó un ADN con su mamá, revelando que no tenían relación biológica,” explicó el abogado Fernando Rodríguez Mendoza a TN.
“La provincia de Córdoba apeló el fallo. Una vez ratificada la sentencia, se corregirán las partidas de nacimiento,” detalló.
“Las tres (incluida la madre viva) están devastadas. Quien creías tu madre, no lo es. Y en el caso de L, lloró la muerte de sus padres que no lo eran, descubriendo que su madre biológica vive”. Según el abogado, el cambio “habría sido un error sin mala intención ni vínculo con la dictadura”.
Respecto a la indemnización, Mendoza afirmó que es “baja” y opinó que “ni mil millones bastarían para reparar algo así”.
El intercambio ocurrió cuando los métodos de identificación en maternidades eran muy distintos a los actuales. Pero el daño persistió con los años.
La investigación permitió confirmar que no era solo una sospecha. La identificación de la otra mujer y las pruebas de ADN permitieron reconstruir el intercambio y aclarar la maternidad biológica.
Para la Justicia, la reparación del daño reconoció la falta estatal, destacando cómo se extendió mucho más allá del momento del intercambio en sí.
Aunque habrá compensación económica, la sentencia admite que el daño es difícil de contabilizar, ya que no puede devolver el tiempo perdido ni construir las relaciones familiares que podrían haber existido desde el principio.
SC
