Resultados PISA: Argentina desciende en tres años, ubicándose en el lugar 72 de 91 países

Una caída preocupante en el desempeño educativo

La situación educativa en Argentina, ya considerada en crisis, ha sido confirmada por los resultados recientes de la prueba PISA, mostrando un empeoramiento notable. En los últimos tres años, los estudiantes no solo bajaron su rendimiento en Ciencias, Matemática y Lectura, sino que también retrocedieron en el ranking mundial. En el campo principal de esta edición, Ciencias, el país se ubicó en la posición 72 de entre 91 países y economías examinadas.

Evaluaciones e impacto

La prueba PISA es conducida cada tres años por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y evalúa las habilidades y conocimientos en Matemática, Lectura y Ciencias de estudiantes de 15 años. La edición de 2025 reveló estos resultados, después de haber sido respondida por 760,000 estudiantes globalmente, representando a 33 millones de alumnos. Aunque el promedio de la OCDE también mostró una caída, el retroceso de Argentina fue particularmente marcado, con un 48.8% de los estudiantes sin alcanzar el nivel básico en las tres áreas evaluadas.

Muchos de estos adolescentes no logran interpretar gráficos simples, entender textos básicos o realizar cálculos simples de relaciones de precio por unidad. Estas habilidades son esenciales para enfrentar situaciones cotidianas y continuar aprendiendo, afirman los autores del estudio.

Solo un 1.2% de los estudiantes argentinos alcanzó los niveles más altos en todas las áreas evaluadas. En Matemática, casi ningún alumno logró destacar en los niveles superiores.

Comparaciones internacionales y tendencias

En comparación con otros operativos de evaluación, PISA no mide únicamente el contenido curricular que los estudiantes conocen, sino que también evalúa su capacidad para comprender, resolver problemas y comunicar resultados en situaciones del mundo real. Este año, el estudio se centró en Ciencias, situando a Argentina en el puesto 72, en el 62 en Lectura y en el 75 en Matemática.

Los resultados de este año fueron liderados por China, seguido de Singapur, que perdió el primer lugar de 2022, Macao, Taipei, y Japón. Los lugares más bajos fueron ocupados por Kenia, Tayikistán y Ruanda.

Argentina experimentó una de las mayores caídas en los últimos tres años, con una disminución de 13 puntos en Ciencias, 12 en Lectura y 11 en Matemática. Solo ocho países sufrieron caídas más pronunciadas. En contraste, hubo mejoras significativas en países como Georgia, Camboya, Jordania y Montenegro.

En la región, Argentina continúa descendiendo en la clasificación. Este año obtuvo 393 puntos, igualando a Ecuador, pero quedando por debajo de otros países como Perú (406), Brasil (409), México (414), Colombia (414), Chile (442) y Uruguay (445). Solo se encuentra por encima de El Salvador (385), República Dominicana (361) y Paraguay (355). En Matemática, solo el 24% de los alumnos argentinos alcanzaron los objetivos mínimos, dejando al 76% sin poder interpretar situaciones matemáticas sencillas por cuenta propia.

En la evaluación de Ciencias, solo el 41% alcanza el conocimiento básico necesario, mientras que el 59% restante no puede discernir explicaciones correctas de fenómenos conocidos ni evaluar si una conclusión es válida según los datos disponibles. En Lectura, apenas el 40% llega a los logros esperados; el restante 60% no puede identificar ideas principales en textos moderadamente extensos o encontrar información basada en criterios explícitos, aunque complejos, ni reflexionar sobre el propósito y forma de los textos con instrucciones explícitas.

Los resultados PISA 2025 confirman una tendencia alarmante: 8 de cada 10 estudiantes argentinos de 15 años no alcanzan el nivel mínimo en Matemática, y en Lectura y Ciencias la historia es similar. Esto sucede a pesar de señales positivas como la mejora reciente en Lengua presentada en Aprender 2025, lo que resalta que los avances en un nivel educativo no son suficientes sin una estrategia integral a lo largo de la trayectoria escolar. El desafío es mantener el enfoque y aumentar la atención en Matemática”, afirmó Víctor Volman, director ejecutivo de Argentinos por la Educación.

Romina Durán, jefa de Investigación del Instituto de Evidencia Educativa, agregó que “Argentina experimenta un deterioro transversal: perdió 13 puntos en Ciencias, 12 en Lectura y 11 en Matemática comparado con 2022. Esto no refleja una dificultad aislada en una materia; es un declive simultáneo en todos los dominios evaluados por PISA. En Lectura, cerca del 60% de los estudiantes no alcanzó el Nivel 2. Más allá del puesto en el ranking internacional, que también depende de los países participantes, el hecho relevante es que Argentina sigue retrocediendo en sus propios resultados y aún no muestra señales de recuperación en los aprendizajes”.

El desorden en el entorno escolar

La escena es familiar: un profesor intenta iniciar la clase, pero el silencio y la atención son difíciles de conseguir, afectando el tiempo y la calidad del aprendizaje. La evaluación PISA de este martes discutió el clima escolar, un factor decisivo en el rendimiento estudiantil. Un dato significativo es que el 58% de los alumnos argentinos declararon que hay interrupciones debido al ruido y desorden en la mayoría de las clases de Ciencias, impactando negativamente en el aprendizaje, según expertos de la OCDE.

“Cada minuto gastado en manejar tardanzas, falta de atención, bullying o interrupciones constantes es un minuto desperdiciado en enseñar álgebra, discutir literatura o realizar experimentos científicos. El efecto acumulado es considerable”, asegura la OCDE. Ellos enfatizan que un ambiente de disciplina positivo en clases de Ciencias se traduce en un mejor rendimiento académico y una actitud más favorable hacia el aprendizaje.

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Sumado a esto, el uso de celulares en el aula es otra distracción significativa. Los estudiantes argentinos nuevamente reportaron altos niveles de distracción por su uso (55%), solo superados por los uruguayos (57%), cifras que están muy por encima del promedio en países de la OCDE: 28%.

Los datos sugieren que las escuelas que restringen el uso de celulares o establecen pautas específicas tienden a tener estudiantes menos distraídos. El informe no condena la tecnología per se, destacando su potencial para fomentar el acceso a herramientas educativas, pero advierte que su uso debe ser intencionado y supervisado por los maestros.

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