El inicio de la semana escolar después de las vacaciones de invierno en la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires se vio alterado este lunes por una huelga organizada por la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA). Este paro marca el comienzo de una serie de demandas por mejoras salariales, la exigencia de reabrir la Paritaria Nacional Docente y la oposición a reformas previsionales propuestas.
Variado impacto del paro en diferentes áreas
Realizando un recorrido por diversas instituciones educativas tanto en la Capital como en el Gran Buenos Aires (GBA), se observó una adhesión dispar a la medida. En la Ciudad, muchas escuelas permanecieron abiertas, aunque el funcionamiento fue irregular dependiendo del grado. En contraste, en el Conurbano Bonaerense, la huelga tuvo una recepción mucho más significativa. Además, se emitió un comunicado para que inspectores y directores provinciales se abstengan de proporcionar información a funcionarios nacionales, al considerar la medida como inconstitucional.
Según información obtenida, las inspecciones promovidas por el Ministerio de Capital Humano a nivel nacional comenzaron a realizarse en diversas escuelas a partir de las 8:30.
Impacto del paro en los centros educativos
La situación varió significativamente según el tipo de escuela, el nivel educativo y la jurisdicción.
Por ejemplo, en la Escuela Integral Interdisciplinaria N° 16 “Gral. Ing. Mosconi”, ubicada en Villa Devoto, las clases se desarrollaron normalmente desde la mañana. Contrariamente, en la Escuela Primaria Común N° 17 “Gregoria Matorras” de Villa Devoto, solamente la mitad de los grados tuvieron clases. Un padre se mostró en desacuerdo con la huelga en el primer día de clases.
La Escuela Primaria N° 14 “Leopoldo Lugones” tuvo actividad en algunos grados, y una madre se alegró de que la maestra de su hijo asistiera. La Escuela N° 2 “Juana M. Gorriti” funcionó con normalidad, hecho que una madre valoró por razones laborales. En la Escuela N° 18 “Juan B. Terán” también se realizaron clases en determinados grados, mientras que en la Escuela Primaria N° 13 “Dr. Ignacio Lucas Albarracín”, solo unos pocos grados tuvieron clases debido a la significativa adhesión de los docentes al paro.
La situación fue más crítica en el Conurbano. La Escuela Secundaria N° 2 “Patricias Argentinas” en Vicente López estuvo casi completamente vacía, sin actividades desde temprano. A su vez, en la Escuela Primaria N° 7 “Dr. Nicolás Avellaneda”, la adhesión al paro fue total, resultando en la suspensión total de clases.
Estas diferencias en la respuesta a la huelga entre distintas áreas reflejan lo anticipado por los gremios docentes de la provincia, quienes, bajo el Frente de Unidad Docente Bonaerense, habían confirmado su participación en la huelga, previendo un impacto considerable en variados establecimientos de la Provincia.
Motivos detrás de la huelga
La huelga fue decidida en un congreso de CTERA como parte de una estrategia para exigir la reapertura de la Paritaria Nacional Docente, una mejora salarial frente a la inflación, la restauración del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID) y en oposición a políticas de recorte que el gremio afirma afectan la educación. A estas exigencias económicas se suma el rechazo a posibles reformas previsionales y la oposición al proyecto de la “Ley de Libertad Educativa”, así como demandas de más inversión en infraestructura, comedores escolares, becas, conectividad y programas socioeducativos.
El sindicato subraya que el objetivo es dar visibilidad a la reducción del poder adquisitivo de los educadores y pedir un mayor compromiso del Estado nacional en el financiamiento educativo, bajo el lema “Basta de ajuste a la educación”. Según fuentes, el gremio argumenta que el salario mínimo docente se ha estancado en 500 mil pesos, lo que justifica el pedido de un aumento significativo y la restauración del FONID, eliminado en 2024.
La protesta no se limitó a la educación primaria y secundaria, también se sumó la Federación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU), lo que extendió la huelga a todos los niveles del sistema educativo, desde inicial hasta universidades nacionales. Paralelamente, la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) también se unió al paro. Sin embargo, no todos los sindicatos optaron por esta medida: algunos gremios de la CGT eligieron una estrategia diferente que no interrumpió las clases, optando por jornadas de trabajo a reglamento y movilizaciones.
Este conflicto no es nuevo: la huelga de este lunes se inscribe en una serie de tensiones docentes que dominaron el primer semestre de 2026, destacando un paro provincial bonaerense anterior convocado por el Frente de Unidad Docente Bonaerense el 30 de junio, debido a la falta de avances en la negociación paritaria.
Inspecciones y respuesta del Gobierno
El Gobierno nacional anunció previamente que realizaría “inspecciones muestrales” en escuelas para evaluar la participación en la huelga. A diferencia de otras ocasiones, este operativo contó con respaldo legal explícito del Ministerio de Capital Humano, que informó sobre la supervisión del cumplimiento de la Ley 27.802, la cual considera a la educación como un servicio esencial bajo las competencias de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social.
El objetivo, según ese comunicado, es asegurar que los sindicatos convocantes al paro respeten el 75% de prestación usual del servicio educativo. Desde la cartera dirigida por Sandra Pettovello se mencionó que, ante la detección de incumplimientos, se activarán protocolos para evaluar posibles sanciones contra los sindicatos responsables; no obstante, el Ministerio aclaró que dichas sanciones no serían automáticas y deberían seguir un proceso administrativo previo.
Simultáneamente, el Gobierno buscó aclarar la competencia sobre el control diario de las escuelas, recordando que la gestión educativa esprimordial responsabilidad de las jurisdicciones. Tanto la Ciudad Autónoma de Buenos Aires como la Provincia de Buenos Aires confirmaron que no colaborarían con los controles solicitados por el Gobierno nacional e instruyeron a las autoridades a no proporcionar información.
La Dirección General de Cultura y Educación especificó que “el artículo 6 de la Constitución Nacional prohíbe que organismos administrativos nacionales realicen fiscalizaciones o sanciones en asuntos reservados a las provincias sin el proceso parlamentario adecuado.”
Desde el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se ratificó que no realizarían auditorías adicionales, ya que el control de la asistencia docente es gestionado mediante sus propios sistemas de registro centralizados, utilizando un sistema informático con huellas digitales.
SC
