Argentino en Jordania vive el partido de la selección: “Nos piden compasión, su honor está en juego

“Esto es el edén” es la primera descripción de José Comalini sobre su vida en Jordania. “Me adapté más rápidamente de lo que esperaba. Llegué en octubre y me siento muy a gusto. Aún tengo que resolver ciertos asuntos personales, pero vivir aquí es una de las mejores experiencias de mi vida”.

José Comalini, un bonaerense de Mercedes conocido como “Pera”, no oculta su felicidad de vivir en Amán, la capital jordana, desde hace nueve meses. Afirma que entendió rápidamente las costumbres, hábitos religiosos, la gastronomía y el horario local. Está impresionado con la amabilidad de la gente. “A pesar de los prejuicios, tienen una visión muy abierta. Creo que es porque Jordania es uno de los países musulmanes más occidentalizados culturalmente”, comenta.

El origen de “Pera”

El argentino explica que su apodo “Pera” se debe a un gol que marcó con el mentón a los siete años. “Lo festejé efusivamente sujetándome la pera, así lo admití y desde entonces me llaman de ese modo… terminé aceptándolo y tomando cariño hacia el apodo”, relata.

Fútbol y cultura en Jordania

Una gran sorpresa para él fue descubrir una mentalidad triunfalista entre los jordanos. “Aunque ya están fuera del Mundial, están muy entusiasmados. Tienen un duro enfrentamiento contra Argentina. Les encantaría dar la sorpresa, como Arabia Saudita lo hizo anteriormente, pero en el fondo saben que es complicado. Al verme, reconocen mi nacionalidad por mis tatuajes de Messi y Maradona y piden que les tengamos compasión. No soportan las derrotas, les preocupa que su orgullo esté en juego”, describe.

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José Comalini trabaja en la Barça Academy de Jordania, una cantera futbolística en crecimiento en Amán. Como un apasionado del fútbol y fiel hincha de Boca, se dedica a entrenar a jóvenes en categorías Sub-10, Sub-12 y Sub-16. “Nos contrataron con el objetivo de elevar el nivel, queriendo emular a Arabia Saudita, que está a otro nivel en la región”. Comenta que hay talento en Jordania, aunque la mayoría de los niños son jordanos, también hay participantes palestinos, turcos e iraquíes.

Impactos culturales y sociales

El “profe” José señala que, en general, a los jordanos les falta la astucia propia del fútbol callejero, algo que con paciencia se puede enseñar. Comenta que el Mundial ha cambiado en algo su mentalidad, pero la liga local aún tiene deficiencias: los partidos suelen ser aburridos y las gradas permanecen semivacías. Los clubes más importantes ni siquiera juegan en el Estadio Olímpico, donde se celebran los partidos más destacados.

A José le apasiona compartir historias y profundizar en temas como el clásico local entre Al Faisaly y Al Wehdat. “Esta rivalidad, más allá de lo deportivo, divide a la población entre jordanos nativos y aquellos de descendencia palestina. Al Faisaly, el club más antiguo, está asociado con la tradición jordana, mientras que Al Wehdat nació en un campamento de refugiados palestinos. Aquí, el 60% de la población tiene raíces palestinas”, informa.

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Cuenta además que la cabeza de la liga es una mujer, ex nadadora olímpica, conocida como la “Chiqui Tapia” jordana. “Samar Nassar no solo es Secretaria General de la Federación de Fútbol, sino también la figura clave de campañas históricas que llevaron a Jordania al Mundial. Es una licenciada en biología molecular nacida en Beirut, Líbano, que fomenta el éxito en competencias como la Copa Asiática y la Copa Árabe, reflejando el progreso del país”.

Residiendo en el barrio de Abdoun, José lo compara con Palermo en Buenos Aires, por su ambiente internacional y la falta de restricciones. “Aquí puedo vestir una camiseta sin mangas y pantalones cortos, lo cual podría ser problemático en otras regiones. Pero tienen mucho respeto por los extranjeros”, dice.

Afirma que la admiración por Messi y Maradona le abre puertas y le facilita la vida en Jordania. “La gente aprecia mi herencia argentina y muestra generosidad de diferentes formas, sea invitándome a comer o dándome regalos. A veces siento que debo mostrar cierta prudencia, pero también sé que rechazar amablemente sus ofrendas no sienta bien”, comenta.

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Ante el inminente partido, el ambiente en Jordania no será el mismo. “Los bares, restaurantes y hoteles están preparados para el evento, que se jugará a las cinco de la mañana. Todos lo verán, pero yo prefiero disfrutarlo de manera tranquila, posiblemente en soledad o con algunos compatriotas”, dice José. Y concluye: “Para los jordanos, este encuentro es más que un juego, tiene un significado profundo y personal. Ver a Messi en el campo es invaluable para ellos. Espero que juegue aunque sea un poco, para que puedan disfrutarlo”.

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