Este miércoles, la ONU solicitó acciones “preventivas” para proteger a las poblaciones más vulnerables frente al fenómeno climático de El Niño, el cual podría sobrepasar los registros históricos y estar “literalmente más allá de las escalas de monitoreo”, con temperaturas que superen en 3,8 grados la norma.
“Hoy hemos hecho un llamado conjunto para una acción rápida y coordinada (…) No podemos detener El Niño, pero sí podemos mitigar muchas de sus severas consecuencias humanas”, expresó Celeste Saulo, secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), ante los medios de comunicación en Ginebra.
La especialista argentina realizó este llamamiento junto a Tom Fletcher, responsable de operaciones humanitarias de la ONU, con el fin de combatir las consecuencias de este fenómeno, el cual incrementará las temperaturas globales y afectará los patrones de lluvia, elevando el potencial de sequías e inundaciones.
Tom Fletcher afirmó que “El Niño actual es de dimensiones enormes. Es una auténtica fuerza de destrucción (…) afectará duramente a regiones como América Latina, África oriental y austral, Asia y el Pacífico”, anticipando consecuencias humanitarias “graves”.
“Esto traerá choques económicos (…) y exacerbará aún más los conflictos, desplazamientos forzosos y migraciones”, agregó, solicitando “una movilización completa y una respuesta internacionalmente colaborativa”.
“Enfrentarán la llegada de intensas lluvias países como Somalia, Etiopía y Kenia, que necesitan fondos y suministros; en el sur de África hacen falta semillas y ganado antes de que concluyan los periodos de siembra agrícola; América Central necesita asistencia inmediata para salvaguardar los medios de vida, y Asia junto al Pacífico deben prepararse para enfrentar sequías, inundaciones y ciclones”, añadió.
Episodio excepcional
De acuerdo con Saulo, el actual fenómeno de El Niño “podría alcanzar una fuerza sin precedentes, superando los límites de monitoreo actuales”.
Advirtió que “su intensidad máxima se alcanzará a finales de 2026, pero sus efectos seguirán presentes mucho más allá de esa fecha”.
El Niño es un fenómeno natural que vuelve cada dos a siete años.
Aumento de las temperaturas
Con el inicio de la primavera, las aguas superficiales del océano Pacífico central y oriental se calientan, lo que altera patrones de viento, presión y lluvia a nivel global.
En su más reciente análisis, la OMM estima que entre noviembre y enero, la temperatura del océano Pacífico estará 3,8 °C por encima del promedio.
“Nunca antes habíamos registrado un valor de 3,8. En episodios de El Niño particularmente fuertes, hemos observado valores cercanos a 3, los cuales generaron impactos muy significativos globalmente”, explicó Saulo.
En esta ocasión, “nos encontramos fuera de nuestras referencias y estadísticas comúnmente esperadas”, señaló.
Este fenómeno se suma al cambio climático provocado por la actividad humana, que ya intensifica los eventos meteorológicos extremos.
No obstante, la OMM destaca que la intensidad de un episodio de El Niño no es determinante para evaluar la severidad de sus efectos en una región, ya que estos pueden variar dependiendo de otros elementos climáticos, especialmente las condiciones de los océanos Índico y Atlántico.
Con información de agencias
D.D.
