El impactante incremento del río Paraná
Apenas con cinco años, Carlos Oliva tuvo su primera experiencia en el río Paraná. Para él, este inmenso caudal de agua no tiene secretos, y su actual comportamiento se debe al fenómeno de El Niño. Su jubilación, tras décadas de dedicación a la pesca en Bella Vista, Corrientes, le permitió pasar sus días junto al río. Sin embargo, los recientes eventos climáticos han interrumpido esa paz.
Preparativos ante la amenaza de crecidas
Mientras conversa con conocidos, Carlos recuerda la inundación de 1982-1983, cuando las aguas del Paraná y la Cuenca del Plata rompieron récords. Coloca escombros alrededor de su hogar como medida preventiva y observa que el nivel del río ha aumentado cerca de 30 centímetros en dos jornadas. Él está convencido de que lo peor está por venir, señalando que el mayor crecimiento del agua se prevé para los primeros meses del año siguiente.
Las enormes lluvias imprevistas en Brasil obligaron a abrir las compuertas de Yacyretá e Itaipú, lo cual aceleró el incremento del agua, subiendo notablemente durante la noche y robando varios metros de playa. Carlos mostró a Clarín un muelle cercano donde solían estar tres ruedas, pero ahora solo quedan dos, ilustrando el impetuoso avance del agua.
Repercusiones para los habitantes de la costa
Tania Brend habita al lado del Paraná, en una casa con habitaciones para alquilar. Preocupada, relató cómo el río ha reducido las tierras y destruido playas. La apertura de los sistemas hidroeléctricos es una preocupación constante. Tania comparte el miedo a que el agua supere el nivel de embalse, un suceso que nunca antes había ocurrido.
Ariel Berbere, miembro de la Prefectura, explicó que mientras en Bella Vista la altura de las edificaciones reduce el riesgo de inundación, en áreas vecinas el agua ya ha obligado a evacuar a algunos productores rurales. Asegura que hay tiempo para prepararse ante situaciones extremas, aunque muchos aún no creen en la gravedad de lo que puede ocurrir.
El avance del río Uruguay en Paso de los Libres
En el otro extremo, Paso de los Libres enfrenta un fenómeno similar con el río Uruguay, que ha cubierto parte de su litoral. En lugar de evacuar por 9,42 metros de crecida, algunas familias han buscado refugio en centros de evacuación.
Mabi, quien vive desde hace años junto al río, comentó que la crecida actual amenaza por primera vez con llegar a su hogar, aunque mantiene la esperanza de que no suceda.
