El incendio más devastador de España ya ha consumido 77.000 hectáreas y forzado la evacuación de más de 106.000 personas. En la región de Gironda, en Francia, las llamas han destruido 42.000 hectáreas, lo que equivale a cuatro veces el tamaño de París. Se teme que el fuego alcance Burdeos, una zona crucial por sus viñedos. Este fenómeno se debe a un impresionante y peligroso fenómeno natural: la tormenta de fuego.
El fenómeno de las tormentas de fuego
Juan Hernando Cumella, Comandante y Jefe de los Bomberos Voluntarios de Blaquier, indica que “es un incendio extremo que crea su propio clima y vientos intensos”.
Los incendios masivos pueden liberar tanto calor que el aire caliente asciende rápidamente, succionando oxígeno de los alrededores. Esto desencadena vientos huracanados y la formación de enormes nubes de tormenta llamadas pirocúmulos.
Marcelo Madelón, experto en Medio Ambiente y meteorólogo, explica: “Un fuego intenso produce aire extremadamente caliente, disminuyendo la presión en su entorno y haciendo que los vientos giren en el hemisferio sur en sentido horario y en el norte en sentido antihorario. Así se forma un remolino causado por el calor, parecido a un tornado de fuego”.
El especialista señala que estos eventos meteorológicos provocados por el fuego no son habituales. “Se presentan cuando hay incendios a temperaturas muy altas”, añade Madelón.
Cumella detalla que estos incendios requieren tres elementos fundamentales: oxígeno, temperatura y material combustible, como madera, cartón, pasto y ramas. Las largas sequías y oleadas de calor extremo crean el ambiente perfecto para que cualquier chispa se convierta en un fuego incontrolable.
“El oxígeno se desplaza rápidamente hacia el centro del fuego, saliendo hacia arriba como un huracán”, describe el experto.
Impacto del cambio climático
No todos los incendios generan tormentas de fuego, solo los denominados de sexta generación o megaincendios, que son tan grandes e intensos que generan su propio clima, liberan gran cantidad de energía y crean sus propias corrientes de aire, formando enormes nubes de humo capaces de desencadenar verdaderas tormentas de fuego. Debido a esta enorme liberación de energía, los megaincendios pueden cambiar de dirección repentinamente e incluso iniciar nuevos focos, lo que hace que su comportamiento sea impredecible.
El cambio climático también juega un papel crucial. Aunque no inicia los incendios, crea condiciones más cálidas y secas que favorecen estos eventos extremos. Europa ha estado sufriendo una ola de calor con temperaturas cercanas a los 40 grados, lo que ha causado cerca de 20.000 muertes, en uno de los veranos más mortíferos de las últimas décadas.
El meteorólogo Madelón señala: “El cambio climático ha incrementado las temperaturas y, junto con la corriente cálida de El Niño, que trae sequías a España, estos factores se han combinado, propiciando incendios de esta envergadura”.
La OMS y la Comisión Europea llevan años alertando que estas oleadas de calor en Europa serán cada vez más frecuentes, intensas y duraderas. El continente europeo es la región mundial que más rápido se calienta, el doble que la media global.
Enfrentando las tormentas de fuego
Según Cumella, la única manera de combatir estos incendios es interrumpiendo la reacción en cadena, es decir, eliminando todo aquello que pueda arder a su alrededor. Cuando el fuego alcanza tal magnitud, los bomberos no pueden enfrentarlo directamente.
La prioridad es proteger a las personas y las infraestructuras, evacuar las áreas de riesgo y esperar que un cambio en las condiciones climáticas permita a las autoridades contener el avance del fuego.
El megaincendio que amenaza a Francia, con forma de triángulo, comenzó la semana pasada en la turística bahía de Arcachón. “Las próximas semanas serán difíciles y debemos perseverar”, declaró Emmanuel Macron. “Sé que algunos lo han perdido todo, pero juntos ganaremos esta batalla contra el fuego”, aseguró el presidente francés.
Sara Aagesen, ministra para la Transición Ecológica de España, afirmó que se trata “del mayor incendio forestal de la historia reciente del país”. Añadió que en lo que va del año ya se quemaron más de 153.000 hectáreas, una cifra que sextuplica lo registrado en el mismo período de 2025.
“El límite máximo de una tormenta de fuego es cuando produce rayos que generan nuevos focos de fuego. En Argentina esto nunca ha ocurrido. Lo más cercano fue en el sur, pero la humedad de la zona impidió su formación”, comenta el Jefe de bomberos de Blaquier, quien además recuerda un antecedente en Córdoba.
Cumella rememora los incendios del verano pasado que devastaron parte de Córdoba, destruyendo viviendas y causando la muerte de animales. “Para que sea intensa, debe ser en áreas escarpadas como montañas, mesetas y colinas. El fuego sigue las quebradas, sube y baja, según el clima del momento”, concluye.
MG
