Aumento del nivel del río Paraná inunda playas locales y pone en riesgo las viviendas en Corrientes

Desde el malecón, la vista es abrumadora. La playa prácticamente ha desaparecido y las sombrillas empiezan a desvanecerse del paisaje. El agua marrón arrastra camalotes y golpea los primeros escalones de los paseos costeros.

Impacto en las Comunidades Cercanas

Mientras que la subida del río Paraná obliga a las comunidades vecinas a evacuar familias y ganado, en la capital de Corrientes la situación muestra dos caras: la mayoría sigue con su día a día, sin ignorar las circunstancias y las predicciones para la próxima semana.

Un recorrido por parte de Clarín revela que grandes secciones del predio del Club de Regatas Corrientes están sumergidas. A unos kilómetros en la misma senda, el principal punto turístico también se ve afectado.

Las Últimas Áreas Viables de Playa

Aldana Salas y Laura Sartori disfrutan del último rincón de playa que se mantiene a salvo del agua en la Arazaty, junto a Malvinas I y II, ya intransitables.

Aldana y Laura, dos amigas que aprovechan la playa que aún no ha sido inundada en Corrientes. Foto: Fernando de la Orden/enviado especial.

“Esta era la más grande, pero rara vez veníamos aquí. Malvinas 1 fue la primera en desaparecer hace un mes. Malvinas 2 se cubrió con la última lluvia y temporal. Intentaron hacer una pequeña represa en Malvinas 2, pero no funcionó,” comenta Aldana.

Alrededor, otras dos jóvenes recogen sus pertenencias de la arena cuando el agua del río las rodea. Esta escena es común en esa porción de playa.

El avance del agua sobre la playa. Foto: Fernando de la Orden/enviado especial.

Potenciales Consecuencias para la Ciudad

Los informes recientes de la Prefectura Naval Argentina indican que el nivel del río es de 6,28 metros, aún por debajo del punto crítico de evacuación de 7 metros, pero subiendo. Se proyecta que alcanzará ese nivel para el 20 o 21 de octubre.

“El centro va a sufrir mucho económicamente, el turismo en la playa es vital. Algunos ya están retirándose. El barrio Caridi seguramente será el más afectado debido a su baja altitud,” comparte Silvina, residente de Corrientes, quien vive más alejada del río.

Para algunos, la situación se traduce en la pérdida de áreas recreativas y turísticas, mientras que para otros es catastrófico: la pérdida de sus hogares.

Roberto Alcaraz sale de su hogar, esquivando muebles dispersos en el suelo. Desde la mañana se dio cuenta de que necesitaba sacar sus pertenencias a toda prisa.

El río ha invadido su patio, atravesando los juguetes de los niños. Su casa es la segunda más cercana al agua; la vecina más próxima ya trasladó sus cosas.

Cuatro viviendas precarias en el bajo Caridi, en Corrientes, están amenazadas por este aumento del río.

Para estos residentes, no hay soluciones duraderas: sienten la necesidad de trasladarse a áreas más seguras mientras contemplan la posibilidad de improvisar un nuevo hogar en la parte alta del barrio.

Roberto Alcaraz debe mudarse antes de perder sus pertenencias. Foto: Fernando de la Orden/enviado especial.

Se enfrentan a una carrera contra el tiempo: un político local les ha proporcionado materiales donados, y están reuniendo dinero para contratar un flete y salvar sus pertenencias que el agua todavía no ha dañado. Se consuelan con que, hasta ahora, no ha llovido fuertemente.

“Pasamos por esto antes. No quisimos irnos la última vez, pero volvimos porque aquí pertenecemos. Ahora tenemos que desmantelar todo, sacar nuestras cosas e instalarnos en otro lado. Necesitamos un flete porque carecemos de transporte y dinero. Para comer, colaboramos todos y compartimos en casa de un vecino,” explica Roberto.

La vivienda de Alcaraz ya sufrió una situación similar hace años. Foto: Fernando de la Orden/enviado especial.

Su medio de subsistencia es su caballo, pero apenas puede alimentarlo. El jueves por la noche, colaboraron en una olla popular y se despertaron con dos casas impactadas por el río.

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El temor se nota en los rostros de los niños, de diversas edades, que observan a los adultos movilizar sus pertenencias entre los muebles rotos y el lodo del río.

Así estaban algunas casas este viernes por la mañana. Foto: Fernando de la Orden/enviado especial.

“Nos han informado del corte de luz inminente. Debemos irnos cuanto antes; esto ya es peligroso para los niños—el agua trae incluso serpientes. Las lluvias aquí son caóticas, un verdadero riesgo,” añade Roberto, quien resalta que la ayuda municipal es prácticamente inexistente, salvo en alimentos, que a menudo no reciben.

Corrientes. Enviada especial.

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