Durante su discurso en el Congreso Argentino de Cardiología, el ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones, anunció el inicio del Plan Nacional de Abordaje Integral de Salud Vascular 2026-2030. Este plan tiene como objetivo integrar las capacidades y programas de la Nación y las distintas jurisdicciones para disminuir la mortalidad prematura, así como la enfermedad y discapacidad vascular en Argentina.
Un enfoque integral para la salud vascular
El Plan busca ir más allá del tratamiento de enfermedades aisladas, promoviendo un abordaje integral de la salud vascular. Esto incluye desde la prevención de factores de riesgo hasta la detección precoz, pasando por el tratamiento adecuado, la rehabilitación y el seguimiento a largo plazo, según informaron desde el Ministerio de Salud.
Líneas de acción principales
Entre las acciones clave están el fortalecimiento de la prevención y el control de factores de riesgo como hipertensión, diabetes, obesidad y enfermedad renal crónica; la creación de redes para atender eventos agudos; y mejorar la continuidad de los cuidados, incluyendo la rehabilitación.
El ministro destacó el lanzamiento del Plan Nacional de Salud Vascular, que busca unificar las políticas para el corazón y el cerebro, tratándolos como partes de un solo problema vascular que necesita una respuesta coherente en toda la nación.
Además, Lugones informó que el infarto agudo de miocardio se añadirá como evento de notificación obligatoria en el Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud. Esto se suma a la reciente incorporación del accidente cerebrovascular (ACV) y la insuficiencia cardíaca.
“La obligatoriedad de notificar infartos nos proporcionará, por primera vez, un registro nacional real. Esto, junto con su inclusión en la Stroke App, permitirá coordinar la respuesta ante un infarto de la misma manera que se hace frente a un ACV, utilizando un sistema único para ambas emergencias donde cada momento es crucial”, explicó.
El poder de los hábitos
Lugones también subrayó la importancia de cambiar hábitos: “Si aspiramos a mejorar los indicadores de salud en los próximos veinte años, debemos comenzar cambiando hoy los hábitos de los que serán adultos en ese futuro. Un sistema centrado solo en emergencias siempre llega tarde”, expresó.
A pesar de progresos en diagnóstico y tratamientos menos invasivos, como reportó Clarín la semana pasada, un indicador de salud pública se ha mantenido sin cambios significativos en la última década: la mortalidad hospitalaria por infarto en Argentina no se ha reducido en los últimos diez años.
Entre 2015 y 2024, el 8,6% de los pacientes con el tipo más severo de infarto fallecieron durante su internación. Para los cardiólogos del país, esto constituye un “auténtico fracaso”.
“El tiempo total de isquemia, que es el intervalo desde que una persona presenta síntomas de un infarto agudo de miocardio hasta que se desbloquea la arteria obstruida, define el pronóstico”, explicó Sergio Baratta, presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología, antes del 52° Congreso Argentino de Cardiología, que abordará la “década perdida” frente a los infartos como uno de sus temas centrales.
