Una joven ajusta el cierre de su chaqueta, quita la mochila de su espalda y la deja sobre el suelo. La abre y saca una carpeta con varios documentos. Luego, los observa con cuidado, como si pudiera hacer alguna última corrección mientras la fila avanza hacia la entrada. Ella es una de las muchas personas que acudieron este lunes a Moreno con la esperanza de encontrar un empleo en un flamante bazar.
Justo encima de ella, un letrero indica: “Haga fila aquí para entregar el CV. Muchas gracias. Equipo de CityStore”.
Aunque el anuncio señalaba que los currículums serían recibidos hasta las 16:00 horas, las puertas finalmente cerraron una hora después, mientras la fila aún daba la vuelta a la manzana en la calle Victorica.
Aspirantes en busca de empleo
La convocatoria era clara: 30 vacantes para puestos en reposición, almacén y administración en este nuevo bazar ubicado en el centro de Moreno, Provincia de Buenos Aires. Sin embargo, durante la mañana se congregaron más de 10 cuadras de personas esperando, algunas incluso durmieron en la calle para asegurarse de ser las primeras en entregar su CV y tener la oportunidad de una entrevista.
Así, para muchos, la espera de horas se tornó en frustración cuando las puertas se cerraron a las 17:00 horas. No obstante, los que no consiguieron ingresar para la entrevista pudieron entregar sus hojas de vida al personal de reclutamiento que las recogió desde la calzada.
Historias compartidas en la fila
Entre aquellos que quedaron afuera, un grupo de mujeres que se conocieron en la espera, se abrazaron antes de decir adiós. Pese a sus diferencias de edad, compartieron sus historias, miedos y anhelos durante las largas horas de espera, tal como relataron a Clarín.
“Mi última experiencia laboral fue en un kiosco hace 6 meses, pero vendieron el negocio y me quedé sin trabajo. Antes de eso, estuve más de un año desempleada. Desde 2023, no tengo un trabajo fijo registrado”, contó Gabriela, quien viajó desde Merlo al enterarse de esta oferta laboral en áreas donde tiene mucha experiencia.
Para ella, el desafío es doble: no solo enfrenta el contexto económico argentino con su alta tasa de desempleo, sino que también se enfrenta al factor edad. Gabriela tiene 50 años, y considera que esto es un obstáculo para ser considerada en puestos de trabajo.
“Vivimos del ingreso de mi esposo. Me quedan 10 años para jubilarme y quiero completar mis aportes”, añadió.
Natalia Pintos, de 49, cree que las distintas generaciones pueden crear un buen balance en el trabajo, por eso motivó a sus compañeras de fila a no perder la esperanza.
“Estoy sin trabajo hace cuatro meses. Llegamos aquí a las 9 de la mañana y hemos formado una amistad entre nosotras. Pensábamos que lograríamos entrar para entregar los documentos en mano y responder preguntas, pero ahora toca esperar que revisen nuestros currículums y nos llamen”, explicó.
La persistencia de la juventud
Una de las más jóvenes del grupo, Ailén Guzmán, de 23 años, destacó la tenacidad de todas por viajar hasta el lugar y mantenerse en pie bajo la lluvia, el frío y el cansancio.
“Trabajaba en una tienda de ropa, pero cerró hace tres meses por la crisis económica y desde entonces estoy buscando empleo. Desde temprano había una gran cantidad de gente. Algunos tenían carpas o sillas”, relató ella, quien ocasionalmente realiza trabajos de estilismo cuando consigue clientas.
Lecciones de una serie de entrevistas laborales
En mayo pasado, Moreno fue escenario de una concurrida búsqueda laboral con 60 puestos vacantes en el frigorífico Cabaña Don Theo.
Aquella vez, más de 1000 metros de fila y personas que esperaron desde la madrugada se presentaron. Al igual que ahora, la convocatoria se viralizó en redes y atrajo a una multitud.
Frente a CityStore, incluso a las cinco y media de la tarde, los candidatos seguían entregando sus currículums. Melissa Chauvet (27) y Mayra Ángel (28), quienes acudieron como amigas, comentaron a Clarín que esperaban no poder entrar debido a la alta demanda.
“Era lógico que sucediera esto debido a la falta de empleo. Vimos tanto a mujeres como hombres mayores también buscando trabajo”, lamentó Melissa, quien hace tres semanas cuidaba a una mujer mayor antes de quedarse sin trabajo.
“Envío currículums a todas partes, incluso mi madre me ayuda en la búsqueda”, añadió. Mayra, quien recientemente perdió su trabajo en una sandwichería en Paso del Rey, coincidió.
“No buscamos grandes remuneraciones; sabemos que el sueldo puede no superar el mínimo necesario. Aun así, entregamos el CV”, dijo Mayra.
Agustín Martín, de 26 años, lleva medio año desempleado y ocasionalmente realiza reparaciones eléctricas. Vive con sus padres al igual que Melissa y Ailén.
“Vivo con mis padres y los ayudo cuando puedo. Apenas nos alcanza para vivir. He entregado mi CV en todo lugar posible. Es difícil porque, si entregas en mano, no lo reciben, y si lo envías por internet no te llaman. Sabía que habría tanta gente porque la necesidad de empleo es enorme”, concluyó Agustín.
MG