Inició en una cantera juvenil y ahora ofrece un servicio atractivo en América y Europa

Nos encontramos en el corazón de Abasto, en Puerta 18, un espacio educativo alternativo que transmite gratuitamente conocimiento tecnológico. Proporciona formación a adolescentes y jóvenes entre los 13 y los 24 años. Son las tres de la tarde y en el aula de la planta baja, algunos estudiantes practican robótica mientras otros experimentan con un nuevo programa en las computadoras.

“Este lugar significa mucho para mí, me ha dado muchísimo”, comenta Mariana Lamas Cruz (34), quien descubrió este sitio en 2012, oculto tras una discreta puerta de metal. Desde entonces, participó en diversos talleres, y en 2015 fundó Tribu Meraki, una productora audiovisual que originó aquí, y ahora crea contenidos para entidades destacadas como el Teatro Colón, el Hospital de Niños, la Fundación Santillana, Everex, la Fundación Konex, además de dirigir campañas publicitarias en Perú, Uruguay, México, Chile, Estados Unidos y Alemania.

En 2012, Mariana estudiaba en la Escuela Superior de Creativos Publicitarios tras haber terminado la secundaria en la Escuela de Arte Fernando Fader. Un sencillo flyer que anunciaba “Espacio gratuito de arte y tecnología” captó su atención, llevándola a este enclave desconocido en la calle Zelaya, acompañada por un amigo. “Mi primera entrada aquí, hace catorce años, fue con la intención de asistir a un curso de Excel, pero terminé encontrándome con computadoras, programación y robótica, y empecé en un taller de edición de video”.

Describe su experiencia como un amor a primera vista, “como descubrir un nuevo mundo” y, después de reorganizar su horario universitario durante una semana, regresó decidida a explorar otros intereses. “Sentía una contradicción interna, no quería estar vendiendo productos, sino pensar en campañas comunicativas que tuvieran un impacto social”.

“Aprendí a organizar, conectar personas, entender objetivos y, principalmente, a llevar un proyecto adelante”, expresa Mariana Cruz Lamas. Foto: Emmanuel Fernández

Hacia 2013, tras un año en Puerta 18, Mariana descubrió otra faceta laboral. Durante sus avances con ideas, proyectos y feedback junto a compañeros, recibió su primer ofrecimiento laboral. “Surgían proyectos y uno me lo ofrecieron a mí: era para un banco, todo un reto”.

“Se trataba de un reporte de sustentabilidad para el área de comunicación del banco; solicitaban algo diferente, ágil, innovador. La gente de Puerta me pidió coordinarlo, viendo en mí una potencial productora. El cliente deseaba presentar un informe anual, pero en vez de un formato impreso, quería una versión digital adaptada a la época, trece años atrás. Por eso, presentamos el proyecto a través de un videojuego, que fue muy bien recibido”.

Se acerca Federico Waisbaum, director del centro de formación desde hace diez años. Explica que es un espacio único, “educación tecnológica gratuita que respalda a los jóvenes en todos los aspectos. ¿Cómo se financia? “Formamos alianzas con empresas y buscamos fondos de cooperación internacional. No recibimos financiamiento estatal ni municipal desde hace varios años”, afirma.

Mariana junto a Waisbaum, director del espacio de formación gratuito. Foto: Emmanuel Fernández

Mariana enfatiza la palabra oportunidad, algo que escasea bastante. En Puerta 18 percibieron un patrón: jóvenes con gran talento para lo audiovisual, pero sin la oportunidad deseada. “Nos cuestionamos si podíamos construir esa oportunidad nosotros mismos. Nos enfocamos en incursionar en el mundo audiovisual con un taller de seis meses, intenso y riguroso. Allí conocí a tres personas (Maik, Joni y Vene) con quienes fundé Tribu Meraki”, relata.

Recordando su primer cliente profesional, fue para el portal Educ.ar en marzo de 2015. “Pasamos la fase de incubación y juego. Dejamos de simular ser una productora para convertirlo en nuestra fuente de trabajo. Creábamos un spot animado para ‘Conectados’, una serie de talleres virtuales para jóvenes. Fue nuestro bautizo, enfrentándonos a un brief profesional como productora: pensar una propuesta, desarrollarla, vender la idea y cumplir con plazos. Eso confirmó que estábamos capacitados”, rememora Mariana.

Menciona la relevancia de su colaboración con el Hospital de Niños: “Ayudamos en el área de comunicación de la cooperadora, entrevistando a pacientes, padres y médicos. Participamos en la organización de la gala solidaria para recaudar fondos, celebrada en el Teatro Colón, lo que también nos permitió conocer ese impresionante lugar tras bambalinas”.

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Han trabajado también para el interior del país, en provincias como Mendoza, Misiones y Mar del Plata, y para audiencias internacionales. “Actualmente estamos trabajando en una campaña de salud mental para jóvenes en Arequipa, Perú. Es un plan de comunicación por radio, televisión y redes sociales, para apoyar a cinco organizaciones peruanas de salud y sensibilizar a la comunidad de Arequipa, donde el índice de suicidios juveniles es muy alto”.

Hace dos años se involucraron en Chile con la Fundación Madre Josefa, en una campaña contra la trata de personas. “Fueron trabajos que demandaron algo más que producción de video: era esencial comprender la problemática, investigar, escuchar, y narrar cada historia con integridad”.

Los creadores de Tribu Meraki, la productora audiovisual que surgió en un centro formativo gratuito.

En el ámbito cultural, relatan su colaboración de una década con la Fundación Konex “encargándonos de coberturas, como los Premios Konex, el aspecto audiovisual de eventos, gráficas y contenido para redes sociales, además de cubrir estrenos teatrales para su sitio web. Es uno de nuestros clientes más veteranos, manteniendo una relación sólida”.

Las estadísticas indican que más de 10.000 jóvenes han pasado por Puerta 18 a través de diversas iniciativas, y se han realizado más de 350 inserciones laborales, enfocándose especialmente en el sector tecnológico. ¿Ejemplos de emprendimiento? “Algunos surgieron, pero la creación de empresas no es lo habitual, aunque el emprendimiento freelance es común”, asegura Waisbaum.

Mariana añade que desde la productora también ofrecen talleres y charlas a estudiantes en diversas instituciones. “Observamos muchas dudas e incertidumbres sobre el camino a seguir tras la secundaria. Nuestro mensaje, sin pretender ser modelos a seguir, es que el emprendimiento es posible y factible, que formarse y generar ideas son habilidades que deben desarrollarse, pese a un discurso que pueda parecer idealista”.

A medida que se avanza, Mariana, ahora con su productora establecida, recurrió a Waisbaum para brindar oportunidades. “Empecé a buscar gente capacitada, con habilidades desarrolladas, para que se uniera a los proyectos que estaban surgiendo. Yo pasé por lo mismo y entendí la importancia de ofrecer una oportunidad a esos jóvenes que no logran ingresar al mercado laboral. No sé si es una deuda que sentía, pero en Meraki decidimos que siempre que necesitemos a alguien, recurriremos al lugar donde comenzó todo”.

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