Chef personal de Argentina que prepara comida saludable para la élite europea

“El intelecto profesional es parte fundamental de mi creación”, afirma Agustina “Tina” Córdoba, quien a los 34 años, destaca dos ingredientes esenciales en su receta: la discreción y el respeto absoluto a la intimidad y particularidad de cada hogar. La chef originaria de Córdoba ha encontrado su lugar en Europa como cocinera personal, una profesión poco común.

Bajo esa premisa de privacidad, Tina no desvela la lista de sus clientes, a pesar de que incluya a personas prominentes como príncipes, empresarios, atletas de élite y algunas celebridades. Solo confiesa al medio Clarín que los primeros en requerir su talento fueron miembros de la familia real de Arabia Saudita.

Un Viaje por la Cocina Exquisita para la Realeza

“La dinastía saudí es sumamente extensa, compuesta enteramente por príncipes y princesas. Trabajé con varios de ellos en diferentes lugares como el sur de Francia, Grecia, Londres, Marbella, y pasé una temporada en Arabia”, explica.

En su cuenta de Instagram, Tina describe con precisión lo que representa ser una chef privada. En una de sus publicaciones titulada “Cocinar para un magnate”, narra su experiencia de haber viajado a Ginebra, Suiza. Al llegar, se alojó en una cabaña con impresionantes vistas nevadas, pero pronto tuvo que enfrentar los complejos requerimientos alimenticios del cliente.

“Una dieta enfocada en el pescado crudo como el salmón y las vieiras, siempre acompañada de brócoli, baja en calorías, alta en proteínas y sin azúcar”. “Cada plato debía calcularse meticulosamente en términos de calorías, proteínas, carbohidratos y grasas. El desafío era que esa exactitud no arruinara la experiencia de disfrutar la comida”, detalla.

Agustina es experta en cocina saludable. Foto Tina Chef Privee

El Camino hacia Tina Chef Privee

Agustina relata que su travesía para convertirse en Tina Chef Privee, como se la conoce en el mundo digital, fue extensa. Proveniente de una familia de consultores políticos, cursó dos años de Ciencias Políticas en la Universidad Católica de Córdoba. “Me di cuenta que no era mi vocación, así que probé con un año de traductorado en inglés, pero tampoco me convenció. Fue mi madre quien sugirió: ‘Si te gusta cocinar, ¿por qué no estudias gastronomía?’ Esa idea me iluminó y decidí probar con entusiasmo”, recuerda.

Estudió gastronomía en la escuela Pimienta Negra de Córdoba y, durante su carrera, trabajó en diversas posiciones, desde el lavado de vajillas hasta alcanzar el rango de chef. Un día, se dio cuenta de que quería un cambio. Optó por mudarse al extranjero en lugar de quedarse en Buenos Aires.

Reuniendo sus ahorros, se trasladó a Perugia para obtener la ciudadanía italiana más ágilmente. Mientras aguardaba los trámites, trabajó limpiando casas y como anfitriona en Airbnb. Luego decidió mudarse a España para estar cerca de su familia, quienes la apoyaron en el proceso inicial.

“Trabajé en diversos sitios de poca reputación al principio para poder recuperarme económicamente. Con el tiempo, avancé hacia mejores oportunidades. Hice prácticas en locales con estrellas Michelin y en los mejores establecimientos de Alicante, donde finalmente me establecí”, añade.

Una comida saludable para uno de sus clientes. Foto Tina Chef Privee

El Doble Desafío de una Profesión Privilegiada

No obstante, los extensos turnos en España, que superaban las horas legales, le hicieron reconsiderar su situación. “Aquel ritmo era insostenible para mí. Durante la pandemia, el silencio y el tiempo para mi formación me hicieron replantear mi futuro profesional”, narra.

Buscando un cambio, encontró la posibilidad de ser chef particular. Se puso en marcha, enviando su curriculum vitae a diversas agencias y plataformas de empleo europeas especializadas en este servicio exclusivo.

En 2021, surgió su primer encargo con la familia real saudí, gestionado por una exclusiva agencia de chefs y cocina saludable. “Desde entonces, no volví a una cocina convencional porque descubrí mi pasión: cuidar de las personas a través de la gastronomía”, señala Tina, quien se formó como health coach para complementar sus habilidades culinarias. No es nutricionista, pero colabora con estos profesionales al diseñar menús personalizados y sabrosos.

Para ella, este trabajo es gratificante debido a la atención personalizada hacia quien degustará sus platos. “No cocinas para centenas de extraños en un restaurante, sino para individuos específicos. Aunque mantengo un trato profesional y distante, es necesario aprender a interpretar las necesidades y estados de ánimo del cliente”, describe.

Agustina en Arabia, donde cocinó para la realeza saudí. Foto Tina Chef Privee

Sus clientes incluyen deportistas que requieren una nutrición estricta, mujeres en posparto cuidando su dieta, personas que desean perder peso aceleradamente, o genios tecnológicos con necesidades específicas. “Cada cliente es único, y el verdadero lujo es que alguien recuerde cómo prefieres tu desayuno”, afirma Tina.

Agostina firma contratos de confidencialidad que le impiden revelar los honorarios de sus servicios. No obstante, garantiza que siempre incluyen gastos de transporte y hospedaje —ella, que tiene una hija pequeña, exige alojamiento privado para poder llevar a su familia—, y advierte que la vida de chef privada no siempre es tan glamorosa como aparenta en las redes sociales.

“Puede surgir la necesidad de organizar una cena para varias personas con poco tiempo de antelación. Además, se debe enfrentar a una clientela extremadamente exigente. Si algo falla, no hay segunda opción”, indica, aunque también reconoce que esta profesión le ha dado oportunidades inimaginables, como trabajar en la cocina de lujo de un hotel Ritz-Carlton para una princesa. “Fue una experiencia desafiante enfrentada con éxito gracias a la improvisación”, comenta divertida.

¿Cómo son estos clientes? Los deportistas piden que sus necesidades nutricionales sean satisfechas con precisión, optando por carbohidratos saludables. Las mujeres de la realeza árabe cuidan su figura mientras ejercitan, y a los hombres les gustan los postres. Los profesionales de tecnología buscan alimentos que optimicen su energía para lograr su máximo rendimiento.

Belleza, sabor y salud: lo que exigen sus clientes. Foto Tina Chef Privee
Quizás también te interese:  Emiten avisos amarillo y naranja por precipitaciones y tormentas en Buenos Aires y otras provincias

Todas estas peculiaridades representan un reto constante. “Un cliente en particular adora el brócoli y lo incluye en todas sus comidas, desde el desayuno hasta la cena, lo que me lleva a prepararlo de maneras que él disfrute”, detalla.

¿Se pueden recrear en casa estos suculentos y saludables platos? Tina ofrece algunos consejos asequibles. Por ejemplo, unas bolitas virales de claras de huevo con queso parmesano cocinadas en una freidora de aire, a las cuales se añade queso crema o chutney al servir. O los crujientes de arroz estilo sushi fritos y conos de alga nori preparados con arroz y alga.

Para un desayuno, sugiere huevos revueltos o pochés, cocidos en agua hirviendo durante 5-6 minutos para una yema cremosa. O un porridge de avena con leche y semillas molidas, ideal para un comienzo cálido y reconfortante del día.

Tiraditos de pescado: una opción económica. Foto Tina Chef Privee

Para el almuerzo o la cena, recomienda hacer tiraditos de pescado: finas láminas de pescado fresco cubiertas con leche de tigre, elaborada con partes del pescado, chile, lima y jengibre, y combinadas con fruta como sandía o maracuyá para equilibrar sabores.

Quizás también te interese:  La llegada de la robótica a las salas de operación transforma la cirugía en Argentina

Otra opción son los champiñones rellenos: se vacían y se mezclan con queso crema, hierbas frescas, sal, pimienta y ralladura de cítricos, y se hornean hasta dorar, para al final añadir un toque dulce. También sugiere un tartar, extremadamente proteico: carne bien picada con encurtidos, cebollas y mostaza, servida con una yema para mayor cremosidad.

¿Para el postre? Una mousse de chocolate saludable empleando aquafaba, líquido de garbanzos batido con eritritol, al cual se incorpora chocolate amargo derretido. Se enfría y acompaña con frutas o frutos secos al gusto.

“Son recetas simples que, bien ejecutadas, ofrecen un bienestar que también aprecian los millonarios”, concluye Tina respecto a los gustos de sus exigentes clientes.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad